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"Diferentes"
Basado en Harry Potter
Lucius X Remus
By Katrinna Le Fay

 

La nieve caía libre, blanca, pura. Podía decirse que el clima era extremadamente frío, sus huesos se lo decían, pero nada se comparaba con el gélido de su interior; tan frío que quemaba.

Suspiró. Miró el calendario de su libro y recordó todo en un instante. Un año de indiferencia y aparente odio, de extrañar sus besos y caricias, de recordar y necesitar "su obsesión".

Recargó la cabeza en su mano y continuó divagando. A partir de ese día iniciaban las vacaciones de invierno y si se había quedado en el colegio fue por estrictas normas astrales y una muy mala suerte.

Volvió a suspirar. "Al fin y al cabo no quería ir. No me gusta el frío y la casa de Sirius es muy fría...las batallas de nieve, charlas hasta muy tarde...ah, si, fue mejor quedarme, la luna me hizo un favor". Se dijo con melancolía, mientras seguía mirando la nieve que caía desde la alta ventana de la biblioteca.

Un escalofrío le cruzó la columna después de escuchar y sentir:

 

-Hola, ¿ocupado?. Preguntó una sensual voz a su oído, de cuyos labios una lengua se posó en su cuello y bajó seductoramente.

-No hagas eso, alguien podría verte. Retó sin mucha convicción.

-¿No te gusta?. Volvió a cuestionar la voz, repitiendo su acción.

-No es eso...tú reputación, ¿recuerdas?. Rió juguetonamente.

-Por ahora eso me tiene sin cuidado. Somos pocos los alumnos en la escuela y nadie hablará. Yo me encargo de ello. Sonrió con malicia, sentándose en una silla vacía.

-Debe ser grandioso tener dinero para sobornar.

-¿Y quién habló de sobornar?, yo me refería a maleficios. Rió mientras cerraba de golpe el libro sobre la mesa.- ¿Para que lees el libro de pociones ahora?,¿a caso pretendes ganarle a Severo-Severus en clases?. Se burló mostrando el libro.

-Adelanto mis tareas, cosa que tú no haces...ni harás.

-Me ofendes. Para tu información ya las terminé. Dijo con orgullo.

-Me alegro por ti, así me ayudarás.

-Mmm, tengo una mejor idea. Tú y yo nos dedicaremos a estudiar?...Anatomía.


Y cual gato hambriento se lanzó sobre el chico, besándolo con desenfrenada locura.


-Lucius, aquí no. Articuló entre divertido y preocupado.

-¿Por qué no?. Siempre quise hacerlo en la biblioteca. Me parece que las mesas son excitantes. Más de una vez me han servido para mastur...

-¡Lucius, cállate!. Rió sonrojado el chico.

-Vamos, solo un par de hechizos y lo haremos hasta el cansancio, además esto está más vació que toda la escuela junta y desde hace una semana que no tengo sexo. Estoy muy excitado. "Suplicó" besando el rostro y cuello del chico.

-Eres un caso perdido Lucius Malfoy. Rió disfrutando las caricias.

-Vamos, di que sí. Prosiguió el rubio, mientras tendía en su totalidad el cuerpo del chico sobre la mesa.

-¿Me estas suplicando?. Preguntó sonriendo.

-Un Malfoy no suplica, insiste. Desabrochó la abrigadora túnica de lana y después la camisa de franela, mientras besaba el torso pálido con real deleite.


El chico no opuso resistencia, después de todo, la ropa comenzaba ha asfixiarle.

 

-Lucius, la puerta. Murmuró mientras le ayudaba al rubio a quitar sus prendas.

-¿Eso quiere decir que accedes?. Sonrió con triunfo, mirando el par de "avellanas" que brillaban con impaciencia.

-Eso quiere decir que sino tomamos precauciones, nos expulsaran. Además... suena bien. Rodeó el cuello del rubio y besó sus labios.

-Te prometo que esto será inolvidable. Murmuró Lucius entre besos, mientras realizaba los conjuros adecuados.

 

Totalmente acostados en la mesa, prosiguieron a apagar el calor que sus cuerpos comenzaban a desprender.
El rubio continuó el recorrido del cuerpo bajo su mando, disfrutando de cada centímetro, mientras que el otro se encargaba de revolver la larga cabellera rubio-platino. Le fascinaba.

