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"DESTINY"
Basado en Harry Potter
By Katrinna le Fay
Relatos antiguos hablan sobre un clan de poderosos hechiceros y guerreros, donde ocultos misterios rigen su destino.
Cuenta la leyenda que entre el clan
existió siempre un poder oculto, utilizado solo por aquel que los dioses
hayan elegido. Ese poder ha sido transferido al sucesor místico, encargado de
proteger la paz y las tradiciones de su clan.
Su destino escrito estaba desde su
nacimiento y aceptado fue desde siempre. Solo un pequeño inconveniente en
esta leyenda y es el de unirse a su “destino” por el bien del clan y del
poder místico que guarda con recelo, pues desde el momento en que sus vidas
se unan, todo el poder del universo caerá en sus manos y entonces será capaz
de dar, aquello que el corazón de su destino alberga con tanta intensidad.
Ahora tendrá que reclamarlo, el tiempo
dictado casi termina. Es la salvación de su “futuro”, pero la cuestión
de la leyenda es: ¿Querrá su “destino” ser salvado a cambio de perder lo
más sagrado de su vida?.
“ ” “ ” “ ” ” “ ” ”
“ “ ” ”
1 de Septiembre, aire agitado y una lluvia
infernal que se dejaba escuchar mientras los mormullos iban bajando en
intensidad y los resplandecientes relámpagos surcaban el cielo hechizado,
pintado esa noche de oscuridad aguda y de gotas de lluvia caídas con gran
magnificencia.
Otro año escolar, el último. No
podía creer que en menos de diez meses él saldría definitivamente de aquel
castillo que le dio albergue, calidez y aventura.
Aun recordaba con nostalgia el primer
día en el que entró en ese lugar. Su miedo se reflejaba en los temblores
involuntarios que su cuerpo daba a cada paso que avanzaba.
Recordaba las miradas expectantes y
los susurros que el remendado y viejo sombrero seleccionador daba sobre su
cabeza.
Había sugerido Ravenclaff, pues
seguramente su ingenio habría sido reconocido ahí; incluso Slytherin, donde
su potencial sería venerado por miles...al final Gryffindor fue su hogar,
escogido por su gran y osado corazón.
Iba a extrañar todo eso, pero aun
más, iba a extrañar la libertad que tenía. Se le habían concedido siente
años de libertad desmedida donde probó de todo un poco, desde travesuras
simples en las cocinas del colegio, hasta graves problemas dentro del bosque
prohibido...si, las reprimendas que le daban y las risas de sus tres amigos
que desde el primer día se habían vuelto inseparables para él eran
recuerdos hermosos.
Tantas cosas y tantos recuerdos, pero
en especial, siempre memoraría el hecho de haber desobedecido a su destino y
de haber entregado el corazón a alguien indebido...eso jamás se lo
perdonarían...jamás.
Un temblor llamó la atención de sus
compañeros. Una extraña sensación lo incomodaba. Frío en los huesos y ese
miedo al castigo. Algo se avecinaba, algo no muy bueno.
-¿Te sucede algo Moony?. Preguntó
el siempre atento Sirius Black.
-No...tengo frío. Respondió
sonriéndole de manera cordial. A pesar de todo seguían siendo amigos y eso
lo valoraba más que todo el amor del mundo.
-Ten, no te vayas a resfriar. Le dijo
James Potter, que de inmediato se quitó una de las túnicas abrigadoras que
llevaba y se la tendió.
-Gracias James. También a él le
sonrió...le agradaba el chico de gafas, era excepcional.
-¿Ya han pensado que harán después
de Howarts?. Es nuestro último año y no creo que la vida sea toda travesura
allá afuera. Dijo la vocecilla del más bajito de los cuatro, el cual se
encontraba también temblando.
-Ya sabemos que haremos después del
colegio Peter...lo hemos estado diciendo desde que nos lo propusimos.
Respondió Sirius.
-Yo no creo que esa tal...”Orden”
nos convenga mucho. Yo no soy muy bueno en los hechizos y...
-Nosotros te ayudaremos Wormtail, por
eso no te preocupes. Le sonrió James y el chico bajito no dijo màs. A él no
le agradaba mucho la idea de unirse a esa tal Orden del Fénix para deshacerse
del “que-no-debía-ser- nombrado”. A él le comenzaban a atraer ciertas
cosas relacionadas con ese importante y poderoso hombre. ¿A caso idolatrarlo
un poquito era signo de traición?. Tal vez sus amigos lo pensaran así, por
eso se reservaba todo comentario...era mejor esperar y ver que mando le
causaba más atención: La luz o La Oscuridad.
La cena hacía tiempo que había
comenzado y tanto nuevos alumnos como “viejos”, disfrutaban de los
manjares preparados para esa noche.
A pesar de todo, una angustia aun le
oprimía el pecho. Tenía secretos, aun más secretos de los que sus amigos
conocían, y no era por egoísta que no los revelara, sino por temor a
ocasionar más errores de los que ya había hecho.
La percepción de energías era uno
de sus secretos y últimamente percibía una energía mística y bastante
poderosa que se acercaba a él.
Tenía la sensación de conocerla
pero...no lo recordaba.
Era un sentimiento mezclado entre el
temor, angustia y la necesidad de averiguar más.
-A ti te sucede algo, no has dicho
más de dos palabras en toda la cena y tú siempre sueles hablar de las
vacaciones por horas y horas. ¿Estas enfermo?. Le retó un poco Sirius, al
ver que su amigo estaba distante.
-No...estoy cansado...creo que este
mes no será muy bueno. Sonrió, haciendo alusión a los efectos lunares.
-Ya casi es Luna llena... nos tomo por
adelantado. Murmuró James, evitando que personas ajenas a ese gran secreto
escucharan.-Pero descuida, ya hemos formulado un plan de aventuras por demás
aprobado. Nos vamos a divertir mucho y todo gracias al “mapa”. Sonrió el
chico de lentes.
-¿Lo...recuperaron?. Preguntó Peter
con aire escéptico.
-No exactamente. Dijo James.
-Pero casi lo logramos. Ya verán que
ahora si lo recuperamos....ese maldito conserje. ¿Qué alguien me explique
para que diablos quiere un “pergamino” inservible, confiscado?.
