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Caminaba
cual susurro en la oscuridad, procurando ver más allá de lo que el sentido
humano es capas de procurar.
Estaba
cansado, arto de aquella vigilancia. Todo era paz ya. El señor oscuro había caído
y él había sido perdonado...indulgencias y peticiones de Dumbledore...le debía
tanto y solo por él continuaba viviendo y en el camino correcto que jamás debió
dejar.
La
luz de la luna llena reflejada sobre el lago, le hizo extrañamente presa de un
suspiro repentino. Ahora se alegraba de que nadie estuviera a la vista, sería
vergonzoso ver que el místico, rudo e imparcial frío profesor de posiciones
presentara una conducta tan...humana.
-Y
todo por tu culpa. Dijo a la luna. Aquel astro que tanto odiaba pero que a la
vez amaba, porque le recordaba a...
De
inmediato se apartó de la ventana y continuó caminando. Ese nombre dolía en
la piel tanto que una sola memoria suya le carcomía el alma.
Cada
noche era presa fácil de recuerdos y resentimientos, por el día al menos se
entretenía en clases o en retar alumnos pero por las noches...
De
repente su mirada se posó en una puerta. No le importó “allanar” la
“propiedad” de otro, así que entró tan sigiloso como siempre.
Prácticamente
el lugar se encontraba en penumbras, pero los suspiros provenientes del rincón
le indicaron visitas.
-Vaya, vaya, ¿qué tenemos aquí?. Visitantes agazapados en la esquina del aula...que interesante, ha y se trata del Sr Florens y la Srita. Spencell...qué conmovedor. Se mofó de los chicos que al instante se incorporaron y acomodaron sus ropas
-Profesor Snape, no es lo que usted...
-¿No?...Sr.
Florens, usted no sabe lo que yo pienso...yo veo las cosas muy claras. Son
prefectos y esto esta muy mal. Deberían de poner el ejemplo...50 puntos menos
para cada casa y ahora, sino les interrumpo más, hagan el favor de salir e ir
con el Sr. Filch...de mi parte claro, él sabrá que sanción darles...ahora
largo y como me entere de que siguen con sus...cosas...yo me encargaré de que
los expulsen. Sentenció tan fríamente como jamás nadie lo vio.
Los
dos chicos temblaron de pies a cabeza y de inmediato salieron del salón. Era clásico
que Snape pusiera castigos, quitara puntos y...venganzas múltiples pero aquella
noche parecía especialmente gélido y aquellos cuchillos negros no ayudaban en
nada a su estoica imagen.
Escuchó
un leve sonido, lo que le indicó que el par de enamorados se había marchado.
Con enfado se acercó a la ventana y la abrió.
-Demasiado amor en el aire. Gruñó asqueado.
-Pues
cuando eras estudiante Severus, no recuerdo que ese aroma tan peculiar y
agradable te molestara tanto. Escuchó una voz a su espalda.
Con
algo de exaltación disimulada viró y se encontró con la persona que en
realidad no tenía deseos de ver esa noche...ni jamás.
-Profesor Harker. Pronunció con desdén y en el acto caminó hasta la salida del aula.
-Espera Severus...ya que estas por aquí, ¿qué te parecería un té caliente para este clima?. Propuso el sonriente profesor que no tendría más de.. 33 años
-No gracias, estoy de guardia. Se excusó y continuó con su caminata.
-Entonces conversemos, tú guardia concluye exactamente en... dos minutos. No habrá mucha diferencia Severus. Dijo el hombre que encendió las antorchas del lugar.
-No acostumbro desatender mis obligaciones.
-Pero
solo son dos minutos, no pasará nada. Además ya has asustado demasiado a esos
dos chicos, no creo que se atrevan a...continuar con sus amoríos. Rió el
hombre sacando su varita y golpeando la tetera que estaba sobre el escritorio.
Severus
gruñó pero la insistencia del hombre le hizo sentarse y esperar. Lo aborrecía,
pero era su compañero y aunque había procurado hacer cosas que jamás pensó
haría por Dumbledor, el hablar con el hombre frente a él era algo que en
realidad jamás lo haría del todo bien.
-Té
de tila, para los nervios. Ofreció el hombre.
Severus
tomó la taza y la sorbió de inmediato.
-Vaya que hace frío...¿y dime Severus, como te ha sentado el puesto de profesor de pociones?, estoy seguro de que querías mi puesto no es así?. Preguntó con sonrisa brillante el hombre.
-Me va bien. Respondió con frialdad.- Y si, ¿por qué no aspirar a más?. Agregó con seguridad.
-Me
alegro. Dumbledore está muy orgulloso de ti por haber aceptado regresar a
Howarts como profesor. Pociones es lo tuyo, recuerdo que eras magnífico y muy
sabio para esas cosas, incluso mejor que Sirius Black o James Potter... oh si, lo
recuerdo como si fuera ayer. Y de repente rió con estruendo, extrañando al ya
de por si fúrico Snape.
-Lo
siento. Se disculpó el hombre cuando hubo terminado de reír.- Es que...recordé
algunas cosas. Como la vez en que Remus Lupin hizo explotar el caldero en
aquella clase que les impartí por algunos días, el pobre Remus...era mucho
mejor en DCAO. Él era el mejor en ello, podía incluso con las peores cosas.
Esbozo entonces una sonrisa que hizo a Severus enfadar aun más y apretar los puños
hasta emblanquecer los nudillos.
-Creo profesor Harker, que hablar de esos temas está demás en este momento.
-¿Tú lo crees Severus?... pero hombre, ya deja de llamarme con tanta propiedad y dime Dean. Sonrió el hombre con cordialidad.
-No podría. Respondió estoico.
-¿Por qué no?. Que no te intimide el hecho de que fui profesor tuyo de DCAO durante tu estancia aquí. Ahora somos compañeros y el trato es por igual.
-No
puedo, simplemente. Dijo sin cambiar su actitud y continuó bebiendo de su taza.
Severus
no podía soportar al hombre. Era amable, cordial y muy buen profesor pero había
algo de él que jamás le agradó y aun lo notaba.¿A caso Harker lo consideraba
tan tonto?.
Harker miró a Severus y sonrió. A veces pensaba que hablaba con el mismo muchacho listo que lo ponía en ridículo en clase y que alaba a Remus en su presencia, para que él no le hablara.