 

-Eres perfecto Remus, perfecto. Suspiró mientras terminaba de quitar la última prenda y admiraba el desnudo cuerpo que desde hacía poco mas de un año poseía.

-No digas eso. No lo soy. Dijo entre sonrojado y escéptico.-Bien sabes que soy pálido y enfermizo.

-La especialidad de un Malfoy es reconocer y admirar la belleza...¿Crees que me tomaría un momento para admirarte y decirte todo esto si fuera mentira?. Pronunció mirándole a los ojos.


Remus negó y sonrió. Sabía lo orgulloso que Lucius era y lo difícil que había sido hacerle comportar de aquella sincera forma. Un Malfoy era astuto e increíblemente altivo, pero cuando se sinceraba...


-Gracias Lucius. Dijo besando los labios rebeldes y eróticos.

 

El altivo Slytherin arrancó suspiros del chico pálido, mientras acariciaba el cuerpo con las manos y su propia lengua era succionada por unos labios juguetones y hábiles.
Este simple movimiento erótico era todo para excitar de sobremanera al rebelde Slytherin.


-¿Sabes, que la lengua es un órgano sexual que erróneamente utilizamos para comer?. Preguntó el rubio con respiración entrecortada.

-Si. Y la tuya en especial es sexual. Me encanta. Murmuró Remus, succionando mas aquel sensible órgano.

 

El rubio disfrutaba paso a paso de aquel atrevido movimiento que solo unos cuantos estaban autorizados a realizarle.
Las manos pálidas del chico Gryffindor se aventuraron a bajar por aquel cuerpo atlético y deseable, hasta posarse en el ya erguido miembro de su amante, el cual acarició con lentitud y seducción.

Los gemidos del Slytherin poco a poco se alzaban sobre el silencio de la habitación, algo que el Gryffindor disfrutó se sobre manera.


-Malo...malo. Pronunció el rubio separando su boca de la juguetona.-Me estas excitando rápido y tú solo juegas, déjame...

-Shhh, primero voy yo señor Malfoy, me debe una. Sonrió el chico pálido al rubio, mientras que en un rápido movimiento cambiaban de posición.


El Gryffindor comenzó a bajar por el cuerpo del rubio, besando el cuello hasta el cansancio, dejando a su paso marcas que el Slytherin no se molestó es recriminar.


-¿Te has estado ejercitando?. Preguntó Remus mientras besaba el plano abdomen del rubio.

-A...algo. Suspiró el Slytherin, mordiendo sus labios para no gritar. Le estaba permitiendo al Grýffindor llenarlo de placer, pero no gritaría. Un Malfoy no gritaba.

-Mmm, Lucius, eres delicioso. Dijo con sensualidad el chico pálido, lamiendo y jugando con el perfecto ombligo de Lucius.-¿Por qué no te permites disfrutar con plenitud?. Cuestionó el Gryffindor deteniendo sus caricias. Sentía el cuerpo bajo el suyo sucumbir y disfrutar con su toque, pero aquellos labios sensuales no se abrían en gemidos placenteros.


Lucius no respondió. No quería explicar que su orgullo de chico imponente, altivo y erótico le dictaba superioridad.


-No seas tan duro contigo mismo. Ya has aprendido a sincerarte "Malfoy", ahora es tiempo de que aprendas a disfrutar con plenitud...nunca lo haces. Sonrió con ternura.

-¿Qué pretendes hacer, acaso modificar mi memoria?. Acarició el cabello castaño de su amante, besando los labios juguetones que tan perfectamente hacían su trabajo.

-No. Enseñarte. Dijo simplemente y continuó con lo que había dejado inconcluso.


El Gryffindor decidió modificar un poco sus caricias. Sabía de sobra que su boca y lengua enloquecían al rubio, así pues trataría de complacerle como a él le gustaba jugar.

Decidió subir nuevamente hasta el rostro del rubio, delinear primeramente con su lengua las delicadas y perfectas facciones, la boca que por instinto se abría a su paso y antes de proseguir, decidió introducir un poco su lengua en aquella caverna húmeda que lo recibía con un duelo por el poderío, pelea que ganó el Gryffindor, obligando a ceder a la serpiente.

Con dificultad se apartó de la boca y con un mordisco ligero se posesionó del cuello blanco. Mordió, disfrutó, guió su lengua por el fino cuello, acariciando e introduciendo su "órgano sexual" en la oreja derecha del Slytherin, el cual solo suspiraba y se dañaba los labios al morderlos con locura.