-Déjame recordarte Sirius, que el
cajón de su archivador está lleno.
-Claro, no somos los únicos “traviesos”
en el colegio. Respondió ofendido el rebelde chico.
-No, espera. Déjame terminar. Yo
decía que su archivador está lleno pero de puras cosas de James y tuyas...un
siempre “pergamino” como lo llamas, es cuestión suficiente para
confiscarlo si proviene de ti o de cualquiera de nosotros. Yo hubiera hecho lo
mismo.
James enarcó una ceja, Sirius
gruñó y Remus rió muy levemente. Lo dicho por Peter era verdad. Si hubiera
un libro que hablara de travesuras, seguramente sus dos amigos ganaba espacio
en cada parte del libro.
-Absurdo...los cuatro somos iguales.
Puntualizó Sirius y se dedicó a observar hacia otro lado.
Peter movió la cabeza negativamente.
Si mal no recordaba, Sirius y James eran los culpables de que desde el año
anterior no tuvieran “mapa”, pues por descuido lo habían tirado después
de una de sus aventuras y cuando fueron a reclamarlos, Filch
sospechó....clásico en el conserje que odiaba a los estudiantes.
Remus sonrió, si de algo no se
arrepentía era de las aventuras que junto a sus amigos había tenido y si no
estaba equivocado, ese año serían mayores. Lo iba a disfrutar mucho, con o
sin mapa, los “merodeadores” continuarían con vida.
Planeaba servirse más del puré de
papas que había a su lado, pero la sensación de que era observado lo
intranquilizó.
Miró en todas direcciones, hasta que
conciente de que buscaba erróneamente posó su dorada mirada en un par de
ojos grises que lo miraban entre enfadados y retantes.
¿Por qué razón Lucius Malfoy
estaba enfado con él?.
Por más que trató de buscar
soluciones, no encontró respuesta, salvo que se hubiera enterado de que
Severus Snape ahora también era su amante y deseara restregárselo....eso lo
mortificó. Quisiera o no, con el tiempo llegó a tenerle cariño al altanero
chico rubio y saberlo enfadado le dolía.
Las cosas no siempre salían como él
las quería, así que un problema más para ese año: ¿Confesarle a sus dos
amantes la existencia del otro?, o, ¿terminar con ellos?.
Duras decisiones, pero no se podía
tener todo en la vida.
Con un suspiro viró la vista y la
posó sobre el director, que conversaba con el joven profesor Harker y con la
profesora Sinitra, que lucía como insecto gigante tras sus gruesas gafas y
ese vestido tan llamativo.
Sonrió, le gustaría mucho ver a su
“profesora preferida” diez años después, para ver si aun continuaba
atormentando estudiantes o si por fin se habría dado cuenta de que no servía
como profesora de adivinación.
De nuevo un escalofrío y esta vez lo
sintió más cerca...buscó en todas direcciones aquella potente energía,
pero al parecer no se encontraba en ese gran salón...tembló y tuvo
miedo...tal parecía que su hora había llegado por fin.
***
-Siento mucho la espera. La cena se
alargó más de lo debido.
-Por nosotros no hay
inconveniente...usted lo dijo, las cenas suelen ser demasiado...largar.
Respondió una fría voz frente al enorme escritorio de madera.
-No han querido cenar con nosotros y
respeto sus decisiones. Ahora, si quieren exponer su tema encantado estaré de
escucharles. Sonrió y se sentó tras su escritorio, esperando a que sus
invitados hablaran.
Uno de los invitados miró hacia la
derecha donde un bello espécimen de Phoenix rojo se encontraba cantando y a
su lado su acompañante, la verdadera razón por la que estaba en ese lugar.
-Bella ave...debió ser un regalo muy
importante.
-Así es, me lo regaló un amigo muy
valioso. Respondió el siempre apacible y sonriente director.
-Amistad
larga...esperanza...luz...símbolo de la renombrada “Orden del Phoenix”.
El hombre mayor abrió los ojos con
sorpresa, después solo sonrió.
-Precisamente. Es usted muy
observado...
-No hay secretos para mi en la mente
humana o de cualquier mago, puedo leerlo todo desde pasado, presente y...
-¿Futuro?. Inquirió el director
invitando a su visitante a tomar asiento.
-No, me temo que el futuro es aun
incierto para el poder que ahora poseo. Respondió después de sentarse y
bajar la capucha de su cabeza, revelando una negra cabellera larga. –Hemos
venido a cumplir el decreto que mi pueblo ha consignado desde tiempos
inmemorables. Mi destino se encuentra aquí, entre sus paredes y es mi
compromiso continuar instruyéndolo por el camino que en un futuro tendrá que
ocupar a mi lado, solo hasta entonces y cuando nuestra unión absoluta se
efectúe, yo seré capaz de ver el futuro y más allá de todo poder evidente
para el mago ordinal.
Su voz era suave, hasta un tanto
melodiosa pero el amatista de sus ojos relucía con decisión, soberbia y
frialdad, ojos muy parecidos a los azules a su lado...el par de jóvenes
estaban educados de la misma manera.
El sabio hombre asintió solamente,
en realidad no había nada que pudiera hacer...todo estaba escrito muy a su
pesar.
-Si comprende nuestra situación,
entonces le pido me permita seguir adelante con mi misión. Se suponía que
esto no se daría hasta dentro de un año pero...hay poderes oscuros que se
aproximan y no podemos esperar más tiempo, pondría en peligro la paz y la
serenidad de mi pueblo y de la...
-Adquisición de el resto de sus
poderes también, ¿no es así?. Cuestionó Dumbledore con decisión.
El sabio hombre escudriñó un poco
en los violáceos ojos, como lo hiciera con cualquier alumno suyo y encontró
una gama de sentimientos sin resolver, unos más claros que otros, todos
teniendo que ver con el poder venidero.
-Expondremos los puntos. Respondió
simplemente su interlocutor.- He traído una lista de los asuntos que se
deberán tratar para este año. Dijo tendiendo un largo pergamino.- Esto es lo
esencial. Comenzaremos con básicas formas, seguramente en estos seis años su
entrenamiento ha decaído, y posteriormente el nivel de dificultades será
mayor. Debe ser lo suficientemente capaz de realizar el rito sagrado que mi
pueblo le pedirá.