Si,
en realidad le odiaba y... había motivos para hacerlo, lo aceptaba.
Severus
tomó el contenido de la taza con rapidez y después de posarla sobre el
escritorio de Harker se levantó.
-Bien, le agradezco el té pero es momento de irme.
-No lo hagas, quédate. Creo que necesitamos hablar.
-Usted y yo nada tenemos que hablar. Respondió desafiante.
-Si lo tenemos. Y te repito, dime Dean. Solo soy 5 años mayor que tú. Me siento un anciano.
-Pedófilo,
dirá. Susurró Snape sin contenerlo, pero el profesor frente a él si lo hizo.
Harker
sonrió y también se puso de pié.
-No creo ser lo que dices Severus, pero si me han de acusar de algo...creo que será por amar. Sonrió con tristeza.
-No me interesa saberlo. Debatió Severus y se puso en marcha.
-Severus...¿puedo
pedirte un favor?.
Snape
se detuvo pero no le miró.
-Es hora de mi guardia y...en el cajón del escritorio tengo los exámenes de mañana. He tenido visitantes inoportunos y no deseo que los plagien. Sonrió el hombre.
-¿Y por qué no los pone en otra parte?. Sugirió.
-Simplemente
no tengo en donde. Solo tardaré una hora, después puedes marcharte si gustas.
El aula está a tú entera disposición. Sonrió y el profesor caminó hasta la
puerta sin dejar que Severus respondiera.- Ha, solo una cosa... créeme que no
fue mi intención poner mis ojos en.... él. Me
considero heterosexual pero él tenía algo que me hizo caer y... perdóname si
este incidente hizo que me odiaras. Espero que el escritorio no te traiga
recuerdos. Sonrió tristemente y desapareció tras la puerta.
Severus
golpeó el escritorio tan fuerte que incluso un pájaro extraño en una jaula se
exaltó.
-Maldito
Harker. Pronunció entre dientes, pues su ira era tanta que estaba seguro gritaría.-¿Cómo
no odiarte si osaste poner tus ojos en...lo mío?. Te odio Dean Harker, te odio.
Susurró y en el acto se dirigió a la puerta; mas no contaba con que el buen
profesor de DCAO pusiera un hechizo...si, Harker se obstinaba en que recordara.
Frustrado
de su intento por salir, comenzó a buscar algo que le sirviera para escapar del
lugar. Buscó y removió pero jamás nada encontró.
Enfadado,
se sentó tras el escritorio y abrió uno de los cajones, donde encontró algo
que le llamó poderosamente la atención.
Era
un pañuelo azul, un simple pañuelo azul que llevaba bordadas las iniciales RL.
¿Qué si conocía las letras?. Más que su propio nombre.
-Maldito.
Maldijo a la nada, mientras inconscientemente llevaba el pañuelo hacia su
rostro y para su sorpresa un olor peculiar reconoció.
-Han
pasado años y aun conserva tú aroma...mi amor. Se atrevió a susurrar sin
darle importancia al hecho de que su corazón se encogía y la mente le gritaba
lo incorrecto de aquel apelativo.
Y
es que tantos años sin verle eran un suplicio. Repentinamente había
desaparecido y eso le preocupaba demasiado.
Años
estudiantiles de aparente odio y resentimiento que se borraban entre sabanas y
gemidos. Entre las caricias y los susurros de amor verdadero.
Si,
aun recordaba su piel, sus labios, su voz y aroma que lo extasiaban hasta la última
gota de vida que su ser podía tener.
¿Cómo
se había enamorado?. No lo sabía, un día era indiferencia y al siguiente amor
puro.
Pero
“él” le había ocultado un secreto mayor, uno que casi le cuesta la vida en
aquella burda broma donde comprendió que él jamás sería suyo. Le odió y le
amo aun más.
Cual
niño indefenso que busca consuelo, llevó el pañuelo a su mejilla, cerró los
ojos y aspiró nuevamente su aroma.
¿Qué el escritorio le daría malos recuerdos?. No, no podría, pues en él pasó los momentos mas fogosos de su vida.
***
-No
Sev...detente...no...Sev... Se escuchaban las protestas provenientes de algún
lugar dentro de aquella habitación.
-¿A
qué le temes?, ¿a caso no querías ser mi amante?. Le preguntó con esa mirada
congelante.
-Yo
quería...si. Respondió. ¿Cómo negarse a esa “nueva oportunidad”?.
-Entonces
lo haremos donde yo diga. Puntualizó y en el acto continuó besando el cuello y
tórax de su amante.
-Sev...pero...Sev...Detuvo
su perotada, Severus sabía como silenciarlo y aquel beso voraz era exactamente
el remedio.
Remus
acarició los cabellos negros y se fue olvidando de todo, excepto del como
Severus Snape estaba casi, prácticamente teniendo sexo con él.
La
última vez que estuvieron juntos, hacia escasamente dos meses, (cuando los
Ictucar invadieron el colegio) Severus había regresado a su indiferencia,
incluso más aun.
Una
de tantas noches, cuando Remus Lupin circulaba por un corredor desierto, alguien
lo abordó y comenzó a comerlo a besos.
Cuando
el chico pálido se dio cuenta de quién era su “invasor” sintió cómo el
corazón latía deprisa y como tal vez aquello era una nueva forma de...
-Si
me quieres de amante, me tendrás. Es lo único que te ofrezco. Ya no puedo
confiar en ti. Escuchó que el recio Slytherin le susurraba entre besos.
El
corazón de Remus dio un vuelco. Aquello era mero placer, igual al que Lucius le
daba, no el amor que él necesitaba. Suspiró y se apartó del Slytherin.
-No
estoy interesado. Le había dicho Remus y en el acto se dispuso a irse con el
corazón destrozado. Pero Severus no lo permitiría y tomándolo por el brazo
volvió a halarlo y a besarlo con más pasión.
-Te
lo propongo. Había dicho en tono...¿suplicante?.
Eso
le pareció a Remus y como su corazón había vuelto a latir de prisa...aceptó,
pero con el objetivo de reconquistarlo. De decirle que le amaba más que a nadie
y de ofrecerle su vida si con eso le perdonaba y volvía a confiar en él.
Desde
esa noche eran amantes. Ni Lucius ni Severus sabían nada de la existencia del
otro como amantes particulares del chico pálido. Y no era por la faceta de
chico “fatal”, sino porque el chico-lobo prefería evitar alguna discusión
por parte de su frío amor.
