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"Challenge"
Basado en Harry Potter
By Katrinna Le Fay

   

N de A:
  La letra gris es el presente    La letra azul es el pasado.  

 

Caminaba cual susurro en la oscuridad, procurando ver más allá de lo que el sentido humano es capas de procurar.

Todas las noches era lo mismo. Guardia. ¿Para qué?, ¿solo para encontrar a chiquillos traviesos y deseosos de aventuras?. ¿Solo para escuchar el silencio y la quietud?, ¿solo para ver a las parejas enamoradas que aprovechaban la luz nocturna de la luna para...amarse o declararse su amor una y otra vez?.

Estaba cansado, arto de aquella vigilancia. Todo era paz ya. El señor oscuro había caído y él había sido perdonado...indulgencias y peticiones de Dumbledore...le debía tanto y solo por él continuaba viviendo y en el camino correcto que jamás debió dejar. 

La luz de la luna llena reflejada sobre el lago, le hizo extrañamente presa de un suspiro repentino. Ahora se alegraba de que nadie estuviera a la vista, sería vergonzoso ver que el místico, rudo e imparcial frío profesor de posiciones presentara una conducta tan...humana.
 

-Y todo por tu culpa. Dijo a la luna. Aquel astro que tanto odiaba pero que a la vez amaba, porque le recordaba a...
 

De inmediato se apartó de la ventana y continuó caminando. Ese nombre dolía en la piel tanto que una sola memoria suya le carcomía el alma. 

Cada noche era presa fácil de recuerdos y resentimientos, por el día al menos se entretenía en clases o en retar alumnos pero por las noches...

De repente su mirada se posó en una puerta. No le importó “allanar” la “propiedad” de otro, así que entró tan sigiloso como siempre.
 

Prácticamente el lugar se encontraba en penumbras, pero los suspiros provenientes del rincón le indicaron visitas.
 

-Vaya, vaya, ¿qué tenemos aquí?. Visitantes agazapados en la esquina del aula...que interesante, ha y se trata del Sr Florens y la Srita. Spencell...qué conmovedor. Se mofó de los chicos que al instante se incorporaron y acomodaron sus ropas

-Profesor Snape, no es lo que usted...

-¿No?...Sr. Florens, usted no sabe lo que yo pienso...yo veo las cosas muy claras. Son prefectos y esto esta muy mal. Deberían de poner el ejemplo...50 puntos menos para cada casa y ahora, sino les interrumpo más, hagan el favor de salir e ir con el Sr. Filch...de mi parte claro, él sabrá que sanción darles...ahora largo y como me entere de que siguen con sus...cosas...yo me encargaré de que los expulsen. Sentenció tan fríamente como jamás nadie lo vio.
 

Los dos chicos temblaron de pies a cabeza y de inmediato salieron del salón. Era clásico que Snape pusiera castigos, quitara puntos y...venganzas múltiples pero aquella noche parecía especialmente gélido y aquellos cuchillos negros no ayudaban en nada a su estoica imagen. 

Escuchó un leve sonido, lo que le indicó que el par de enamorados se había marchado. 

Con enfado se acercó a la ventana y la abrió.

 

-Demasiado amor en el aire. Gruñó asqueado.

-Pues cuando eras estudiante Severus, no recuerdo que ese aroma tan peculiar y agradable te molestara tanto. Escuchó una voz a su espalda.
 

Con algo de exaltación disimulada viró y se encontró con la persona que en realidad no tenía deseos de ver esa noche...ni jamás.
 

-Profesor Harker. Pronunció con desdén y en el acto caminó hasta la salida del aula.

-Espera Severus...ya que estas por aquí, ¿qué te parecería un té caliente para este clima?. Propuso el sonriente profesor que no tendría más de.. 33 años

-No gracias, estoy de guardia. Se excusó y continuó con su caminata.

-Entonces conversemos, tú guardia concluye exactamente en... dos minutos. No habrá mucha diferencia Severus.  Dijo el hombre que encendió las antorchas del lugar.

-No acostumbro desatender mis obligaciones.

-Pero solo son dos minutos, no pasará nada. Además ya has asustado demasiado a esos dos chicos, no creo que se atrevan a...continuar con sus amoríos. Rió el hombre sacando su varita y golpeando la tetera que estaba sobre el escritorio.
 

Severus gruñó pero la insistencia del hombre le hizo sentarse y esperar. Lo aborrecía, pero era su compañero y aunque había procurado hacer cosas que jamás pensó haría por Dumbledor, el hablar con el hombre frente a él era algo que en realidad jamás lo haría del todo bien.
 

-Té de tila, para los nervios. Ofreció el hombre.
 

Severus tomó la taza y la sorbió de inmediato.
 

-Vaya que hace frío...¿y dime Severus, como te ha sentado el puesto de profesor de pociones?, estoy seguro de que querías mi puesto no es así?. Preguntó con sonrisa brillante el hombre.

-Me va bien. Respondió con frialdad.- Y si, ¿por qué no aspirar a más?. Agregó con seguridad.

-Me alegro. Dumbledore está muy orgulloso de ti por haber aceptado regresar a Howarts como profesor. Pociones es lo tuyo, recuerdo que eras magnífico y muy sabio para esas cosas, incluso mejor que Sirius Black o James Potter... oh si, lo recuerdo como si fuera ayer. Y de repente rió con estruendo, extrañando al ya de por si fúrico Snape. 

-Lo siento. Se disculpó el hombre cuando hubo terminado de reír.- Es que...recordé algunas cosas. Como la vez en que Remus Lupin hizo explotar el caldero en aquella clase que les impartí por algunos días, el pobre Remus...era mucho mejor en DCAO. Él era el mejor en ello, podía incluso con las peores cosas. Esbozo entonces una sonrisa que hizo a Severus enfadar aun más y apretar los puños hasta emblanquecer los nudillos. 

-Creo profesor Harker, que hablar de esos temas está demás en este momento.

-¿Tú lo crees Severus?... pero hombre, ya deja de llamarme con tanta propiedad y dime Dean. Sonrió el hombre con cordialidad.

-No podría. Respondió estoico.

-¿Por qué no?. Que no te intimide el hecho de que fui profesor tuyo de DCAO durante tu estancia aquí. Ahora somos compañeros y el trato es por igual.

-No puedo, simplemente. Dijo sin cambiar su actitud y continuó bebiendo de su taza.
 