-¿En qué consiste ese rito?.
Preguntó el director, mirando detenidamente el pergamino.
-Mi pueblo le pedirá a mi futuro una
muestra de valor y fidelidad hacia ellos. El rito es duro...no tiene el caso
que lo explique a detalles, solo que tiene que saber todo lo correspondiente
a: “Duelo Egipcio, Artes oscuras avanzadas” y...algunas otras cosas que
probarán su valentía y sobre todo, ser digno de mi. Explicó sin inmutare
siquiera.
El director continuó analizando el
pergamino y concluyó en lo perfecto y meticuloso del asunto. Jamás creyó
que viviría para ver semejante
suceso en su vida. Había escuchado hablar del clan egipcio más poderoso del
mundo, uno que incluso sobrepasaba la magia de cualquier mago o bruja
normal...y ahora tenía frente a él a dos integrantes y uno de ellos era el
sucesor...el heredero del poder que Lord Voldemord seguro buscaba para su
beneficio.
Se decía que el clan vivía
apartado, oculto a ojo humano o mágico, entrenándose para el cambio. Se
decía que el místico poder era tan poderoso que podría terminar con el
planeta entero de ser necesario. El poseedor de semejante poder tenía que ser
entrenado de manera especial y guiado por el camino del bien para que la
maldad no corrompiera su joven y puro corazón; más el acto de poseer poder
no era todo lo esencial...El Destino jugaba un punto crucial...el portador del
poder tenía que desposarse con el elegido por los “Dioses”, de esa manera
tanto la magia del portador como su pareja, podrían mantener a raya la maldad
y continuar gobernando el clan con paz y tranquilidad.
La “piedra filosofal” de su
querido amigo Nikolas Flamel le había concedido al clan el elixir de la “inmortalidad”,
utilizada solo hasta la edad de 1000 años, después de eso se buscaba el
sucesor y la historia continuaba.
Pensándolo bien, aquello era
demasiado anticuado, pero de forma metódica y seria, era indispensable que
tan inmenso e importante poder se mantuviera en manos correctas y a salvo de
Lord Voldemord...no dudaba que el hombre estuviera de tras de él, por eso la
urgencia de terminar la “unión” lo más rápido posible.
Dumbledore suspiró, enredó el
pergamino y encaró el par de ojos violetas que aguardaban su respuesta.
-Conozco su leyenda y no puedo
interferir en ella. ¿A caso Voldemord está tras el gran poder?. Inquirió de
manera seria.
-Si. Respondieron disipando con esto
infinidad de dudas.-La “unión” está fijada para después de
la...graduación. Pero mientras tanto, él se encargará del entrenamiento
necesario. Dijo señalando al chico de ojos cobalto a su lado.- También
algunos profesores expertos en materias teóricas vendrán y...pondremos lo
indispensable. Tenemos que...protegerle, si llegara a sucederle algo, todo
estaría perdido. La decisión final depende de usted señor Dumbledore.
El director no tuvo más remedio que
asentir y disponer del colegio para lo que el par de egipcios necesitara.
-Le agradecemos su comprensión.
-Solo una cuestión. Se apresuró a
decir el director.
-Lo escucho
-He visto que algunos de los
entrenamientos son al aire libre y otros necesitan de una fuerza...¿no
tendrá problemas con la luna?. Preguntó sin rodeos.
Por vez primera vio una sonrisa en
ambos labios. ¿Una sonrisa de triunfo o de burla?.
-ÉL fue elegido por los Dioses para
servir y ayudar a un pueblo...un inconveniente pasó en su vida que afectó
mis planes y los Dioses me han mostrado un nuevo camino...ambos somos...
tamers of
wolves, por lo demás no se preocupe. Ya es tiempo de que se ponga el orden en
varias cosas...con su permiso.
Y cubrió su cabello con la capucha y
ambos visitantes salieron del despacho del director, dejando dentro a un
hombre sorprendido.
-¿Tamers of wolves?…por Dios santo…¿tan
poderosos son?.
***
Bostezó,
en realidad era temprano...7:30 de la mañana pero la noche anterior la
siempre imparcial y seria profesora McGonagall le había dicho que lo esperaba
en el salón contiguo a la sala de maestros para una reunión importante.
No quiso cuestionar, simplemente por
dos razones. La primera, la mujer no diría nada, salvo que se requería su
presencia y es segunda, la profesora estaba enfadada con Pivies, bromas
pesadas a los nuevos alumnos y de pasó a ella también le había tocado
algo...se veía furiosa.
Caminó aun adormilado, terminando de
atar la corbata que con esfuerzos logró poner en el cuello de su camisa, aun
llevaba la túnica en el hombro y el jersey en la cintura...definitivamente si
la jefa de Gryffindor lo viera en tales “fachas” lo sancionaría con
varios puntos menos por su desarreglo personal.
Dio un traspié en la esquina del
segundo piso y logró detenerse en la pared antes de caer por
completo...gruñó para si mismo, debía memorizar no charlar tanto con sus
amigos por las noches, la falta de sueño era algo que atrofiaba su estado de
alerta.
Cuando ató de manera firme su
túnica negra y se restregó los ojos cual gatito dormilón, escuchó unas
risitas justo al lado de él...lo bueno era que el muro lo ocultaba.
-Vamos...esta noche, te prometo
discreción.
-No...¿y si nos ven?.
-No lo harán, yo se formas. Vamos,
ya antes lo hemos hecho y nada a salido mal.
-No se, déjame pensar...¿te
respondo en la comida?.
-Mmm, bueno...pero por ahora un beso.
Y más risitas tontas.
Remus fisgoneó un poco y sonrió
ante lo entrometido que era. Sin lugar a duda seis años seguidos como
Merodeador lo había afectado.
Entonces, y con sumo cuidado trató
de pasar desapercibido por la pareja que jugueteaba como niños,
lamentablemente el aula a la que se dirigía estaba en ese corredor y no
había otro acceso.
De puntitas pasó al lado del par de
estudiantes madrugadores pero los zapatos, venditos zapatos...¿o sería el
piso mojado?.