Ahora
se encontraban recostados sobre el escritorio del profesor Harker, el cual se
encontraba en su ronda nocturna.
-Sev...Sev...oh
Sev...Hah.
-Necesito
tenerte ahora…quiero…deseo…Repetía el estoico chico mientras recorría el
cuerpo bajo él.
-Deberíamos
buscar otro sitio para.......
-Este
es perfecto...necesito sentir el poderío. Murmuró el Slytherin con rabia.
-Sev...¿qué
tienes?.
-Solo
quiero tener sexo contigo maldita sea. Si vamos a hacerlo hagámoslo sino...
-Sev,
mírame, ¿qué te sucede?. Le preguntó el chico, evitando que su amado se
fuera.
El
Slytherin miró aquellos ojos dorados y no evitó hundirse en ellos. Si, lo
amaba, aun lo amaba y ser su amante era la única forma que encontró para
acercarse nuevamente a él, para esconder ese sentimiento, para aparentar
frialdad cuando en la cama lo devoraba con ansias...
Lentamente
se acercó y le besó. No podía negarlo, le amaba pero también le odiaba y
aquel juego era un doble filo...
-Solo
te deseo. Quiero sentirte. Susurró, empujando a su amante de vuelta al
escritorio de madera.
El
chico Gryffindor se dejó llevar y entre besos apartó la camisa de su recio
amor, que le besaba con deseo y pasión.
Besos,
caricias, quejidos...hasta que el crujir de la puerta los paró en seco y de
inmediato se incorporaron de su no tan inocente posición.
-Buenas
noches a los dos. Los saludó una no tan afectuosa voz.
-Ho...hola
profesor Harker. Saludó Remus mientras abrochaba y acomodaba su pantalón y
camisa.
Severus
ni siquiera le miró, se limitó a arreglar sus ropas.
-¿Noche
ocupada?.
-Pues...
-No
le interesa. Había dicho Severus y en el acto haló a su amante sin importar el
sonrojo de Remus ni que el profesor les mirara.
-Comprendo.
Había dicho el hombre que miraba alternativamente a los dos chicos.-Entonces márchense.
Había ordenado con inusual frialdad el hombre.
Los
dos chicos asintieron y se retiraron sin hacer ruido.
El
camino fue cayado y Remus no comprendía ese enfado por parte de su amor.
-¿Te
sucede algo Sev?, a caso el profesor Harker...
-¿Te
agrada?. Preguntó el chico deteniéndose.
-Si...es
mi profesor. Él es el que me ayuda cuando hay problemas con...”eso”. Dijo,
haciendo referencia a su lobino estado.
Severus
miró a su amante e inesperadamente le besó. Era un beso posesivos, de esos que
solía darle cuando estaba...¿celoso?.
-¿Sev?.
Preguntó Remus sin comprender.
-Te
veo otro día. Dijo solamente y desapareció por un pasillo.
Remus miró a su amante, tocó sus labios y sonrió...tal vez Severus si le amaba en realidad. Su corazón latió con alegría.
+++
-¿Y a ti que te sucede ahora?.
-Nada,
solo estoy cansado.
-Y
como no estarlo si regresas casi a las dos de la mañana y te levantas temprano.
¿En donde estabas?.
-Sirius,
no le hables así a Remus, él no tiene la culpa de que hoy te despertaras mal
humorado. Retó James Potter al chico que con enfado miraba al pálido chico que
comía sin disfrutar.
-Pues
si él no hubiera llegado tan tarde, yo no me hubiera desvelado y...
-¿Y
quién te dijo que lo esperaras despierto?. James enarcó una ceja y miró de
forma tan retante a su compañero de aventuras que hasta Peter que se encontraba
enfrascado en un grueso tomo de Criaturas Mágicas, lo dejó de lado para mirar.
El
que James Potter estuviera enfadado, no se veía todos los días, menos con
Sirius Black.
-Mira
James, a mi no me van a decir que debo o no hacer. Soy libre de hacer lo que me
plazca.
-Claro
que no. Si vas a enfadarte cada vez que te desvelas, entonces no lo hagas. No
tienen obligación de hacerlo.
-¿Y
quién lo dice?. Preguntó altivo.
-Yo.
Respondió con firmeza James.
Su
riña estaba subiendo el volumen. Para este instante toda la mesa Gryffindor los
miraba, así como unos cuantos curiosos más.
-James,
que la seguridad de Remus te importe un rábano, no significa que a mi...
-No
me importa un rábano, me importa mucho y por eso te digo que no es obligación
tuya su bienestar, es mía.
-¿Tuya?,
¿y desde cuando?. Que seas prefecto no significa que seas el dueño de Remus y
tampoco que cheques sus llegadas y salidas.
-Mira
quién lo dice, Don “no duermo hasta que Remus llegue”. Se mofó el chico de
gafas, haciendo reír a algunos.
-Mira
James, no estoy de humor para soportar tus niñerías.
-¿Niñerías?.
Tú comenzaste. Yo me hago cargo de todo y no necesito tú ayuda.
-No
es ayuda, yo trabajo solo.
-Remus
no es un asunto.
-Pero
es responsabilidad mía el que regrese...
-¿Quién
te hizo su velador?.
-Yo.
-Pues
no te lo permito. Remus se queda conmigo y fin de la discusión.
-Ha
no, él estará conmigo James Potter y no con alguien a quien no le interesa su
bienestar. Encaró Sirius con mayor enfado.
-A
mi me interesa, por eso lo salgo a buscar cada diez minutos. No como otros que
no se mueven de la cama.
-Pues
si tus estúpidas reglas de prefecto no me limitaran...
-Huy
si, solo para lo que te conviene no te limitan.
-Pues
si fueras mas exigente, Remus no se escaparía y por lo tanto yo lo vigilaría.
-Que
soy yo su vigilancia. ¿No te das cuenta de que tú lo asfixias?. Preguntó sin
apartar la mirada de la azul frente a él.
-No
más que tú, ¿quién lo vigila hasta que termina de ducharse y espera a que
ingrese bien a clases?.
-Yo
no beso el piso que el ha pisado
-Yo
no me acuesto con él porque según sus “pesadillas” no lo dejan dormir.
-Pero
yo no estoy obsesionado con lo que hace.