Severus no podía soportar al hombre. Era amable, cordial y muy buen profesor pero había algo de él que jamás le agradó y aun lo notaba.¿A caso Harker lo consideraba tan tonto?. 

Harker miró a Severus y sonrió. A veces pensaba que hablaba con el mismo muchacho listo que lo ponía en ridículo en clase y que alaba a Remus en su presencia, para que él no le hablara.

Si, en realidad le odiaba y... había motivos para hacerlo, lo aceptaba. 

Severus tomó el contenido de la taza con rapidez y después de posarla sobre el escritorio de Harker se levantó.
 

-Bien, le agradezco el té pero es momento de irme.

-No lo hagas, quédate. Creo que necesitamos hablar.

-Usted y yo nada tenemos que hablar. Respondió desafiante.

-Si lo tenemos. Y te repito, dime Dean. Solo soy 5 años mayor que tú. Me siento un anciano.

-Pedófilo, dirá. Susurró Snape sin contenerlo, pero el profesor frente a él si lo hizo.
 

Harker sonrió y también se puso de pié.
 

-No creo ser lo que dices Severus, pero si me han de acusar de algo...creo que será por amar. Sonrió con tristeza.

-No me interesa saberlo. Debatió Severus y se puso en marcha.

-Severus...¿puedo pedirte un favor?.
 

Snape se detuvo pero no le miró.
 

-Es hora de mi guardia y...en el cajón del escritorio tengo los exámenes de mañana. He tenido visitantes inoportunos y no deseo que los plagien. Sonrió el hombre.

-¿Y por qué no los pone en otra parte?. Sugirió.

-Simplemente no tengo en donde. Solo tardaré una hora, después puedes marcharte si gustas. El aula está a tú entera disposición. Sonrió y el profesor caminó hasta la puerta sin dejar que Severus respondiera.- Ha, solo una cosa... créeme que no fue mi intención poner mis ojos en.... él.  Me considero heterosexual pero él tenía algo que me hizo caer y... perdóname si este incidente hizo que me odiaras. Espero que el escritorio no te traiga recuerdos. Sonrió tristemente y desapareció tras la puerta.
 

Severus golpeó el escritorio tan fuerte que incluso un pájaro extraño en una jaula se exaltó.
 

-Maldito Harker. Pronunció entre dientes, pues su ira era tanta que estaba seguro gritaría.-¿Cómo no odiarte si osaste poner tus ojos en...lo mío?. Te odio Dean Harker, te odio. Susurró y en el acto se dirigió a la puerta; mas no contaba con que el buen profesor de DCAO pusiera un hechizo...si, Harker se obstinaba en que recordara.
 

Frustrado de su intento por salir, comenzó a buscar algo que le sirviera para escapar del lugar. Buscó y removió pero jamás nada encontró.
Enfadado, se sentó tras el escritorio y abrió uno de los cajones, donde encontró algo que le llamó poderosamente la atención.

Era un pañuelo azul, un simple pañuelo azul que llevaba bordadas las iniciales RL. ¿Qué si conocía las letras?. Más que su propio nombre. 

-Maldito. Maldijo a la nada, mientras inconscientemente llevaba el pañuelo hacia su rostro y para su sorpresa un olor peculiar reconoció.
 

-Han pasado años y aun conserva tú aroma...mi amor. Se atrevió a susurrar sin darle importancia al hecho de que su corazón se encogía y la mente le gritaba lo incorrecto de aquel apelativo.

Y es que tantos años sin verle eran un suplicio. Repentinamente había desaparecido y eso le preocupaba demasiado.
Años estudiantiles de aparente odio y resentimiento que se borraban entre sabanas y gemidos. Entre las caricias y los susurros de amor verdadero.
Si, aun recordaba su piel, sus labios, su voz y aroma que lo extasiaban hasta la última gota de vida que su ser podía tener.
 

¿Cómo se había enamorado?. No lo sabía, un día era indiferencia y al siguiente amor puro.
Pero “él” le había ocultado un secreto mayor, uno que casi le cuesta la vida en aquella burda broma donde comprendió que él jamás sería suyo. Le odió y le amo aun más.
   
Cual niño indefenso que busca consuelo, llevó el pañuelo a su mejilla, cerró los ojos y aspiró nuevamente su aroma.
 

¿Qué el escritorio le daría malos recuerdos?. No, no podría, pues en él pasó los momentos mas fogosos de su vida.

 

*** 

 

-No Sev...detente...no...Sev... Se escuchaban las protestas provenientes de algún lugar dentro de aquella habitación.

-¿A qué le temes?, ¿a caso no querías ser mi amante?. Le preguntó con esa mirada congelante.

-Yo quería...si. Respondió. ¿Cómo negarse a esa “nueva oportunidad”?.

-Entonces lo haremos donde yo diga. Puntualizó y en el acto continuó besando el cuello y tórax de su amante.

-Sev...pero...Sev...Detuvo su perotada, Severus sabía como silenciarlo y aquel beso voraz era exactamente el remedio.  
 

Remus acarició los cabellos negros y se fue olvidando de todo, excepto del como Severus Snape estaba casi, prácticamente teniendo sexo con él.  
La última vez que estuvieron juntos, hacia escasamente dos meses, (cuando los Ictucar invadieron el colegio) Severus había regresado a su indiferencia, incluso más aun.
 

Una de tantas noches, cuando Remus Lupin circulaba por un corredor desierto, alguien lo abordó y comenzó a comerlo a besos.
Cuando el chico pálido se dio cuenta de quién era su “invasor” sintió cómo el corazón latía deprisa y como tal vez aquello era una nueva forma de...  

 

-Si me quieres de amante, me tendrás. Es lo único que te ofrezco. Ya no puedo confiar en ti. Escuchó que el recio Slytherin le susurraba entre besos.  
 

El corazón de Remus dio un vuelco. Aquello era mero placer, igual al que Lucius le daba, no el amor que él necesitaba. Suspiró y se apartó del Slytherin.  
 

-No estoy interesado. Le había dicho Remus y en el acto se dispuso a irse con el corazón destrozado. Pero Severus no lo permitiría y tomándolo por el brazo volvió a halarlo y a besarlo con más pasión.  

-Te lo propongo. Había dicho en tono...¿suplicante?.  

Eso le pareció a Remus y como su corazón había vuelto a latir de prisa...aceptó, pero con el objetivo de reconquistarlo. De decirle que le amaba más que a nadie y de ofrecerle su vida si con eso le perdonaba y volvía a confiar en él.  