-Vamos Lucius, cede. Le aconsejó el chico pálido, mientras dejaba el cuello amoratado y se dirigía al pecho.

Jugó un poco con los endurecidos pezones, pero su pasión era otra: El ombligo de Lucius. Este era una zona erógena demasiado visible.
Con movimientos felinos mordisqueó el ombligo, torturándole y entregándole placer a su dueño que seguía obstinado en no disfrutar; movía la cabeza de lado a lado, muerto de placer.


-¡Ah!. Se quejó un poco el rubio, haciendo sonreír al pálido chico.

-Vamos progresando señor Malfoy. Dijo al momento de morder su abdomen.-Veamos si está listo para un examen de mayor grado. Murmuró mientras se abría camino hacia las piernas blancas y torneadas de Lucius.

-¡Oh, Remus!. Suspiró de nuevo el rubio al sentir que las caricias de fuego profanaban su miembro erecto.

-¿Te gustó?.

-Si...demasiado. Respondió entrecortadamente.


Con gran maestría acarició uno de los testículos del chico, haciéndolo jadear un poco mas. Después su dedo índice rozó con delicadeza la erecta masculinidad del rubio hasta la punta, donde el pre-semen salía sin inhibición.


-Mmm, exquisito. Susurró el Gryffindor mientras lamía con descaro su dedo.

-Eres un...Ah!. volvió a suspirar, quedando las palabras encerradas en su garganta. Aquello era lo mas erótico que jamás le habían hecho y viniendo del "tímido Remus" era el paraíso.


Remus lamía con devoción el miembro del Slytherin. Paso a paso, milímetro a milímetro, despacio y con tacto.
Sin decir más mordió levemente, haciendo que el rubio arqueara la espalda y se aferrara a la mesa que parecía crujir bajo el peso de los dos.

Completamente ahora succionó, dejando que su juguetona boca disfrutara del sexo oral.
Mordiscos, caricias, roces de locura, todo esto estaba matando al rubio. Sus labios ya abiertos jadeaban y les permitía exhalar aire fogoso.

Sus caderas tomaban el ritmo que el chico pálido imponía. Disfrutaba al máximo y le encantaba.
Cuando el Gryffindor comenzó un vaivén desesperado, el Slytherin ya no pudo contenerse y haciendo crujir aun más la mesa gritó:


-¡REMUS, OH REMUS, SI, AH!.


Terminó en la boca de su amante, el cual bebió todo sin derramar nada y como "niño bueno" se limitó a "limpiar el lugar" a la perfección.


-Prueba superada. Sonrió el pálido chico, mientras lamía un poco mas el miembro de su amante.

-Chico malo...me hiciste morir y disfrutar en un segundo. Eres increíble cuando te portas mal. Rió el rubio, haciendo que su amante se levantara y llegara a su altura.-Me encantas y ahora profesor mío...va la revancha. Y tomando al Gryffindor desprevenido, lo obligó a levantarse de la mesa.

-Lucius no crees que...

-Tú aun estas "despierto" y como parece que yo vuelvo a las andadas... terminaremos como se debe. Sonrió con picardía mientras acorralaba al chico entre unos estantes de libros.-Tierno y malvado, ahora se porque me encantas.


Mientras el rubio devoraba el cuello ahora rojo del chico, sus piernas se encargaban de abrirse paso a través de la tensión de su "chico malo".


-Me gusta tú sabor, tú olor...tú sonido de éxtasis cuando nos amamos. Me has enseñado a disfrutar y ahora te pagaré de la misma manera... a mi modo. Susurró con toda sensualidad al oído de su presa, pues sus manos aprisionaban las del Gryffindor y su cuerpo acorralaba al pálido en una pared.

-Por mi no hay problema. Rió con picardía el chico pálido, mientras sentía como uno de sus puntos erógenos era invadido por Lucius.- Lucius...piedad. Pronunciaba con dificultad al sentir que una lengua invadía su oído sin cesar.

-Tú no la tuviste conmigo hermoso. Ahora soy yo el que quiere jugar. Sonrió con "maldad" ahondando en sus caricias.


La fama de amante excelente del Slytherin era legendaria, pero al mismo tiempo reservada para unos pocos que estaban limitados a dar ciertas caricias y pocos movimientos, todo esto controlado por el rubio.
Él era "afortunado", el rubio le permitía andar y explorar libremente por su cuerpo, sin reclamación o argumento. Era el único que podía dejar marcas en su blanca piel y recibir a cambio una oleada de erotismo cargado de placer, en lugar de un maleficio por atreverse a invadir algo prohibido.