-Ni
yo con su persona.
Los
dos respiraban agitadamente y sin despegar las miradas solo esperaban para
continuar.
Era
inusual que entre ellos hubiera peleas, pero cuando las había llegaban a tocar
puntos sensibles para el otro.
Se
dejaban de hablar unos días, hasta que uno de los dos se arrepentía. Eran los
mejores amigos, pero también temibles adversarios de pelea y aquella era muy
particular.
Para
ese momento ya todo el Gran Comedor los escuchaba reñir. La pelea era básicamente
por cierto chico que mantenía el rostro bajo y el sonrojo en su pálida piel.
El
chico no creyó posible que sus dos mejores amigos lo tuvieran vigilado y no sabía
si sentirse halagado u ofendido por la falta de confianza.
-¿Recuerdas
esa túnica verde?. Yo se la regalé.
-¿Con
qué fin?, ¿caerle mejor?. Pues déjame decirte que yo le regalé esa camisa
que usa con frecuencia.
-¿La
que rompió por “descuido”?. Que mal.
-Por
lo menos la usaba Sirius.
-Aja,
para barrer el piso cada vez que se la quitaba para...
-¡YA
BASTA!. Gritaron, a lo que el par de chicos miró hacia donde estaba su pálido
y enfadado amigo.
Con
una mirada lo dijo todo. Se levantó y salió de prisa del lugar.
-Pero
que...
Peter
señaló hacia atrás y el par de chicos miró los cientos de ojos posados sobre
ellos.
Al
instante se dieron cuenta de lo que ocurría. Con lentitud todo el Gran Comedor
prorrumpió en carcajadas y el par de chicos solo se sonrojó con furia.
-Creo
que...nos apasionamos demasiado en la pelea. Murmuró James.
-Si...creo
que hablamos de más y ahora Moony está...
-Yo
hablaré con él.
-¿Y
por qué tú?. Si mal no recuerdo tú comenzaste con...
-Los
dos lo hicimos Sirius. Dijo James con paciencia y Sirius comprendió que tenía
razón.
Nuevamente
los sentimientos de los dos salían a flote y no era la primera vez.
Si
eso continuaba así, muy pronto Remus se hartaría y eso tal vez lo alejaría de
ellos...un grave dolor para ambos.
+++
Caminaba con verdadero enfado. ¿Qué
a caso no se habían dado cuenta de que él los estaba escuchando?.
No
toleraba la idea de ser vigilado. Reconocía que su conducta no estaban del todo
bien, pero de eso a necesitar escolta...estaba muy disgustado con James y
Sirius.
-No
puedo creer que ellos dos no confíen en mi. De Sirius todavía lo creo, ¿pero
de James?. Él sabe el porque de mis ausencias y aun así parece todavía
negarse a la posibilidad de que yo....
Un
“Auch” lo sacó de concentración. Había chocado con alguien y por el dolor
en su cabeza, calculaba que ese alguien había caído al piso.
-Pero...¡Profesor
Harker!, discúlpeme, no fue mi intención...
-Descuida,
yo venía distraído. Sonrió el joven hombre que tenía una apariencia juvenil
y muy atractiva.
-Yo
fuí el culpable...permítame ayudarlo. Sugirió Remus y en el acto le tendió
la mano a su profesor de DCAO.
El
joven hombre la tomó y al instante sintió como su cuerpo se estremecía. ¿Por
qué un chico le hacía sentir tan extraño?.
Ya
lo asimilaba, pero era muy difícil permanecer imparcial ante la presencia de
ese muchacho, mucho más cuando sus hormonas le indicaban: “atacar”.
Dean
Harker era el más joven profesor de todo el colegio. A lo mucho tendría 21 años
y era todo un as en la materia que impartía. Era un joven moreno, alto y atlético,
de facciones exquisitas y de cabello castaño, largo y sujeto en una coleta. Era
difícil que pasara desapercibido por alguien y sus alumnas lo amaban a morir.
En
esos tiempos en que la oscuridad crecía, había pertenecido a una orden de
aurores muy distinguida, pero por ciertas cuestiones personales se había
retirado. Se decía que el viejo y respetado Alastor Moody lo admirara y para
que el desconfiado hombre dijera algo así, Dean Harker tenía que ser un
excelente mago.
-Permítame
ayudarle. Le dijo Remus mientras se disponía a levantar varios libros regados
en el piso.
-No
te molestes solo...
-Es
lo menos que puedo hacer profesor, por mi culpa se ha caído y tirado sus
libros.
Esa
sonrisa....lo derretía esa simple y especial sonrisa.
Los
delicados y tiernos labios se curvaban en una sonrisa encantadora. Estaba seguro
de que podría derretir un gran trozo de hielo con ella; su corazón latía
desbocado al pensar que él podría, con ayuda de alguna maldición, besar y
hacer suyo a aquel...
-¿Profesor
Harker, se encuentra bien?.
-Si,
si, solo pensaba. Se excusó, riendo de tonta forma.
-Bien,
creo que hemos llegado.
El
aula se encontraba iluminada y su
amplio espacio era perfecto para las prácticas...era sin duda un lugar muy
bueno.
Remus
depositó con cuidado en el escritorio los pesados volúmenes que traía y como
si de retrovisor instantáneo se tratara, se sonrojó de sobre manera.
Hacia
unas horas apenas, Severus lo había recostado sobre ese escritorio, mientras él
trataba de deshacerse de sus ropas entre besos y palabras incoherentes.
-Poderío.
Susurró, al recordar la palabra que su Severus había utilizado la noche
anterior.
Podía
mirar ese atractivo y sonrojado rostro toda la vida. Se había quedado en
silencio, mirando hacia su escritorio y entonces pronunció una palabra y una
sonrisa apareció en sus labios.
Si,
había dolido verlo en brazos de ese chico frío Slytherin, ver como lo devoraba
a besos y ver como el chico frente a él le correspondía.
Su
corazón ardía de dolor, impotencia y celos...¿por qué esas cosas le pasaban
a él?.
Se
suponía que todo eso estaba prohibido. Si alguien pudiera leer en sus
pensamientos, seguramente le lanzarían un hechizo censurante....toda su
imaginación se batía entre el hecho de hacer suyo o no a Remus Lupin de múltiples
manera.
-Me
estoy volviendo loco. Murmuró y se pasó una mano por el rostro.