Desde esa noche eran amantes. Ni Lucius ni Severus sabían nada de la existencia del otro como amantes particulares del chico pálido. Y no era por la faceta de chico “fatal”, sino porque el chico-lobo prefería evitar alguna discusión por parte de su frío amor.    
Ahora se encontraban recostados sobre el escritorio del profesor Harker, el cual se encontraba en su  ronda nocturna.  

 

-Sev...Sev...oh Sev...Hah.

-Necesito tenerte ahora…quiero…deseo…Repetía el estoico chico mientras recorría el cuerpo bajo él.

-Deberíamos buscar otro sitio para.......

-Este es perfecto...necesito sentir el poderío. Murmuró el Slytherin con rabia.

-Sev...¿qué tienes?.

-Solo quiero tener sexo contigo maldita sea. Si vamos a hacerlo hagámoslo sino...

-Sev, mírame, ¿qué te sucede?. Le preguntó el chico, evitando que su amado se fuera.  
 

El Slytherin miró aquellos ojos dorados y no evitó hundirse en ellos. Si, lo amaba, aun lo amaba y ser su amante era la única forma que encontró para acercarse nuevamente a él, para esconder ese sentimiento, para aparentar frialdad cuando en la cama lo devoraba con ansias...  
Lentamente se acercó y le besó. No podía negarlo, le amaba pero también le odiaba y aquel juego era un doble filo...  

 

-Solo te deseo. Quiero sentirte. Susurró, empujando a su amante de vuelta al escritorio de madera.  
 

El chico Gryffindor se dejó llevar y entre besos apartó la camisa de su recio amor, que le besaba con deseo y pasión.  
Besos, caricias, quejidos...hasta que el crujir de la puerta los paró en seco y de inmediato se incorporaron de su no tan inocente posición.  

 

-Buenas noches a los dos. Los saludó una no tan afectuosa voz.

-Ho...hola profesor Harker. Saludó Remus mientras abrochaba y acomodaba su pantalón y camisa.  
 

Severus ni siquiera le miró, se limitó a arreglar sus ropas.  
 

-¿Noche ocupada?.

-Pues...

-No le interesa. Había dicho Severus y en el acto haló a su amante sin importar el sonrojo de Remus ni que el profesor les mirara.

-Comprendo. Había dicho el hombre que miraba alternativamente a los dos chicos.-Entonces márchense. Había ordenado con inusual frialdad el hombre.  
 

Los dos chicos asintieron y se retiraron sin hacer ruido.  
El camino fue cayado y Remus no comprendía ese enfado por parte de su amor.  

 

-¿Te sucede algo Sev?, a caso el profesor Harker...

-¿Te agrada?. Preguntó el chico deteniéndose.

-Si...es mi profesor. Él es el que me ayuda cuando hay problemas con...”eso”. Dijo, haciendo referencia a su lobino estado.  
 

Severus miró a su amante e inesperadamente le besó. Era un beso posesivos, de esos que solía darle cuando estaba...¿celoso?.
 

-¿Sev?. Preguntó Remus sin comprender.

-Te veo otro día. Dijo solamente y desapareció por un pasillo.  

Remus miró a su amante, tocó sus labios y sonrió...tal vez Severus si le amaba en realidad. Su corazón latió con alegría.

 

+++  

 

-¿Y a ti que te sucede ahora?.

-Nada, solo estoy cansado.

-Y como no estarlo si regresas casi a las dos de la mañana y te levantas temprano. ¿En donde estabas?.

-Sirius, no le hables así a Remus, él no tiene la culpa de que hoy te despertaras mal humorado. Retó James Potter al chico que con enfado miraba al pálido chico que comía sin disfrutar.

-Pues si él no hubiera llegado tan tarde, yo no me hubiera desvelado y...

-¿Y quién te dijo que lo esperaras despierto?. James enarcó una ceja y miró de forma tan retante a su compañero de aventuras que hasta Peter que se encontraba enfrascado en un grueso tomo de Criaturas Mágicas, lo dejó de lado para mirar.  

El que James Potter estuviera enfadado, no se veía todos los días, menos con Sirius Black.


-Mira James, a mi no me van a decir que debo o no hacer. Soy libre de hacer lo que me plazca.

-Claro que no. Si vas a enfadarte cada vez que te desvelas, entonces no lo hagas. No tienen obligación de hacerlo.

-¿Y quién lo dice?. Preguntó altivo.

-Yo. Respondió con firmeza James.  
 

Su riña estaba subiendo el volumen. Para este instante toda la mesa Gryffindor los miraba, así como unos cuantos curiosos más.  
 

-James, que la seguridad de Remus te importe un rábano, no significa que a mi...

-No me importa un rábano, me importa mucho y por eso te digo que no es obligación tuya su bienestar, es mía.

-¿Tuya?, ¿y desde cuando?. Que seas prefecto no significa que seas el dueño de Remus y tampoco que cheques sus llegadas y salidas.

-Mira quién lo dice, Don “no duermo hasta que Remus llegue”. Se mofó el chico de gafas, haciendo reír a algunos.

-Mira James, no estoy de humor para soportar tus niñerías.

-¿Niñerías?. Tú comenzaste. Yo me hago cargo de todo y no necesito tú ayuda.

-No es ayuda, yo trabajo solo.

-Remus no es un asunto.

-Pero es responsabilidad mía el que regrese...

-¿Quién te hizo su velador?.

-Yo.

-Pues no te lo permito. Remus se queda conmigo y fin de la discusión.

-Ha no, él estará conmigo James Potter y no con alguien a quien no le interesa su bienestar. Encaró Sirius con mayor enfado.

-A mi me interesa, por eso lo salgo a buscar cada diez minutos. No como otros que no se mueven de la cama.

-Pues si tus estúpidas reglas de prefecto no me limitaran...

-Huy si, solo para lo que te conviene no te limitan.

-Pues si fueras mas exigente, Remus no se escaparía y por lo tanto yo lo vigilaría.

-Que soy yo su vigilancia. ¿No te das cuenta de que tú lo asfixias?. Preguntó sin apartar la mirada de la azul frente a él.

-No más que tú, ¿quién lo vigila hasta que termina de ducharse y espera a que ingrese bien a clases?.

-Yo no beso el piso que el ha pisado

-Yo no me acuesto con él porque según sus “pesadillas” no lo dejan dormir.

-Pero yo no estoy obsesionado con lo que hace.

-Ni yo con su persona.  
 