Un pequeño chirrido se escuchó, la
pareja o mejor dicho, la chica apartó con rapidez al chico frente a ella y
alisando su túnica hizo como si no hubiera ocurrido nada.
El chico gruñó ante la
interferencia y cuando volteó a “golpear”
a la intromisión...se quedó helado.
- Buenos días. Saludó con una
sonrisa nerviosa.-Yo...siento la interrupción pero...no hay otro pasillo por
donde pasar...lo siento. Se excusó el chico pálido con el rostro carmesí.
-No Remus, descuida ya me retiraba.
Hasta pronto Sirius. Se despidió la muchacha y al instante desapareció con
cierto nerviosismo.
-Hasta..pronto Roxanne. Se despidió
Remus y al instante reanudó su caminata, evitando ver a Sirius.
El chico ya se sentía aliviado
cuando un sonido de pisadas rápidas le indicó que su amigo rebelde lo
seguía.
-Moony. Le llamó.
El chico respiró hondo y después de
que su clásica sonrisa se tatuara en su boca, encaró a su amigo.
-Yo...no...
-Descuida Sirius...yo fui el que
interrumpió...lo siento mucho. Se excusó el pálido chico con aun rubor en
las mejillas.
Y es que no se trataba de saber quien
o cuantas eran las conquistas de su amigo, lo que ocurría era que...siempre
había sido pudoroso cuando a escuchar o ver a sus amigos en “acción” se
trataba. Era verdad que él no era un corderito blanco pero...se intimidaba y
obviamente a esa hora de la mañana no planeaba encontrar a Sirius en plena
conquista.
-Moony, entre Roxanne y yo no hay
nada. Se justificó Sirius en el acto.- Nosotros solamente...
-No importa Sirius, ella es una linda
chica y además...solo me sorprendió encontrarlos aquí, es todo. Yo fui la
interrupción. Lo siento mucho. Sonrió, ocultando el sonrojo y dándole a
entender a su amigo que él no dirá nada. Después de todo el guardar
secretos era su máxima habilidad.
Remus continuó caminando y Sirius
tras él. Jamás imaginó encontrarse al chico en ese lugar y en
semejante...posición. Definitivamente ahora, la leyenda de “ferviente
enamorado de Remus” no le quedaba para nada. ¿Qué pensaría de él ahora?.
James le había dicho alguna vez que
si quería que Remus lo viera como algo más que un amigo, debía dejar de
lado su pose de conquistador y dedicarse a investigar alguna forma de lograr
su cometido. Pero era difícil...él también tenía sus necesidades
aunque...su amigo de anteojos tenía razón, después de lo que Remus había
visto, sería muy difícil hacerle creer que en realidad estaba interesado en
él.
Remus olvidó el incidente, total, no
era la primera vez que descubría a sus amigos con alguna...aventura pero
ciertamente el sonrojo y el tartamudeo de Sirius lo divertían al grado de
ahogar una carcajada...no era burla, simplemente su amigo se veía divino de
carmín. Hablando amistosamente.
-¿A donde vas?. Cuestionó Black
para girar la atención.
-Con la profesora McGonagall, anoche
me pidió que me reuniera con ella. Respondió el pálido chico sin borrar su
pícara sonrisa.
-Ha, ¿en verdad?, a mi también me
llamó. Rió el chico con aire nervioso.
-Vaya, no lo sabía. Pensé que era
yo el que había infringido alguna regla pero sabiendo que tú también
bienes...no me siento tan mal. Sonrió y al instante se detuvo frente a una
puerta.
-¿Crees que nos rete por algo?.
-No lo creo. No hemos hecho nada,
seguramente nos pedirá que hagamos algo. Propuso el chico y llamó para saber
si podían o no pasar.
Sirius sonrió...si a Remus y a él
les asignaban alguna actividad, eso significaba que estarían ellos dos solos.
Esto le dio un giro nuevo a su día.
En un principio el llamado de la
profesora lo enfadó y hasta lo preocupó pero ahora sabiendo que su Moony
iría...todo marchaba bien.
La voz inconfundible de su “profesora predilecta” les indicó
que entraran.
Remus giró el pomo de la puerta,
esperando encontrar la habitación sola y a una profesora con su usual seño
fruncido y labios cerrados. Por el contrario, Sirius deseaba que ya le
asignaran lo que fuese, con tal de estar al lado de Remus, todo era bueno.
Más su sonrisa se disipó al
instante en que entró en el aula y miró con horror lo que en el interior
había.
-¿¡¡¡USTEDES!!?, NO. Gritó
Sirius como si hubiera visto lo más horrible del mundo.
-Oh si Black, a nosotros también nos
alegra verte. Respondió sarcástica una voz por demás enfadada.
Remus se sorprendió pero rió por lo
bajo, definitivamente lo que fuera que iba a suceder no sería muy bueno, por
lo menos no para Sirius y James.
-Vamos Sirius. Le indicó al chico y
lo haló hasta donde su amigo de gafas se encontraba sentado, frente a un
trío de chicos cuyos colores distintivos eran el verde y el plateado.
-Pero, pero...¿qué hacen aquí?.
Continuó preguntando Sirius, dejando ver una mirada por demás acecina.
-Cuidado Black, algún día esa
mirada te traerá problemas. Le advirtió el chico frente a él.-Quisiera ver
al infeliz que matarás con ella.
-¿Te gustaría ser tú Grand?.
Cuestionó molesto, detenido del brazo por James y Remus. Aquello era un
matadero.
-Mira Black, mejor...
-SUFICIENTE. Gritó la profesora a la
que evidentemente habían olvidado.
Los cuatro chicos dejaron sus
mordaces palabras y decidieron poner atención a la jefa Gryffindor, mientras
que James vigilaba de cerca cualquier movimiento y Remus continuaba sujetando
al enfadado Sirius.
-Bien, hablaré antes de que alguno
de ustedes interfiera y olvide que estoy aquí. Habló por usted Sr. Black.
Sentenció la bruja y retó a Sirius con la mirada.-Si los he citado aquí es
para comunicarles la nueva estrategia que el director ha sugerido para este
año.
-¿Y qué tienen que ver esas
serpientes en esto?. Cuestionó Sirius sin dejar de mirar a sus rivales.