-¿Se
encuentra bien?.
-Si,
gracias, gracias por preguntar y ayudarme. No te hubieras molestado. Sonrió el
joven hombre.
-Descuide,
en cierta forma me sentía en el deber de ayudarle y de...disculparme por
tirarlo y por lo de...anoche. Enrojeció de sobremanera.
El
profesor sonrió y sin evitarlo acarició la mejilla de su mejor estudiante de
DCAO.
-Descuida,
suele pasar.
-Pero...
-No
hay problema, solo, la próxima vez busquen otro lugar o un horario en el que yo
no esté. Guiñó y con fascinación volvió a ver la sonrisa de su joven
estudiante.
-Gracias.
Musitó Remus. La cálida mano sobre su rostro le hacia imaginar las manos de su
difunta madre...era un calor extraño el que emanaba de su joven profesor y
aunque no sabía que era, le gustaba.
Cerró
los ojos y recordó a su madre. La mujer que él adoraba más que nada en la
vida y que por cuestiones de salud había muerto.
Podía
incluso percibir su nítido perfume de flores. Ella siempre olía a ángel y a
mamá. Sonrió, esas palabras hacían sonreír a su madre.
Suspiró.
Acarició aun más esa suave piel
pálida, muy pálida debido a sus transformaciones. Él lo había visto sufrir y
él le ayudaba cuando su joven y débil cuerpo no lo sostenía después de las
dolorosas transformaciones.
En
esas ocasiones, siempre aprovechaba para acariciarle más de la cuenta y sentir
como sus sentidos se inundaban con esa casi imperceptible fragancia que hasta
ahora no podía identificar...
Le
vio sonreír y le escuchó suspirar. Ahora que detenidamente lo miraba, parecía
un ángel enviado por Dios para desaparecer las culpas y los odios mortales. Era
muy hermoso y comprendía el porqué su tranquila pero sexy figura atraía a
miles de ojos.
Quiso
aventurarse a disfrutar del néctar de esos labios entreabiertos. Quiso probar
de ellos y embriagarse como muchos otros seguramente ya lo habían hecho.
Se
consideraba Heterosexual, pero ese chico lo confundía...tenía poder sobre él,
el poder que ni el Señor Oscuro tuvo jamás.
Con
lentitud se acercó hasta percibir ese aroma a hierbabuena que le hizo pensar en
mil y una forma de amarlo, de tenerlo, de poseerlo y hacerle gemir de placer
bajo sus expertas pero torpes manos. Estaba seguro que si llegaba a tomarlo, sus
sentidos enloquecerían y no sabría que hacer.
Remus
continuaba viajando a su infancia, a los prados verdes a los que su madre lo
llevaba. Sentía como sus caricias aumentaban en intensidad y como el aliento
mentolado de su madre se acercaba a él y le murmuraba palabras que no comprendía...
¿Cómo
se atrevió a decirle: “Te quiero”?. Solo rogaba porque no le hubiera
escuchado, aunque en un par de segundos eso no importaría. Iba a besarle y por
fin el chico se enteraría de la verdad.
Solo
milímetros y el chico pálido lucia tan radiante y distante que el joven
profesor no pudo resistirlo y rozó los labios con dulzura, hasta que en un
intento desesperado por acercarse más...
La
puerta se abrió y como si viera la luz, se apartó rápidamente de su
estudiante, el cual continuaba recordando y saboreando ese roce que le diera
“su madre” por descuido.
-Bue...buenos
días Severus, ¿se te ofrece algo?. Preguntó el profesor con nerviosismo.
Severus
Snape miró despectivamente al joven profesor, después caminó hasta donde se
encontraba Remus y como si de cosa natural se tratara, besó a su amante con su
clásica obsesión y poderío.
Remus
distinguió el sabor y de inmediato correspondió al beso. No sabía en donde se
encontraba, no sabía que era lo que hacía antes de ese beso, solo sabía que
su Severus lo estaba besando y eso era todo lo que necesitaba saber.
Harker
miró la escena y desvió la mirada. Severus siempre le mantuvo claro que él
era el “dueño” de Remus y jamás lo oculto o se inmutó frente a él para
besarle.
Simplemente
un día había llegado, besado a Remus en su presencia y se lo había llevado,
eso sí, dirigiéndole una mirada congelante donde advertía que el chico era
suyo y estaba apartado.
Remus
enredo sus manos en el cuello del Slytherin y al instante pegó su cuerpo al de
su amante. Se sentía tan bien, esos besos lo volvían loco y le hacían
recordar sus tiempos de pareja, donde Severus solía besarlo posesivamente y
después desnudarlo con paciencia, pasión y amor, para finalizar con una sesión
de algo más allá del simple sexo o del amor.
Severus
acarició la espalda del chico pálido y quiso fusionarse con sus caderas. Ahora
notaba la erección de su amante y eso lo incitaba a más...lo haría, pero no
en ese momento. Solo le estaba demostrando a Harker quién era el dueño de
Remus.
Con
lentitud se apartó del chico pálido, dejando un suspiro en el trayecto.
-Vamonos.
Había murmurado el Slytherin y de inmediato Remus obedeció, saliendo les aula
sin ni siquiera despedirse de su joven profesor. Siempre que estaba con Severus
se olvidaba del mundo.
Harker
suspiró y se dejó caer en una silla. ¿Por qué Severus Snape se comportaba así
en su presencia y fuera de su vista, era otro?.
No
lo comprendía, pero si sabía que había estado a punto de besar a uno de sus
estudiantes. Y no a uno cualquiera, sino al chico que hacía latir a su corazón.
Remus
continuaba en las nubes. Aun sentía sus labios arder por el fogoso beso que le
diera su amante y ahora caminaba a su lado, de la mano, con nada que le
perturbara, excepto esa gran excitación que desde la noche anterior aun no podía
quitarse.
Repentinamente
Severus se detuvo y al instante dirigió su mirada inquisidora hacia Remus, el
cual al notar el cambio de humor de su amante, decidió preguntar el por qué.
-¿Qué
ocurre Severus?.
-¿Qué
hacías con Harker?. Preguntó sin rodeos de forma muy molesta.
-Le
estaba ayudando con unos libros. ¿Por qué lo preguntas?. Cuestionó,
recordando que hacia instantes se encontraba con su profesor y ni siquiera se
había despedido de él.