Los dos respiraban agitadamente y sin despegar las miradas solo esperaban para continuar.  
Era inusual que entre ellos hubiera peleas, pero cuando las había llegaban a tocar puntos sensibles para el otro.  
Se dejaban de hablar unos días, hasta que uno de los dos se arrepentía. Eran los mejores amigos, pero también temibles adversarios de pelea y aquella era muy particular.

Para ese momento ya todo el Gran Comedor los escuchaba reñir. La pelea era básicamente por cierto chico que mantenía el rostro bajo y el sonrojo en su pálida piel.  
El chico no creyó posible que sus dos mejores amigos lo tuvieran vigilado y no sabía si sentirse halagado u ofendido por la falta de confianza.  

 

-¿Recuerdas esa túnica verde?. Yo se la regalé.

-¿Con qué fin?, ¿caerle mejor?. Pues déjame decirte que yo le regalé esa camisa que usa con frecuencia.

-¿La que rompió por “descuido”?. Que mal.

-Por lo menos la usaba Sirius.

-Aja, para barrer el piso cada vez que se la quitaba para...  

-¡YA BASTA!. Gritaron, a lo que el par de chicos miró hacia donde estaba su pálido y enfadado amigo.  

 

Con una mirada lo dijo todo. Se levantó y salió de prisa del lugar.  
 

-Pero que...  
 

Peter señaló hacia atrás y el par de chicos miró los cientos de ojos posados sobre ellos.  
Al instante se dieron cuenta de lo que ocurría. Con lentitud todo el Gran Comedor prorrumpió en carcajadas y el par de chicos solo se sonrojó con furia.  

 

-Creo que...nos apasionamos demasiado en la pelea. Murmuró James.

-Si...creo que hablamos de más y ahora Moony está...

-Yo hablaré con él.

-¿Y por qué tú?. Si mal no recuerdo tú comenzaste con...

-Los dos lo hicimos Sirius. Dijo James con paciencia y Sirius comprendió que tenía razón.  
 

Nuevamente los sentimientos de los dos salían a flote y no era la primera vez.  
Si eso continuaba así, muy pronto Remus se hartaría y eso tal vez lo alejaría de ellos...un grave dolor para ambos.

 

+++

 

Caminaba con verdadero enfado. ¿Qué a caso no se habían dado cuenta de que él los estaba escuchando?.  
No toleraba la idea de ser vigilado. Reconocía que su conducta no estaban del todo bien, pero de eso a necesitar escolta...estaba muy disgustado con James y Sirius.  

 

-No puedo creer que ellos dos no confíen en mi. De Sirius todavía lo creo, ¿pero de James?. Él sabe el porque de mis ausencias y aun así parece todavía negarse a la posibilidad de que yo....  
 

Un “Auch” lo sacó de concentración. Había chocado con alguien y por el dolor en su cabeza, calculaba que ese alguien había caído al piso.  
 

-Pero...¡Profesor Harker!, discúlpeme, no fue mi intención...

-Descuida, yo venía distraído. Sonrió el joven hombre que tenía una apariencia juvenil y muy atractiva.

-Yo fuí el culpable...permítame ayudarlo. Sugirió Remus y en el acto le tendió la mano a su profesor de DCAO.  
 

El joven hombre la tomó y al instante sintió como su cuerpo se estremecía. ¿Por qué un chico le hacía sentir tan extraño?.  
Ya lo asimilaba, pero era muy difícil permanecer imparcial ante la presencia de ese muchacho, mucho más cuando sus hormonas le indicaban: “atacar”.
 

Dean Harker era el más joven profesor de todo el colegio. A lo mucho tendría 21 años y era todo un as en la materia que impartía. Era un joven moreno, alto y atlético, de facciones exquisitas y de cabello castaño, largo y sujeto en una coleta. Era difícil que pasara desapercibido por alguien y sus alumnas lo amaban a morir.

En esos tiempos en que la oscuridad crecía, había pertenecido a una orden de aurores muy distinguida, pero por ciertas cuestiones personales se había retirado. Se decía que el viejo y respetado Alastor Moody lo admirara y para que el desconfiado hombre dijera algo así, Dean Harker tenía que ser un excelente mago.  
 

-Permítame ayudarle. Le dijo Remus mientras se disponía a levantar varios libros regados en el piso.

-No te molestes solo...

-Es lo menos que puedo hacer profesor, por mi culpa se ha caído y tirado sus libros.  
 

Esa sonrisa....lo derretía esa simple y especial sonrisa.  
Los delicados y tiernos labios se curvaban en una sonrisa encantadora. Estaba seguro de que podría derretir un gran trozo de hielo con ella; su corazón latía desbocado al pensar que él podría, con ayuda de alguna maldición, besar y hacer suyo a  aquel...  

 

-¿Profesor Harker, se encuentra bien?.

-Si, si, solo pensaba. Se excusó, riendo de tonta forma.

-Bien, creo que hemos llegado.  
 

El aula se encontraba  iluminada y su amplio espacio era perfecto para las prácticas...era sin duda un lugar muy bueno.    
Remus depositó con cuidado en el escritorio los pesados volúmenes que traía y como si de retrovisor instantáneo se tratara, se sonrojó de sobre manera.
 

Hacia unas horas apenas, Severus lo había recostado sobre ese escritorio, mientras él trataba de deshacerse de sus ropas entre besos y palabras incoherentes.  
 

-Poderío. Susurró, al recordar la palabra que su Severus había utilizado la noche anterior.         


Podía mirar ese atractivo y sonrojado rostro toda la vida. Se había quedado en silencio, mirando hacia su escritorio y entonces pronunció una palabra y una sonrisa apareció en sus labios.  
Si, había dolido verlo en brazos de ese chico frío Slytherin, ver como lo devoraba a besos y ver como el chico frente a él le correspondía.  
Su corazón ardía de dolor, impotencia y celos...¿por qué esas cosas le pasaban a él?.

Se suponía que todo eso estaba prohibido. Si alguien pudiera leer en sus pensamientos, seguramente le lanzarían un hechizo censurante....toda su imaginación se batía entre el hecho de hacer suyo o no a Remus Lupin de múltiples manera.  
 

-Me estoy volviendo loco. Murmuró y se pasó una mano por el rostro.  

-¿Se encuentra bien?.

-Si, gracias, gracias por preguntar y ayudarme. No te hubieras molestado. Sonrió el joven hombre.