-Sr. Black, le sugiero que se
tranquilice y comience a llamar a sus compañeros de proyecto por sus nombres.
Le sugirió la profesora con severidad.
Los seis chicos miraron a la mujer,
unos a punto de saltar de indignación y otros dispuestos a irse sin
importarles siquiera lo planeado por los directivos.
-Al profesor Dumbledore pareció
agradarle la idea de que un grupo de alumnos del último curso se les
asignaran ciertas...actividades extraescolares. El proyecto consiste en
asignarles a cada uno de ustedes una tarea, ya sea como supervisores de alguna
área en la que sean sobresalientes o con algún alumno de los primeros años.
-Yo no pienso ser niñera de nadie.
La voz de Lucius Malfoy resonó en la habitación y con ella la indignación
de sus compañeros.
-No lo será Sr. Malfoy, pero esta
actividad les dará un valor en sus ÉXTASIS. Y claro, una posible...mención
honorífica al que se comporté más a la altura de las circunstancias. Dijo
la profesora.
-¿Nos está amenazando?.
-Nada de eso Sr. Snape, a el profesor
Dumbledore le pareció buena idea, además tendrán ciertos privilegios que
los prefectos no tienen. Comunicó, sentándose frente a un gran ventanal.
-¿Nos está diciendo que si
aceptamos, tendremos además de puntos extras en los exámenes titulares, la
oportunidad de salir a horas inadecuadas y de sancionar incluso a prefectos?.
Preguntó Grand con un brillo de diversión.
-No a tales extremos Sr. Grand pero
si, podría ser, dependiendo del día y de la asignación que le toque.
Respondió la mujer un poco más relajada.
Murmullos entre los muchachos...la
idea después de todo no parecía tan descabellada.
-¿Pero por qué nosotros seis?.
Cuestionó James, recalcando que solo Slytherin y Griffindor se encontraban en
el aula.
-Las diferencias y rencillas Sr.
Potter, ya es hora de que comiencen a comportarse como adultos y no como
chiquillos que pelean y discuten por todo. El profesor Dumbledor confía en
que no decepcionarán al colegio ni a él. Aprenderán mucho de esta
experiencia.
-¿Y cuales son las asignaciones?.
Remus apresuró las cosas antes de que Sirius objetara algo más en contra de
los Slytherin.
-Un horario y asignaciones por
semana. Se los entregaré el Domingo por la noche durante la cena. También
trabajarán en equipos. Y mirando a los seis chicos con dureza, amenazó en
trasformar en tetera la boca de aquel que reclamara algo.
Entonces con un movimiento de varita,
la mujer apareció seis pergaminos en las manos de sus estudiantes y estos al
instante los miraron.
-La primera semana, trabajar en
compañía del profesor seleccionado; algunos de ustedes vigilarán que los
corredores se encuentren en orden y desolados durante las clases y evitarán
cualquier disturbio. Otros se encargarán de pasar la lista de asistencia
durante la primera vista a Hogsmeade y los restantes harán una vigilancia
rápida durante la noche, sancionando a aquel que no esté en su dormitorio.
Puntualizó la mujer.
-¿Y los prefectos?.
-Por eso no se preocupe Sr. Snape,
ellos han modificado ciertos deberes para cedérselos a ustedes.
Un nuevo murmullo, pero esta vez de
conformidad. El proyecto no resultaba tan malo si se le veía sus ventajas.
-Me tocó ronda nocturna contigo.
Señaló James a Remus.- Decidí dejarle el puesto de prefecto a Lily
Evans, pero ahora veo que las responsabilidades me siguen. Sonrió para su
compañero de ronda por esa semana.
Sirius gruñó, Grand era su pareja
para el recorrido durante las clases, por consiguiente, Lucius y Severus
quedaban para la ronda en los alrededores del colegio antes del anochecer.
Ninguna queja hasta ahora.
-Bien, espero que no hayan reclamos.
Desde ahora no se aceptan renuncias, ha y otra cosa, cuando llegue el momento
de rendir informes, no quiero ningún tipo de beneficio para sus casas.
-¿Podemos entonces quitar puntos y
utilizar magia?. Preguntó Sirius con ojos luminosos.
-Si Sr. Black. Respondió la mujer y
una mirada perversa de desentendimiento hacia las palabras de la profesora se
escapó de las orbes azules de Sirius. Definitivamente ese curso iba a ser
interesante, sobre todo si podía quitarle a los Slytherin puntos.
Remus y James solo movieron la cabeza
en forma negativa.
-Bien, creo que eso es todo...los
dejaré un momento para que se pongan de acuerdo sobre sus deberes semanales.
Informó la profesora y de inmediato salió, dejando en el aula a seis
muchachos bastante emocionados.
-Vaya, vaya, esto después de todo no
será tan malo. Ya veremos quien es el mejor .
-Cuidado con que te pases de listo
Malfoy, se nos autorizo también a utilizar magia ...no quiero ver tu lindo
rostro manchado. Amenazó Sirius.
-Ladras y ladras pero no comprendemos
nada Black...eres como un mosquito que zumba: molesto. Defendió Severus sin
contratiempo.
-Solo dedíquense a realizar sus
deberes como es debido y absténganse de discutir.
-Oh, la eminencia Potter ha hablado.
Todos a sus pies. Se mofó Lucius e hizo una reverencia burlona que hizo
sonrojar de ira a James.
-¿Qué, no soportar una broma
Potter?. Preguntó Snape con sorna.
-Estúpido. Gruñeron James y Sirius
al unísono.
-Moderen su vocabulario, no quisiera
quitarles puntos por mal hablados.
-Son unos...
-Ya, no echen a perder esto antes de
iniciar.
-Vaya, Grand tiene miedo.
-No es miedo Black, es simple ética,
cosa que tú no tienes.
Y el par de Slytherin soltó una
risita que hizo enfadar al rebelde chico, pero antes de que golpeara a alguien
James lo detuvo y lo aló hasta el sillón, donde con una mirada le pidió
ayuda a Remus.
-Sirius...mejor...deja...de....moverte.
Decía el pálido chico mientras entre él y James trataban de detener a su
amigo de cometer un homicidio.