Severus
miró a su pálido amante con dureza. Odiaba que las personas se le acercaran
tanto, odiaba que le hablaran y que toparan con él por error. Quería tenerlo
bajo vigilancia, bajo su protección. Él era suyo y nadie podía quitárselo,
mucho menos Harker.
Enarcó
una ceja al recordar la escena que vio al entrar en el aula de DCAO. Estaba
buscando a Remus, en realidad aun estaba enfadado por la interrupción de la
noche pasada pero necesitaba también apagar su excitación, así que después
del espectáculo que los estúpidos amigos de Remus habían dado en el comedor,
decidió buscarlo para terminar con lo que no habían podido hacer.
Le
buscó en todas partes y mientras se acercaba al aula del profesor Harker, su
interior rogaba porqué su amor no se encontrara con él...su impresión fue
tanta, el maldito profesor le estaba besando y su Remus no parecía importarle,
al contrario, no se movía.
Hirvió
en rabia y recordaba que su mano instantáneamente buscó su varita en el cinturón...lo
bueno de todo fue que el profesor se había movido de su posición cuando él,
sin quererlo, movió la puerta un poco...lo odiaba, lo odiaba a muerte, ¿cómo
se atrevía a posar sus ojos en algo suyo?.
Aun
recordaba cada palabra en ese libro que encontró...debió guardarlo como
evidencia o chantaje...no, ese no era su estilo. Por eso se había propuesto
mostrarle que Remus era suyo y que si se atrevía a tocarlo...lo mataría, no
importándole si era profesor o no.
-¿Sev?.
Llamó Remus, su amante se había quedado repentinamente inmóvil.
-¿Te
gusta Harker?. Cuestionó. Necesitaba saberlo.
-¿Cómo?.
-Responde,
¿te gusta?.
Remus
miró a Severus y sin querer lanzó una risita. Aquello era lo más absurdo que
le habían preguntado en toda su vida.
-¿Por
qué lo preguntas?.
-Solo
responde. Había gruñido el estoico chico.
-No,
¿cómo puedes imaginar eso?. Él es mi profesor...sería algo raro, ¿no
crees?.
-Pero
él hace un momento te...
-Solo
lo estaba ayudando Sev, yo no podría fijarme en él por el simple hecho de...no
me atrae, es atractivo pero a mi...me gusta otra persona. Se sonrojó y bajó el
rostro.
Simplemente
se veía adorable y él no podía resistirlo. Sus palabras lo aliviaban....sonrió
y sin que Remus lo advirtiera le besó dulcemente. Eso era todo lo que
necesitaba escuchar para ser “feliz”.
Con
lentitud deshizo el nudo de la corbata y desabotonó la camisa de su pálido
amante. Necesitaba tenerlo y no esperaría la noche para hacerlo....el poderío
era todo lo que necesitaba en ese momento, sentirse su dueño, y percibir que
Remus le correspondía.
Besó
con lentitud el cuello que aun tenía marcas de la noche pasada. Disfrutaba ese
sabor a canela de su piel, le encantaba percibir los estremecimientos de su
amante y saberse fuerte y capaz de hacerle todo lo que quería sin obtener
resistencia. Si, esa era una forma de vengarse: someterlo ante sus deseos y ver
que Remus no se resistía.
Remus
cerró los ojos y se pegó aun más al cuerpo de su amor, mientras este recorría
su cuello y él disfrutaba de las sensaciones.
-Quiero
tenerte ahora. Murmuró el Slytherin y el Gryffindor solo asintió. No podía ni
quería negarse a eso.
Severus
acarició el tórax despejado ya de cualquier ropa y saboreó los pequeños
gemidos que de la garganta de Remus escapaban.
Sin
importarles que estaban en un pasillo, ambos decidieron proseguir. No importaba
nada, solo ellos y esas ansias locas de tenerse y de fundirse.
Con
algo de esfuerzo, el Gryffindor desabrochó el pantalón de su amor y con
deleite sintió como su hombría despierta reclamaba su presencia. Con torpeza,
debida a la emoción, acarició la entrepierna de su amante, la cual creció un
poco entre sus manos. Se notaba la desesperación que tenía.
Severus
por su parte, se dedicaba a sacar toda prenda que el cuerpo de su amante pudiera
tener, o por lo menos los pantalones. Bajó por el plano abdomen y jugó un rato
con el ombligo...se deleitó de los suspiros y de la necesidad que Remus tenía
de ser poseído. En realidad era muy simple hacer suyo al Gryffindor, era muy
confiado.
-Solo
una cosa te pido. Le susurró el Slytherin, regresando nuevamente al cuello del
pálido chico.
-¿SI?.
-No
te acerques a Harker....no quiero que estés cerca de él. Lo odio. Había dicho
mientras mordía el lóbulo de la oreja de Remus.
Remus
enarcó un poco la espalda pero no prestó atención a las palabras del
Slytherin.
-Te
propongo “todo el día”. Con la condición de que no te acerques o te quedes
a solas con él...¿qué dices?. Propuso. Sus manos ya se dedicaban a dilatar un
poco el cuerpo del chico frente a él.
-¿Todo
el día?....suena interesante. ¿Cumplirás mis caprichos?. Pregunto y se quejó
un poco por la intromisión dentro de él.
-Lo que desees...todo lo que quieras. Respondió, mordiendo el cuello,
haciéndolo sangrar un poco.
-Oh
Sev....acepto....todo por ti. Había respondido, mitigando el dolor de su cuello
con los movimientos placenteros que los dedos de su amante realizaban dentro de
él.
-Es
un trato. Dijo y después dejó de torturar el cuello para bajar nuevamente por
el torso pálido...necesitaba llegar a ese lugar que chocaba contra su abdomen.
No
tardo demasiado en llegar y mientras su dedos se encargaban de dilatar lo que en
breve poseería, su boca se encargó de disfrutar de la gran erección de su
amante. Le gustaba probar ese sabor salado y particular que solo Remus podía
darle.
Con
movimientos rítmicos se dedicó a masajear más que succionar.
Remus
había dejado de pensar y se limitaba solo a sentir. Movía las caderas
lentamente, en un suave y sensual baile que solo Severus sabía proporcionarle.
Sentía
como la lengua del Slytherin paseaba por toda su hombría y como a veces se
limitaba a torturar una parte de él, haciéndolo gemir fuertemente.