-Descuide, en cierta forma me sentía en el deber de ayudarle y de...disculparme por tirarlo y por lo de...anoche. Enrojeció de sobremanera.  
 

El profesor sonrió y sin evitarlo acarició la mejilla de su mejor estudiante de DCAO.  
 

-Descuida, suele pasar.

-Pero...

-No hay problema, solo, la próxima vez busquen otro lugar o un horario en el que yo no esté. Guiñó y con fascinación volvió a ver la sonrisa de su joven estudiante.

-Gracias. Musitó Remus. La cálida mano sobre su rostro le hacia imaginar las manos de su difunta madre...era un calor extraño el que emanaba de su joven profesor y aunque no sabía que era, le gustaba.  

Cerró los ojos y recordó a su madre. La mujer que él adoraba más que nada en la vida y que por cuestiones de salud había muerto.  
Podía incluso percibir su nítido perfume de flores. Ella siempre olía a ángel y a mamá. Sonrió, esas palabras hacían sonreír a su madre.

Suspiró.

 

Acarició aun más esa suave piel pálida, muy pálida debido a sus transformaciones. Él lo había visto sufrir y él le ayudaba cuando su joven y débil cuerpo no lo sostenía después de las dolorosas transformaciones.  
En esas ocasiones, siempre aprovechaba para acariciarle más de la cuenta y sentir como sus sentidos se inundaban con esa casi imperceptible fragancia que hasta ahora no podía identificar...

Le vio sonreír y le escuchó suspirar. Ahora que detenidamente lo miraba, parecía un ángel enviado por Dios para desaparecer las culpas y los odios mortales. Era muy hermoso y comprendía el porqué su tranquila pero sexy figura atraía a miles de ojos.  
Quiso aventurarse a disfrutar del néctar de esos labios entreabiertos. Quiso probar de ellos y embriagarse como muchos otros seguramente ya lo habían hecho.

Se consideraba Heterosexual, pero ese chico lo confundía...tenía poder sobre él, el poder que ni el Señor Oscuro tuvo jamás.  
Con lentitud se acercó hasta percibir ese aroma a hierbabuena que le hizo pensar en mil y una forma de amarlo, de tenerlo, de poseerlo y hacerle gemir de placer bajo sus expertas pero torpes manos. Estaba seguro que si llegaba a tomarlo, sus sentidos enloquecerían y no sabría que hacer.
 

Remus continuaba viajando a su infancia, a los prados verdes a los que su madre lo llevaba. Sentía como sus caricias aumentaban en intensidad y como el aliento mentolado de su madre se acercaba a él y le murmuraba palabras que no comprendía... 

¿Cómo se atrevió a decirle: “Te quiero”?. Solo rogaba porque no le hubiera escuchado, aunque en un par de segundos eso no importaría. Iba a besarle y por fin el chico se enteraría de la verdad.  

Solo milímetros y el chico pálido lucia tan radiante y distante que el joven profesor no pudo resistirlo y rozó los labios con dulzura, hasta que en un intento desesperado por acercarse más...    
La puerta se abrió y como si viera la luz, se apartó rápidamente de su estudiante, el cual continuaba recordando y saboreando ese roce que le diera “su madre” por descuido.  

 

-Bue...buenos días Severus, ¿se te ofrece algo?. Preguntó el profesor con nerviosismo.  
 

Severus Snape miró despectivamente al joven profesor, después caminó hasta donde se encontraba Remus y como si de cosa natural se tratara, besó a su amante con su clásica obsesión y poderío.  
Remus distinguió el sabor y de inmediato correspondió al beso. No sabía en donde se encontraba, no sabía que era lo que hacía antes de ese beso, solo sabía que su Severus lo estaba besando y eso era todo lo que necesitaba saber.
 

Harker miró la escena y desvió la mirada. Severus siempre le mantuvo claro que él era el “dueño” de Remus y jamás lo oculto o se inmutó frente a él para besarle.  
Simplemente un día había llegado, besado a Remus en su presencia y se lo había llevado, eso sí, dirigiéndole una mirada congelante donde advertía que el chico era suyo y estaba apartado.
 

Remus enredo sus manos en el cuello del Slytherin y al instante pegó su cuerpo al de su amante. Se sentía tan bien, esos besos lo volvían loco y le hacían recordar sus tiempos de pareja, donde Severus solía besarlo posesivamente y después desnudarlo con paciencia, pasión y amor, para finalizar con una sesión de algo más allá del simple sexo o del amor.  

Severus acarició la espalda del chico pálido y quiso fusionarse con sus caderas. Ahora notaba la erección de su amante y eso lo incitaba a más...lo haría, pero no en ese momento. Solo le estaba demostrando a Harker quién era el dueño de Remus.  
Con lentitud se apartó del chico pálido, dejando un suspiro en el trayecto.  

 

-Vamonos. Había murmurado el Slytherin y de inmediato Remus obedeció, saliendo les aula sin ni siquiera despedirse de su joven profesor. Siempre que estaba con Severus se olvidaba del mundo.  
 

Harker suspiró y se dejó caer en una silla. ¿Por qué Severus Snape se comportaba así en su presencia y fuera de su vista, era otro?.  
No lo comprendía, pero si sabía que había estado a punto de besar a uno de sus estudiantes. Y no a uno cualquiera, sino al chico que hacía latir a su corazón.

 

+++

 

Remus continuaba en las nubes. Aun sentía sus labios arder por el fogoso beso que le diera su amante y ahora caminaba a su lado, de la mano, con nada que le perturbara, excepto esa gran excitación que desde la noche anterior aun no podía quitarse.    
Repentinamente Severus se detuvo y al instante dirigió su mirada inquisidora hacia Remus, el cual al notar el cambio de humor de su amante, decidió preguntar el por qué.  

 

-¿Qué ocurre Severus?.

-¿Qué hacías con Harker?. Preguntó sin rodeos de forma muy molesta.

-Le estaba ayudando con unos libros. ¿Por qué lo preguntas?. Cuestionó, recordando que hacia instantes se encontraba con su profesor y ni siquiera se había despedido de él.  
 

Severus miró a su pálido amante con dureza. Odiaba que las personas se le acercaran tanto, odiaba que le hablaran y que toparan con él por error. Quería tenerlo bajo vigilancia, bajo su protección. Él era suyo y nadie podía quitárselo, mucho menos Harker.  
Enarcó una ceja al recordar la escena que vio al entrar en el aula de DCAO. Estaba buscando a Remus, en realidad aun estaba enfadado por la interrupción de la noche pasada pero necesitaba también apagar su excitación, así que después del espectáculo que los estúpidos amigos de Remus habían dado en el comedor, decidió buscarlo para terminar con lo que no habían podido hacer.