-Vamos Black, deja a tus niñeras y
pelea como hombre. Se mofó Lucius con sonrisa malévola.
-SUELTENME. Gritaba Black en un
intento vano por deshacerse de sus opresores.
-Sirius...no...
-Vamos Black, ¿o tienes miedo?. Se
mofó Severus y sus compañeros rieron. Su mejor entretenimiento era hacer
enfadar al chico rebelde, sacarlo de sus casillas y conseguir que lo
sancionaran. Siente años y Black continuaba cayendo en el
juego...definitivamente a Sirius le gustaba la mala vida.
-Sirius...YA BASTA. Gritó Remus,
mirando a las serpientes como si el lobo en su interior mirara a sus próximas
víctimas...esto paró por completo cualquier intento de pelea que hubiera.
James entonces logró controlar a su
amigo e indicarle que se controlara, cosa que Sirius hizo solo hasta ver el
rostro de desconcierto de Malfoy y Snape.
-¿Qué, se han cansado tan pronto?.
Preguntó Black con una sonrisa.
-Basta Sirius, ya es demasiado.
¿Qué no ves que nos han confiado un proyecto demasiado bueno para
desperdiciarlo?. No lo eches a perder con tu carácter Sirius y lo mismo va
para ustedes. Sino pueden comportarse con diplomacia, será mejor que no
participen en nada. Habló Remus y entonces un silencio sepulcral envolvió la
sala.
Remus no solía hablarle así a
nadie, su carácter amable y gentil era conocido por todos pero...el chico con
el rostro enfadado y con dorados ojos rencorosos no era exactamente la figura
que recordaban de Remus Lupin... algo le sucedía.
Severus gruñó, se cruzó de brazos
y miró a la nada. No le gustaba el tono en el que Remus hablaba.
Lucius solo se sentó con su
característica elegancia en el sillón y se dedicó a mirar el piso. Su
cachorro actuaba extraño.
Grand y Sirius fruncieron el
entrecejo, el primero con deseos de golpear a Remus por su intromisión y el
segundo por preocupación.
-¿Todo bien?. Preguntó James a su
amigo. Él no era tan fácil de callar.
-Si...todo bien. Murmuró y se
dirigió a la ventana sin decir nada más.
Nadie se atrevió a decir nada y eso,
Remus lo agradeció. Hacia un instante que el pecho comenzaba a doler de
nuevo...como si estrujaran su corazón y lo dejaran sin sangre... sin
circulación.
No sabía lo que pasaba, pero la
angustia, el frío, el miedo regresaba y sabía que nada bueno se avecinaba.
No paró en ver sus palabras y
simplemente las pronunció, arto de aquellas peleas, de aquellos insultos que
solo conseguían diversión oscura.
Justo en ese instante la puerta se
abrió, dando paso a un hombre de barbas y cabello blanco.
-Buenos días...veo que no tan
buenos, ¿sucede algo?.
-Buenos días, solo hablábamos del
proyecto que la profesora McGonagall nos ha dado a conocer. Respondió
rápidamente James Potter.
-Oh, bien. Dijo simplemente y posó
su mirada azulada en cada uno de los chicos de esa sala...todos se veían
pensativos, enfadados y preocupados...todos excepto...
-Sr. Lupin, ¿algún problema?.
Remus se volvió y negó con la
cabeza.
-Su sonrisa siempre ilumina el lugar
en donde usted se encuentre pero ahora...se encuentra ausente. Dijo y el chico
sonrió con timidez. El hombre era muy observador.
-Nada especial profesor,
solo...pensaba. Sonrió y el hombre asintió.
-Bien, ya que conocen mi plan, ¿hay
alguna pregunta o queja?.....tomaré este silencio como negativa. Les
agradezco este pequeño esfuerzo que realizaran y espero que cada uno de
ustedes obtenga experiencias nuevas y gratificantes. Sonrió, consiguiendo el
asentimiento y relajación de todos. El ambiente tenso se había ido.
-Bien, ahora me temo que tendré que
pedirles salgan y se reúnan con sus respectivas casas en el comedor...todos
excepto usted señor Lupin. Informó, cuando todos ya se encontraban caminando
hacia la puerta.
-¿Hice algo incorrecto?. Preguntó,
tratando de adivinar lo que el director quería decirle a solas.
-No. Dijo simplemente y por vez
primera sus ojos azules mostraron compasión...una compasión que dirigiera
cualquier persona que sabe, está en sus últimos momentos de vida.
Remus tragó en seco...la angustia
crecía.
-¿Podemos ayudar en algo?.
Cuestionó James sin pensarlo, apoyado por Sirius.
-No, este asunto solo atañe al
señor Lupin. Respondió y Severus, ante la impotencia y enfado que sentía
por tanto misticismo, tomó el pomo de la puerta y lo giró. Bruscamente se
disponía a marcharse pero un par de ojos amatistas lo detuvieron,
congelándole la sangre a los cinco muchachos que giraron hacia la puerta al
mismo tiempo.
Y entonces las hermosas orbes
violáceos escudriñaron su alrededor. Su hermoso rostro mostró inexpresión,
solo hasta toparse con la persona a la que había ido a buscar.
Sin cuidado alguno se abrió pasó
hacia el interior de la habitación, bajando su capucha y dejando al
descubierto su largo cabello negro.
Avanzó, llevando tras de si a su
fiero guardián de cobaltos ojos, congelando las miradas multicolores que se
depositaban sobre ellos dos.
Remus se quedó sin habla; sus
pupilas se dilataron y sus ojos se abrieron..incredulidad en sus orbes
doradas. Facciones ininteligibles...espanto puro al final quedó.
La sonrisa carmín sonrió, revelando
una blanca y perfecta dentadura. Detuvo sus pasos a escasos centímetros de
él y después de permitirse tomar la mano helada del pálido chico, dijo.
-La hora a llegado...Destino Mío.
Y la sala quedó sumida nuevamente en
silencio, mientras las amatistas sonreían, los dorados desesperaban y los
cobalto mostraban satisfacción.
-Raiya. Pronunció con voz temblorosa
Remus, palideciendo más de la cuenta. Soltándose de la chica, trastabillando
y siendo ayudado por:
-Key. Dijo, mirando el cobalto frente a él.