También
sentía como los dedos de su amante se movían en sincronía con su boca. Estaba
llegando al éxtasis y no quería que parara, deseaba que eso durara toda la
vida.
Gimió
con fuerza, cuando sintió que el Slytherin aumentaba sus movimientos. Remus se
dedicaba a acariciar los negros cabellos y a revolverlos conforme perdía la
conciencia.
-Sev...Sev...creo
que no voy a....Estaba a punto de terminar pero no lo deseaba, él quería que
su amor lo poseyera....quería sentirlo dentro de él y quería terminar junto
con él.
Severus
pareció comprender y con una última succión decidió subir y reunirse con los
labios hinchados de su amante. Tal parecía que se había mordido para evitar
gritar.
-¿Listo?.
Preguntó cuando al instante abrió una puerta e introdujo en la habitación a
su jadeante amante.
-Si.
Respondió, deseoso de que su amor lo tomara.
Con
rapidez el Slytherin guió al pálido chico hasta una silla. Mientras lo besaba
se sentó y con pasos lentos y deseosos le comunicó a su amante que hiciera lo
demás.
El
Gryffindor, deseoso, obedeció la indicación silenciosa de su amor y con pasos
lentos pero placenteros, se dejó guiar hasta donde él quería.
Remus
solo sintió una fuerte envestida, se mordió los labios y aguardó a que
Severus se moviera.
-Recuerdalo...tenemos
un trato...mi amor. Le susurró el Slytherin y en el acto comenzó a moverse muy
despacio, disfrutando del cuello y tomando las caderas que seguían el ritmo que
imponía.
Remus
cerró los ojos...su Severus le había dicho “amor” y ahora con delicadeza
lo poseía. Era una sensación única...jamás nada podría compararse con ese
momento. El momento de sentirse de él, solo de él y de entregarle todo el amor
que su corazón podía darle.
-Sev.
Suspiró y vio con deleite como su amante disfrutaba de las caricias en su
espalda y en sus negros cabellos.
El
Griffindor decidió aumentar el ritmo y besar a plenitud el cuello blanco del
Slytherin. Quería más mucho más y eso solo sería el comienzo...tenía en
mente unas cuantas cosas que su amor le daría.
Severus
estaba llegando al límite. Adoraba que su amante tomara la iniciativa e
impusiera el ritmo que las cosas debían de llevar.
Gimió,
Remus también le había mordido y ahora se dedicaba a succionar con fuerza el
lado izquierdo de su cuello...para su asombro y excitación, sintió como Remus
se movía sobre él y como succionaba su cuello al compás...rítmicamente, como
insinuándole que él era el líder de la “operación”.
Con
un gruñido, hizo a Remus levantar el rostro, después tomó sus labios con sádicos
movimientos y envistió con fuerza, provocando un gemido tan fuerte que por un
momento no supo si detenerse o continuar de esa manera.
-Remus.
Pronunció entrecortadamente y este, delineando sus labios con su lengua, le
indicó que prosiguiera.
La
danza salvaje duró un poco más. Podían escucharse los jadeos, las
respiraciones, los gemidos que los dos proferían, sintiendo que con ese acto la
vida comenzaba y terminaba al instante.
Los
cuerpos sudorosos, los cuellos con rastros de amor delatado en uno y pasión
contenida en otro.
Los
cabellos revueltos y unidos a sus frentes...un toque sexy en el pálido chico,
una imagen ruda y excitante en el frío Slytherin.
Con
un último y fuerte movimiento, y con un grito de Remus, los dos temblaron y
sintieron como una fuerte corriente llenaba sus sentidos hasta el punto de
embriagarlos con la más exquisita de las sensaciones.
Remus
se dejó caer en los brazos de su amante, mientras sentía como esté respiraba
hondo y acariciaba su cintura.
El
ambiente olía a amor y eso le fascinaba al Slytherin. Era un aroma que podía
embriagarlo y del cual jamás se cansaría.
-Sev
yo...
-Recuerda
tú promesa mi vida....Te amo. Le susurró el Slytherin al oído. Después besó
con dulzura los hinchados y rojos labios.
Remus
correspondió....su amor le había susurrado las dos palabras más hermosas que
él pudo escuchar jamás. Le abrazó y se dejó guiar por su posesivo amante.
Severus
sonrió, había logrado algo en ese momento: Poderío sobre Remus y la visión
de deleitarse con el asombro y dolor del profesor Harker...Oh si, percibió
cuando el hombre los había seguido y dejó que mirara el como tomaba a Remus
como amante.
Había
visto el deseo en los ojos del joven profesor, pero también el dolor y la ira.
El
profesor acababa de marcharse con el corazón roto y las esperanzas
deshechas..Severusl había vencido.
+++
Su túnica hondeaba al aire,
mientras su rápido caminar lo llevaba a su habitación. Al llegar cerró a la
perfección la puerta y después unas cuantas lágrimas cayeron por su atractiva
faz.
Acababa
de presenciar el rito de amor más...doloroso que se hubiera imaginado.
-¿Por
qué?. Cuestionó.
Después
de que Severus se llevara a Remus del aula, él vio que su pálido chico había
olvidado su mochila, así que decidió llevársela a su siguiente clase.
Por
un momento lo perdió de vista, pero al doblar una esquina lo miró, con el
Slytherin sobre él, besándole y quitándole la ropa tan rápido como podía.
Por
un momento decidió irme, pero un gemido placentero del chico pálido le obligó
a quedarse y contemplar la acción.
Por
un momento estaba seguro de que el frío Slytherin le había visto...pero al
instante comprendió su “error” y siguió los movimientos que los dos chicos
hacían.
El
bouyerismo jamás había sido su método más factible de excitación, pero en
esa ocasión comprobó con deleite que disfrutaba y se excitaba.
-“Mi
amor”. Había gritado cuando llegó al placer.
Su
corazón se rompió en ese momento y comprendió que acababa de presenciar el
acto de amor que él mismo soñaba tantas veces en hacerle, solo que el
protagonista por desgracia no era él, sino el estoico Slytherin que
evidentemente correspondía al sentimiento de su lindo niño.
Con
pesar se retiró y ahora estaba ahí, en su habitación, solo y con el corazón
nuevamente roto.
Se
acercó a su cama y del cajón de su mesita de noche sacó una fotografía.