Le buscó en todas partes y mientras se acercaba al aula del profesor Harker, su interior rogaba porqué su amor no se encontrara con él...su impresión fue tanta, el maldito profesor le estaba besando y su Remus no parecía importarle, al contrario, no se movía.  
Hirvió en rabia y recordaba que su mano instantáneamente buscó su varita en el cinturón...lo bueno de todo fue que el profesor se había movido de su posición cuando él, sin quererlo, movió la puerta un poco...lo odiaba, lo odiaba a muerte, ¿cómo se atrevía a posar sus ojos en algo suyo?.

Aun recordaba cada palabra en ese libro que encontró...debió guardarlo como evidencia o chantaje...no, ese no era su estilo. Por eso se había propuesto mostrarle que Remus era suyo y que si se atrevía a tocarlo...lo mataría, no importándole si era profesor o no.  
 

-¿Sev?. Llamó Remus, su amante se había quedado repentinamente inmóvil.

-¿Te gusta Harker?. Cuestionó. Necesitaba saberlo.

-¿Cómo?.

-Responde, ¿te gusta?.  
 

Remus miró a Severus y sin querer lanzó una risita. Aquello era lo más absurdo que le habían preguntado en toda su vida.  
 

-¿Por qué lo preguntas?.

-Solo responde. Había gruñido el estoico chico.

-No, ¿cómo puedes imaginar eso?. Él es mi profesor...sería algo raro, ¿no crees?.

-Pero él hace un momento te...

-Solo lo estaba ayudando Sev, yo no podría fijarme en él por el simple hecho de...no me atrae, es atractivo pero a mi...me gusta otra persona. Se sonrojó y bajó el rostro.  

Simplemente se veía adorable y él no podía resistirlo. Sus palabras lo aliviaban....sonrió y sin que Remus lo advirtiera le besó dulcemente. Eso era todo lo que necesitaba escuchar para ser “feliz”.
Con lentitud deshizo el nudo de la corbata y desabotonó la camisa de su pálido amante. Necesitaba tenerlo y no esperaría la noche para hacerlo....el poderío era todo lo que necesitaba en ese momento, sentirse su dueño, y percibir que Remus le correspondía.
 

Besó con lentitud el cuello que aun tenía marcas de la noche pasada. Disfrutaba ese sabor a canela de su piel, le encantaba percibir los estremecimientos de su amante y saberse fuerte y capaz de hacerle todo lo que quería sin obtener resistencia. Si, esa era una forma de vengarse: someterlo ante sus deseos y ver que Remus no se resistía.    
Remus cerró los ojos y se pegó aun más al cuerpo de su amor, mientras este recorría su cuello y él disfrutaba de las sensaciones.  

-Quiero tenerte ahora. Murmuró el Slytherin y el Gryffindor solo asintió. No podía ni quería negarse a eso.  
 

Severus acarició el tórax despejado ya de cualquier ropa y saboreó los pequeños gemidos que de la garganta de Remus escapaban.    
Sin importarles que estaban en un pasillo, ambos decidieron proseguir. No importaba nada, solo ellos y esas ansias locas de tenerse y de fundirse.
 

Con algo de esfuerzo, el Gryffindor desabrochó el pantalón de su amor y con deleite sintió como su hombría despierta reclamaba su presencia. Con torpeza, debida a la emoción, acarició la entrepierna de su amante, la cual creció un poco entre sus manos. Se notaba la desesperación que tenía.  

Severus por su parte, se dedicaba a sacar toda prenda que el cuerpo de su amante pudiera tener, o por lo menos los pantalones. Bajó por el plano abdomen y jugó un rato con el ombligo...se deleitó de los suspiros y de la necesidad que Remus tenía de ser poseído. En realidad era muy simple hacer suyo al Gryffindor, era muy confiado.  
 

-Solo una cosa te pido. Le susurró el Slytherin, regresando nuevamente al cuello del pálido chico.

-¿SI?.

-No te acerques a Harker....no quiero que estés cerca de él. Lo odio. Había dicho mientras mordía el lóbulo de la oreja de Remus.  
 

Remus enarcó un poco la espalda pero no prestó atención a las palabras del Slytherin.  
 

-Te propongo “todo el día”. Con la condición de que no te acerques o te quedes a solas con él...¿qué dices?. Propuso. Sus manos ya se dedicaban a dilatar un poco el cuerpo del chico frente a él.

-¿Todo el día?....suena interesante. ¿Cumplirás mis caprichos?. Pregunto y se quejó un poco por la intromisión dentro de él.

  -Lo que desees...todo lo que quieras. Respondió, mordiendo el cuello, haciéndolo sangrar un poco.

-Oh Sev....acepto....todo por ti. Había respondido, mitigando el dolor de su cuello con los movimientos placenteros que los dedos de su amante realizaban dentro de él.

-Es un trato. Dijo y después dejó de torturar el cuello para bajar nuevamente por el torso pálido...necesitaba llegar a ese lugar que chocaba contra su abdomen.  
 

No tardo demasiado en llegar y mientras su dedos se encargaban de dilatar lo que en breve poseería, su boca se encargó de disfrutar de la gran erección de su amante. Le gustaba probar ese sabor salado y particular que solo Remus podía darle.  
Con movimientos rítmicos se dedicó a masajear más que succionar.
 

Remus había dejado de pensar y se limitaba solo a sentir. Movía las caderas lentamente, en un suave y sensual baile que solo Severus sabía proporcionarle.  
Sentía como la lengua del Slytherin paseaba por toda su hombría y como a veces se limitaba a torturar una parte de él, haciéndolo gemir fuertemente.  

También sentía como los dedos de su amante se movían en sincronía con su boca. Estaba llegando al éxtasis y no quería que parara, deseaba que eso durara toda la vida.
   
Gimió con fuerza, cuando sintió que el Slytherin aumentaba sus movimientos. Remus se dedicaba a acariciar los negros cabellos y a revolverlos conforme perdía la conciencia.
 

-Sev...Sev...creo que no voy a....Estaba a punto de terminar pero no lo deseaba, él quería que su amor lo poseyera....quería sentirlo dentro de él y quería terminar junto con él.  
 

Severus pareció comprender y con una última succión decidió subir y reunirse con los labios hinchados de su amante. Tal parecía que se había mordido para evitar gritar.  
 