-Hola Remus. Saludó el chico,
sentando a Remus en el sillón.
-Remus, esperaba otro tipo de
bienvenida cariño, después de todo no nos hemos visto en...¿seis años
Key?.
-Si, así es señorita. Respondió el
poseedor de los ojos cobalto. Un chico alto, moreno, pero muy atractivo.
-¿Lo ves?, es demasiado tiempo
cariño y...perdón por presentarme así pero el profesor Dumbledore me hizo
el favor de traerme contigo...no pareces feliz. Inquirió la muchacha de tez
también morena pero que a diferencia de su acompañante, ella era bajita y
portaba un collar de ópalos negros con palabras
incrustadas, distintivo del clan egipcio al que pertenecían.
Remus no pudo responder, solo viró
la mirada y sintió como el corazón comenzaba a abandonarle...los latidos
anteriormente rápidos, se habían convertido en apenas perceptibles
bombardeos que de un segundo a otro pararían.
La chica frunció el entrecejo al
mirar que Remus prestaba atención a los chicos aun detenidos en la entrada.
Nadie había dicho nada, ni siquiera
Dumbledore que se hallaba mirando un cuadro de verdes prados en la pared.
Distante a todo lo que ocurría.
-¿Son amigos tuyos?. Preguntó la
chica.
-Si. Respondió Remus regresando a la
realidad. Por un momento se había sumido en los negros ojos de...
-¿No me los vas a...presentar?.
El chico pálido no hizo el intento
de hacer las presentaciones, algo que a la chica egipcia no le agradó.
Enfrentó entonces al pequeño grupo que se encontraba sumergido en la nada.
-Bien, sino vas a presentarlos,
entonces que salgan. No tienen nada que hacer aquí. Nada les incumbe lo que
aquí trataremos. Decretó, fulminando entonces a los cinco.
En un principio la chica pareció un
ángel bronceado, lindo y bello. Pero ahora se revelaba como emperatriz
demoníaca...recia, fuerte y poderosa.
-No creo que tenga el derecho de
corrernos señorita. Aquí es usted la intrusa, no nosotros. Recuerde que
está en nuestro colegio. Rompió el silencio Lucius Malfoy enfrentando la
mirada fría con una de rebeldía y altivez.
-Así es. Remus es nuestro amigo y
tenemos todo el derecho de estar con él. corroboró Sirius, concordando por
vez primera con un Slytherin.
La muchacha miró con aire de gracia,
pero una helada mirada...una negra y helada mirada la congeló. Jamás, a
parte de Key, había visto ojos que helaran la sangre y congelaran incluso el
latir del corazón. Ese chico la estaba matando en silencio.
-Creo que es mejor que salgamos de
aquí. La señorita se hará cargo de todo. Habló el director ante la
tensión acumulada.
-No voy ha hacer eso. ¿Remus,
quienes son ellos?. Preguntó Sirius acercándose a un ausente chico.
-Remus...Remus...Rem...Pero un cuerpo le impidió continuar avanzando. El
chico egipcio le obstaculizaba el paso.
Azul y azul se encontraron, iniciando
una batalla mental por el dominio del otro.
Ambos eran fuertes, obstinados y
fieles a sus deberes. Era imposible que uno ganara al otro.
-Key, basta. Ordenó Remus y el chico
de cobaltos ojos se alejó, acercándose a un Remus que trataba de levantarse
del sillón.
-Las emociones te vencen querido. Veo
que no has entrenado como es debido. Giró la chica hacia Remus
-No. Respondió con frialdad el
pálido chico.
-Bien, no importa, para eso he venido
yo, para terminar con lo que algún día comenzó. Se volvió a enfrentar a
los amigos de Remus y con voz fría comunicó.-Siento en el aire energías que
no deberían estar aquí. ¿A caso él no les ha hablado de.....
-No Raiya, no lo he hecho. Dijo
Remus, acercándose a la chica.- No les diré nada, porque simplemente...
-Tú destino está forjado, nada
puedes hacer ante él aunque....vaya, vaya, ¿qué tenemos aquí?. Preguntó
ella, mirando dentro de los dorados ojos.
-Has desarmado mi hechizo, parece que
un sentimiento intenso, lleno de afecto lo ha logrado. Parece...Oh Remus, no
apartes tus emociones de mi. Habló con frustración la chica.-De todas formas
lo voy a averiguar. ¿Es a caso ese sentimiento el que te impide comunicarles
a estos sujetos que yo soy tú prometida y que he venido a entrenarte para que
en Julio del próximo año tomemos los votos matrimoniales?, ¿es a caso que
no has dicho esto porque te rehúsas a...
-BASTA RAIYA, NO SIGAS. Ordenó Remus
sin apartar la mirada de la violácea.
-Lo haré porque desde el día de hoy
no convivirán más con ellos, no lo harás. Desde el día de hoy comenzarás
a hacerte cargo de tus obligaciones y Key y yo haremos que las cumplas. No
pondrás caprichos porque tu padre me ha dado autorización de hacer lo que me
plazca contigo.
-NO SOY TU OBJETO.
-Pero eres mi futuro y mientras yo
viva, te juro que cumplirás lo que años pactaron las estrellas para ti. Vas
a casarte conmigo porque yo tomaré el control del místico poder y nada ni
nadie me lo va a impedir...tú lo prometiste.
Terminó la chica sin exaltación
alguna, tal vez con odio en los ojos pero nada más.
Remus no podía soportarlo....la
energía percibida, el miedo...todos los sentimientos se trataban de ella, de
la mujer que había marcado su vida desde siempre y por la cual había roto
las reglas de su vida, esperanzado a conseguir felicidad y cambio.
Pero ahora veía que no se podía
escapar del destino tan fácilmente. Ahora tendría que tomar en sus manos el
destino de un pueblo al que no pertenecía y todo por...
Salió corriendo, no pudo soportarlo
más y huyó, escapando de la chica, de sus amigos, de los ojos grises y
negros que lo miraban con palidez absoluta.
Quería fusionarse con el viento, quería correr lejos y
jamás regresar. Toda su vida había sido una pesadilla, aminorada solo por la
amistad y el sentimiento que le estaba prohibido y que osó experimentar a
costa de su vida.