Una
rubia joven le sonreía y le saludaba. Llevaba una túnica rosa y el dorado
cabello tan brillante que incluso el sol podía envidiarla. Sus ojos eran azules
y su sonrisa era tan hechizante que hasta él se atrevió a sonreír.
-Lo
siento Marie querida, pero me...enamoré de un imposible. Musitó mientras la
chica en la fotografía se entristecía repentinamente.- Yo se que te prometí
enamorarme nuevamente...tú muerte fue un shock demasiado fuerte para mi cordura
y por eso me retiré de ser auror.
La
rubia meditó un poco y después sonrió.
El
joven profesor también lo hizo y con eso quedaron pactados sus sentimientos.
Se
despidió de la rubia que al instante cerró los ojos y después fue guardada en
el cajón.
Dean
suspiró....aquella fotografía era el único recuerdo que le quedaba de su
difunta esposa, la cual murió en sus propias manos y por un error suyo. Ella
también era auror y cuando combatían con varios Death Eaters él la confundió
con uno y ella.....
Jamás
se lo perdonó, dejó todo y se dedicó a vagar por la vida. Hasta que un día
conoció a Albus Dumbledore, el viejo alegre le dio chispa de vida y lo invitó
a formar parte del colegio Howarts de magia y hechicería.
Jamás
se imaginó como profesor de DCAO, pero le gustó su trabajo y comenzó a
olvidar el pasado, pero sobre todo a perdonarse por los errores que él había
cometido.
Su
corazón estaba cerrado al amor hasta que un día, después de luna llena,
conoció el secreto de su mejor alumno. Un licántropo tan joven que le dio
ternura.
Desde
ese día el chico se había metido en su mente y hasta ahora no había salido,
sino que se había incrustado también en sus sentimientos.
Suspiró...
tal
vez Severus sabía de sus sentimientos y por eso apartaba a Remus de su lado...
ese día había ganado, pero él se había prometido, aunque estuviera
mal, que competiría por el chico lindo y tal vez en un golpe de suerte, hasta
lo conseguiría.
-Esto
es un reto personal Sverus Snape y no pienso perderlo. Dijo en voz alta y seria.
Después
se dirigió a sus clases con un nuevo pensamiento en mente.
***
Severus
suspiró hondo y se incorporó del escritorio... había estado viajando en sus
recuerdos, ha ese día cuando le había prohibido a su Remus estar a solas con
Harker.
Había
sido una experiencia única que aun recordaba con nostalgia y lujuria. Ese día
lo había hecho suyo más veces de las que recordaba y se había sentido el
vencedor absoluto.
Pensó
que con eso, el joven profesor comprendería las cosas, pero después se dio
cuenta de que Harker lo miraba con indiferencia, frialdad y con un brillo de
reto en la mirada.
Se
había equivocado de táctica, el profesor también lucharía.... pero él no se
lo dejaría tan fácil.
Desde
entonces ambos competían por un solo premio. Algunas veces él ganaba, otras
veces lo hacía Harker y auque el profesor jamás logró obtener el corazón de
su Remus...lo hacía de otras maneras.
Si
lo sabía, era porque secretamente lo leía en el libro de Harker. Desde que lo
había descubierto por descuido, en el despacho del profesor, jamás dejó de
leerlo.
Casi
siempre Harker escribía sobre lo cerca que estaba de conseguir su cometido,
pero en otras podía deleitarse al leer que el corazón del joven profesor se
rompía ante la indiferencia de su Remus.
Jamás
le había simpatizado Harker, siempre lo creyó petulante y extraño. Su
indiferencia cambió al odio al enterarse de que estaba interesado en su amor y
tal vez por eso decidió buscar a Remus y proponerle ser amantes, así por lo
menos lo tendría vigilado y apartaría de él a Harker o a cualquier otro que
intentara quitárselo.
En
ese instante la puerta del despacho se abrió y rápidamente guardó el pañuelo
que Harker le había robado a Remus en alguna ocasión.
Se
levantó y vio como el profesor entraba con aire agotado al aula.
-Oh,
discúlpame Severus, se me olvidó que estabas aquí. Pronunció el hombre con
una sonrisa.
Severus
gruñó. Como odiaba a ese tipo.
-Perdón por lo de la puerta, lo que pasa es que tiene un hechizo que solo puede deshacerse desde afuera.
-¿Me pregunto como saldrá usted?. Se mofó caminando entonces hasta la salida.
-¿Tuviste buenos recuerdos?. Preguntó el hombre con voz apagada.
-Si...muy buenos. Respondió el frío hombre y miró al profesor de DCAO con altivez.
-Bien, entonces buenas noches, te veré mañana. Despidió Harker y se dirigió a sus habitaciones.
-Ha, solo una cosa Profesor Harker: Yo lo encontraré y lo traeré de vuelta... ya gané una vez y voy a volver a hacerlo.
-No se a que te refieres. Debatió el hombre sin entender las palabras de su ex alumno.
-Se
que ha estado hablando con el ministerio sobre la forma de cómo encontrar a
Remus. Se que aun lo ama pero yo lo encontraré y volveré a hacerlo mío. Usted
no puede ganarme. Buenas noches. Dijo y después azotó la puerta.
Harker
sonrió, un nuevo reto que seguramente tampoco ganaría.
-Eres muy persistente Severus...digno rival, los recuerdos te han regresado la ira...ganaste en el pasado, si, pero quien sabe... yo se cosas que tú no sabes como por ejemplo el donde se encuentra Remus... Oh mi querido Severus, yo voy ganando este desafío y por mucho. Sonrió y con un chasquido apagó las antorchas del aula.
KATRINNA
LE FAY
Bien,
me tenía que salir con la mía...juntar nuevamente a mi Sev y Remus ^_^
Se
pondrá interesante...dos amantes y un enamorado más jip ^^
Adoro
estos combates por el amor de alguien...hay, creo que mi Sev es el mejor para
eso jip ^^
Gracias
por leer, recuerda que tus comentarios son importantes para mi, porque gracias a
eso continuo aun con vida en este mundo de fics ^^
Acepto
todo menos virus y esas cosas, escríbeme a cualquiera de mis tres
direcciones...ten por seguro que lo valoraré mucho. Recordando también que
escribo de Fan para Fan y sin finalidad de lucro. Hasta la próxima, a ver que
otra diablura se me ocurre hacer jip. ^_^