-¿Listo?. Preguntó cuando al instante abrió una puerta e introdujo en la habitación a su jadeante amante.

-Si. Respondió, deseoso de que su amor lo tomara.  
 

Con rapidez el Slytherin guió al pálido chico hasta una silla. Mientras lo besaba se sentó y con pasos lentos y deseosos le comunicó a su amante que hiciera lo demás.  
El Gryffindor, deseoso, obedeció la indicación silenciosa de su amor y con pasos lentos pero placenteros, se dejó guiar hasta donde él quería.
 
Remus solo sintió una fuerte envestida, se mordió los labios y aguardó a que Severus se moviera.  

 

-Recuerdalo...tenemos un trato...mi amor. Le susurró el Slytherin y en el acto comenzó a moverse muy despacio, disfrutando del cuello y tomando las caderas que seguían el ritmo que imponía.  
 

Remus cerró los ojos...su Severus le había dicho “amor” y ahora con delicadeza lo poseía. Era una sensación única...jamás nada podría compararse con ese momento. El momento de sentirse de él, solo de él y de entregarle todo el amor que su corazón podía darle.  
 

-Sev. Suspiró y vio con deleite como su amante disfrutaba de las caricias en su espalda y en sus negros cabellos.  
 

El Griffindor decidió aumentar el ritmo y besar a plenitud el cuello blanco del Slytherin. Quería más mucho más y eso solo sería el comienzo...tenía en mente unas cuantas cosas que su amor le daría.    
Severus estaba llegando al límite. Adoraba que su amante tomara la iniciativa e impusiera el ritmo que las cosas debían de llevar.

Gimió, Remus también le había mordido y ahora se dedicaba a succionar con fuerza el lado izquierdo de su cuello...para su asombro y excitación, sintió como Remus se movía sobre él y como succionaba su cuello al compás...rítmicamente, como insinuándole que él era el líder de la “operación”.  

Con un gruñido, hizo a Remus levantar el rostro, después tomó sus labios con sádicos movimientos y envistió con fuerza, provocando un gemido tan fuerte que por un momento no supo si detenerse o continuar de esa manera.  
 

-Remus. Pronunció entrecortadamente y este, delineando sus labios con su lengua, le indicó que prosiguiera.  
 

La danza salvaje duró un poco más. Podían escucharse los jadeos, las respiraciones, los gemidos que los dos proferían, sintiendo que con ese acto la vida comenzaba y terminaba al instante.  
Los cuerpos sudorosos, los cuellos con rastros de amor delatado en uno y pasión contenida en otro.  
Los cabellos revueltos y unidos a sus frentes...un toque sexy en el pálido chico, una imagen ruda y excitante en el frío Slytherin.
 

Con un último y fuerte movimiento, y con un grito de Remus, los dos temblaron y sintieron como una fuerte corriente llenaba sus sentidos hasta el punto de embriagarlos con la más exquisita de las sensaciones. Eran los quince segundo más deliciosos que pudieran disfrutar él uno con el otro. Segundos de deleite orgásmico que los dos en sincronía habían alcanzado.  

Remus se dejó caer en los brazos de su amante, mientras sentía como esté respiraba hondo y acariciaba su cintura.    
El ambiente olía a amor y eso le fascinaba al Slytherin. Era un aroma que podía embriagarlo y del cual jamás se cansaría.  

 

-Sev yo...

-Recuerda tú promesa mi vida....Te amo. Le susurró el Slytherin al oído. Después besó con dulzura los hinchados y rojos labios.  

Remus correspondió....su amor le había susurrado las dos palabras más hermosas que él pudo escuchar jamás. Le abrazó y se dejó guiar por su posesivo amante.  
Severus sonrió, había logrado algo en ese momento: Poderío sobre Remus y la visión de deleitarse con el asombro y dolor del profesor Harker...Oh si, percibió cuando el hombre los había seguido y dejó que mirara el como tomaba a Remus como amante.

Había visto el deseo en los ojos del joven profesor, pero también el dolor y la ira.  
El profesor acababa de marcharse con el corazón roto y las esperanzas deshechas..Severusl había vencido.  

+++  

Su túnica hondeaba al aire, mientras su rápido caminar lo llevaba a su habitación. Al llegar cerró a la perfección la puerta y después unas cuantas lágrimas cayeron por su atractiva faz.  
Acababa de presenciar el rito de amor más...doloroso que se hubiera imaginado.  

-¿Por qué?. Cuestionó.  
 

Después de que Severus se llevara a Remus del aula, él vio que su pálido chico había olvidado su mochila, así que decidió llevársela a su siguiente clase.  
Por un momento lo perdió de vista, pero al doblar una esquina lo miró, con el Slytherin sobre él, besándole y quitándole la ropa tan rápido como podía.  
Por un momento decidió irme, pero un gemido placentero del chico pálido le obligó a quedarse y contemplar la acción.
 

Por un momento estaba seguro de que el frío Slytherin le había visto...pero al instante comprendió su “error” y siguió los movimientos que los dos chicos hacían.  
El bouyerismo jamás había sido su método más factible de excitación, pero en esa ocasión comprobó con deleite que disfrutaba y se excitaba.
Siguió a la pareja hasta el interior del aula y disfrutó un poco hasta que al final la voz de su lindo niño lo sacó de su éxtasis.  
 

-“Mi amor”. Había gritado cuando llegó al placer.  
 

Su corazón se rompió en ese momento y comprendió que acababa de presenciar el acto de amor que él mismo soñaba tantas veces en hacerle, solo que el protagonista por desgracia no era él, sino el estoico Slytherin que evidentemente correspondía al sentimiento de su lindo niño.  
Con pesar se retiró y ahora estaba ahí, en su habitación, solo y con el corazón nuevamente roto.

Se acercó a su cama y del cajón de su mesita de noche sacó una fotografía.  
Una rubia joven le sonreía y le saludaba. Llevaba una túnica rosa y el dorado cabello tan brillante que incluso el sol podía envidiarla. Sus ojos eran azules y su sonrisa era tan hechizante que hasta él se atrevió a sonreír.  