Y de repente cayó y no quiso
levantarse. Lloró entonces cual niño, simulando el niño de cuatro años al
cual le dictan sentencia.
Recordó a su padre, hablándole de
su destino forjado, un destino que consistía en casarse con la hija de un
poderoso hechicero egipcio, la cual heredaría un magistral poder que solo
él, con su amor, podría controlar.
Recordó entonces el rostro afligido
de su madre, sus ojos implorándole perdón por traerlo al mundo e imponerle
tal horrible destino.
No lo comprendió, no lo hizo hasta
que le presentaron ante el clan y el jefe, un hombre recio pero amable, le
habló sobre sus obligaciones y del amor que debía comenzar a nacer en su
corazón para su hija, pues ella, entrenada solo para resistir el poder,
estaba destinada a amar a su prometido y él de igual forma debía hacerlo.
Así el equilibrio estaría completo y conjunto su entrenamiento y virtudes,
lograrían mantener a raya la magia misteriosa.
Lloró entonces cuando comprendió su
destino, y lloró cuando al crecer, la niña se enamoró de él y le juró
fidelidad eterna ante la tumba de sus antepasados. Él no pudo hacerlo,
simplemente porque no la amaba y eso, era un error. Más si le prometió
casarse con ella, pues su futuro negro lo miraba y la luz no existía.
Con el paso del tiempo su
entrenamiento de futura cabeza del clan se efectuó. Sabía magia, una muy
avanzada que controlaba cosas inimaginables.
Podía sentir el respeto de las
personas, y también el aislamiento total; solo así, el padre de Raiya, se
aseguraba de que él no conocería a nadie que pudiera inundar su corazón con
Amor.
Y el tiempo trascurrió y solo vivió
por y para Raiya, la chica que iba convirtiéndose en la futura guardiana y
fiel esposa que los “Dioses” le habían asignado.
Su familia nada dijo, apoyaban las
cosas, pero su madre...era la única que lo comprendía.
Cuando ingresó en Howarts, Raiya le
lanzó un hechizo, uno poderoso, que no se desvanecería hasta que el amor
encontrara su corazón y al parecer años tardó en romperse, años en los que
no se atrevió a mirar ni hablarle a nadie, por el temor de...enamorarse o
hacer amistad con alguien que el clan no apoyara.
Más rompió sentimientos, rompió el
hechizo y rompió las reglas de todo en su vida.
Vivió con angustia, vivió con temor
contenido, pero con la esperanza, con la burda esperanza del cambio en su
vida.
Pero no, ahora Raiya regresaba a
reclamar el puesto que le correspondía en su vida y fijando la fecha de su
miseria completa.
¿Qué sería de él de ahora en
adelante?
-Remus. Le llamó una voz
frente a él.
Cual cachorro indefenso miró
sorprendido, asustado por la distorsión en sus oídos a causa de su llanto.
-Remus. Le llamó de nuevo,
acariciando sus cabellos.
-Sev. Se lanzó a los brazos de su
amante y amor y en ellos lloró, aferrándose a él con las fuerzas que le
quedaban.
-Remus...¿qué es todo esto?.
Preguntó sin exasperación, más bien con dolor y preocupación.
-Mi destino Sev...mi destino. Decía
entre sollozos, aferrándose más al abrazo de su amor.
-Remus, ella...
-No quiero hablar, no quiero
hacerlo...ella viene a cambiar mi vida y nada puedo hacer al respecto, nada.
Jugué con la vida, con los sentimientos y me arriesgué a... Le besó entonces
con todo el amor que su corazón le dictaba, retomando fuerzas, aferrándose
al dolor y a la despedida, porque eso era el beso, una despedida. Ya no
podría amarlo libremente pues Raiya, su prometida, mataría a Severus, Lucius
o a cualquier otro que hubiera o estuviera incrustado en su corazón de manera
intensa.
Severus percibió su dolor y sin
importar que le descubrieran, continuó besándolo, escuchándole llorar y
sintiéndole aferrarse a su cuerpo, como fundiéndose con él.
La noticia de la chica lo había
impactado, tanto que quiso matar a todos pero en especial a Remus, nuevamente
le escondía algo. Pero al verlo gritar, mirar sus ojos desesperados y verlo
salir de la habitación con miedo y lágrimas, no pudo más que seguirlo y
guiarse por el instinto.
Remus sufría y por ahora todo
rencor, odio o reproche quedaba descartado. No quería dejarlo, no lo haría y
auque sabía que no era la bondad en persona y que no había demostrado
sentimientos de amor...le amaba, más que a nada ni a nadie y fuera lo que
fuera que sucedía, él lo ayudaría a salir adelante.
Le abrazó con mayor fuerza y le
susurró un débil “Te Amo” que terminó con un empujón.
Severus miró a Remus sin comprender
nada.
-Se terminó...todo. Adiós Severus.
Perdóname por cruzarme en tú camino y amargarte la existencia.
Ya nomás, no más.
Dijo mirándole con dureza y sin
decir más desapareció de la vista de Severus Snape.
Con lentitud se levantó del piso y
por vez primera en aquellos años sintió de nuevo el frío en su interior. El
frío de antaño, el frío del vacío, de la ausencia de sentimientos de amor.
-Remus. Pronunció con dolor y supo
que aquel beso había sido el Adiós que jamás pensó ni creyó ver de la
persona que más amaba en el mundo.
Si, soy mala,
pero así tiene que ser. No toda la vida es rosa.
En próximos
capítulos se enterarán más de esta...alianza y destino,
aunque creo
que en este he dicho bastante.
Dos nuevos
personajes y dolor. A ver como saco a Lucius de lo que viene y claro, también
a mi Sev.
Comentarios, amenazas de muerte, todos menos virus a
alguna de mis tres direcciones...prometo aclarar algunos puntos más adelante,
pero creí conveniente parar hasta aquí, por ahora.
Recordando que los personajes son de J.
K. Rowling y que no quiero lucro con esto, solo escribo de Fan para Fans...por
diversión y gusto.
Cuídense y...perdón, perdón
nuevamente pero...así tiene que ser.