 

-Lo siento Marie querida, pero me...enamoré de un imposible. Musitó mientras la chica en la fotografía se entristecía repentinamente.- Yo se que te prometí enamorarme nuevamente...tú muerte fue un shock demasiado fuerte para mi cordura y por eso me retiré de ser auror. Yo te amaba Marie, te amaba como nadie en la vida jamás esperó que yo amara. Te confieso que no era mi intención enamorarme de ninguna chica, tu sigues siendo sagrada para mi pero... ese chico es especial, me fui enamorando sin percibirlo y ahora no se... que será de mi. Es un delito, él es casi un niño y yo pensando en amarlo como si fuera.... lo he escrito todo en un libro, todos mis pensamientos y sentimientos. Jamás lo mostraré a nadie, es solo que... necesito quitarme esto del corazón y fue la única manera que conseguí para hacerlo... perdóname Marie pero yo... amo a Remus y aunque él no me ame a mí yo trataré de conseguir su amor...¿tengo tú aprobación?.  
 

La rubia meditó un poco y después sonrió.  
El joven profesor también lo hizo y con eso quedaron pactados sus sentimientos.
   
Se despidió de la rubia que al instante cerró los ojos y después fue guardada en el cajón.

Dean suspiró....aquella fotografía era el único recuerdo que le quedaba de su difunta esposa, la cual murió en sus propias manos y por un error suyo. Ella también era auror y cuando combatían con varios Death Eaters él la confundió con uno y ella.....  
Jamás se lo perdonó, dejó todo y se dedicó a vagar por la vida. Hasta que un día conoció a Albus Dumbledore, el viejo alegre le dio chispa de vida y lo invitó a formar parte del colegio Howarts de magia y hechicería.

Jamás se imaginó como profesor de DCAO, pero le gustó su trabajo y comenzó a olvidar el pasado, pero sobre todo a perdonarse por los errores que él había cometido.  
Su corazón estaba cerrado al amor hasta que un día, después de luna llena, conoció el secreto de su mejor alumno. Un licántropo tan joven que le dio ternura.  
Desde ese día el chico se había metido en su mente y hasta ahora no había salido, sino que se había incrustado también en sus sentimientos.
 

Suspiró... tal vez Severus sabía de sus sentimientos y por eso apartaba a Remus de su lado... ese día había ganado, pero él se había prometido, aunque estuviera mal, que competiría por el chico lindo y tal vez en un golpe de suerte, hasta lo conseguiría.  
 

-Esto es un reto personal Sverus Snape y no pienso perderlo. Dijo en voz alta y seria.  

Después se dirigió a sus clases con un nuevo pensamiento en mente.    

 

***  

 

Severus suspiró hondo y se incorporó del escritorio... había estado viajando en sus recuerdos, ha ese día cuando le había prohibido a su Remus estar a solas con Harker.
Había sido una experiencia única que aun recordaba con nostalgia y lujuria. Ese día lo había hecho suyo más veces de las que recordaba y se había sentido el vencedor absoluto.
 

Pensó que con eso, el joven profesor comprendería las cosas, pero después se dio cuenta de que Harker lo miraba con indiferencia, frialdad y con un brillo de reto en la mirada.
Se había equivocado de táctica, el profesor también lucharía.... pero él no se lo dejaría tan fácil.
 

Desde entonces ambos competían por un solo premio. Algunas veces él ganaba, otras veces lo hacía Harker y auque el profesor jamás logró obtener el corazón de su Remus...lo hacía de otras maneras.   
Si lo sabía, era porque secretamente lo leía en el libro de Harker. Desde que lo había descubierto por descuido, en el despacho del profesor, jamás dejó de leerlo.

Casi siempre Harker escribía sobre lo cerca que estaba de conseguir su cometido, pero en otras podía deleitarse al leer que el corazón del joven profesor se rompía ante la indiferencia de su Remus.   
Jamás le había simpatizado Harker, siempre lo creyó petulante y extraño. Su indiferencia cambió al odio al enterarse de que estaba interesado en su amor y tal vez por eso decidió buscar a Remus y proponerle ser amantes, así por lo menos lo tendría vigilado y apartaría de él a Harker o a cualquier otro que intentara quitárselo.
 

En ese instante la puerta del despacho se abrió y rápidamente guardó el pañuelo que Harker le había robado a Remus en alguna ocasión.
Se levantó y vio como el profesor entraba con aire agotado al aula.

 

-Oh, discúlpame Severus, se me olvidó que estabas aquí. Pronunció el hombre con una sonrisa.
 

Severus gruñó. Como odiaba a ese tipo.
 

-Perdón por lo de la puerta, lo que pasa es que tiene un hechizo que solo puede deshacerse desde afuera.

-¿Me pregunto como saldrá usted?. Se mofó caminando entonces hasta la salida.

-¿Tuviste buenos recuerdos?. Preguntó el hombre con voz apagada.

-Si...muy buenos. Respondió el frío hombre y miró al profesor de DCAO con altivez.

-Bien, entonces buenas noches, te veré mañana. Despidió Harker y se dirigió a sus habitaciones.

-Ha, solo una cosa Profesor Harker: Yo lo encontraré y lo traeré de vuelta... ya gané una vez y voy a volver a hacerlo.

-No se a que te refieres. Debatió el hombre sin entender las palabras de su ex alumno.

-Se que ha estado hablando con el ministerio sobre la forma de cómo encontrar a Remus. Se que aun lo ama pero yo lo encontraré y volveré a hacerlo mío. Usted no puede ganarme. Buenas noches. Dijo y después azotó la puerta.
 

Harker sonrió, un nuevo reto que seguramente tampoco ganaría.
 

-Eres muy persistente Severus...digno rival, los recuerdos te han regresado la ira...ganaste en el pasado, si, pero quien sabe... yo se cosas que tú no sabes como por ejemplo el donde se encuentra Remus... Oh mi querido Severus, yo voy ganando este desafío y por mucho. Sonrió y con un chasquido apagó las antorchas del aula.

 

KATRINNA LE FAY

 

Bien, me tenía que salir con la mía...juntar nuevamente a mi Sev y Remus ^_^

Se pondrá interesante...dos amantes y un enamorado más jip ^^

Adoro estos combates por el amor de alguien...hay, creo que mi Sev es el mejor para eso jip ^^

   

Gracias por leer, recuerda que tus comentarios son importantes para mi, porque gracias a eso continuo aun con vida en este mundo de fics ^^

Acepto todo menos virus y esas cosas, escríbeme a cualquiera de mis tres direcciones...ten por seguro que lo valoraré mucho. Recordando también que escribo de Fan para Fan y sin finalidad de lucro. Hasta la próxima, a ver que otra diablura se me ocurre hacer jip. ^_^  

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