Amantes diferentes, pero iguales.


-Lucius. Jadeaba el Gryffindor a medida que las caricias aumentaban y sus pensamientos se perdían, no sin recordar la fortuna de tener a su disposición manos tan diestras.

-Perfecto y maravilloso. Fantasma pálido de electrizantes movimientos. Excelencia solo para mi. Decía el rubio mientras bajaba con lentitud y saboreaba con tranquilidad las caderas que sucumbían ante sus besos.


La espalda de Remus arqueaba con considerables corrientes de calor, sosteniéndose a penas por un par de estantes que a punto estaban de caer.


-Martirizante elixir de la vida. Encanto fascinante. Miembro de sincronía con mi cueva que apagarte quiere.

-Poeta...no sabía que lo fueras. Reía con deleite al escuchar las palabras que salían especialmente para él.

-No lo soy. Es simplemente lo que siento. Explicó el rubio mientras torturaba al casi a punto de explotar miembro del Gryffindor.

-Mi Lucius. Gemía mientras sus manos empujaban unos cuantos libros fuera de su lugar y movía su cuerpo cual serpiente en celo.

-Me encantas... me fascinas... te adoro. Susurraba Lucius al subir nuevamente por el torso pálido y miraba a los ojos de su amante.-¿Listo?. Preguntó.


El Gryffindor asintió y lamió sus labios con sensualidad.

El Slytherin tomó las muñecas del chico pálido y lo separó de la pared con lentitud. Después deslizó su cuerpo con sensualidad hacia el lado opuesto, finalizando tras el león.


-Te deseo y necesito cachorro. Murmuró estremeciendo al chico.


La boca del rubio volvió a besar y lamer el cuello con interés sádico: Mordiendo y disfrutando de los gemidos que debieron ser gritos.
Bajó por la espalda y se entretuvo jugueteando con la columna de su amante. Tan delgado, tan pálido, tan perfectamente hermoso que casi podía ver como su interior ardía sin misericordia.


-Te deseo cachorro mío. Más que nada. Susurró el rubio lamiendo la oreja de Remus y en el momento en que el Gryffindor arqueaba la espalda, el rubio lo envistió con suma rapidez y cuidado.


Remus ahogó un grito, sosteniéndose de un estante, el cual arrojó mas libros al piso.


-Excitante. Jadeó el rubio, mientras se abrazaba al Gryffindor para entrar completamente en él.


Con lentitud Remus fue guiado al paraíso, sus manos tomaron vida propia y se aproximaron al cabello platinado que ahora cubría ambos cuerpos.
Lucius entraba y salía con gran deleite y pasión, tomando al chico por la cintura con una mano y con la otra se sujetaba a cualquier parte para no caer.


-Lucius...no voy a...soportar mucho...tiempo. Jadeaba el Gryffindor cambiando de posición: él se apoyaba en cualquier lado y guiaba las largas y blancas manos del rubio a su erecta y palpitante hombría.

-Oh Lucius...Oh!. Gemía Remus mientras la totalidad de los libros caían al piso, provocando un fuerte estrépito que no bastó para que los amantes se separaran.

-Me encantas cachorro. Me fascinas. Gemía el rubio con libertad, besando hombros y masajeando con fuerza el apunto de explotar miembro de Remus.


Por un momento jadeos de placer y palabras entrecortadas se escucharon.
Mientras el vaivén de envestidas y la casi perdida de conciencia se desmoronaba por la oleada de éxtasis en ambos cuerpos.


-¡LUCIUS!. Gritó el Gryffindor al llegar al climax.

-¡REMUS!. Le imitó el rubio, lamiendo por última vez el cuello de su presa, mientras disfrutaba la calidez de su segundo orgasmo y la suavidad de la semilla de su amante en la mano.


Remus se balanceó hacia delante, sosteniéndose como y donde pudo.
Sus piernas no le respondían y el cuerpo sobre su espalda no ayudaba en mucho.


-Lu...Pronunció malamente. Aun respiraba agitado.


El rubio lo guió con delicadeza al piso, donde se separó despacio y recargó su espalda en la pared.
Remus suspiró y tratando de regular su respiración quedó sentado sobre sus piernas.


-Ven cachorro, no muerdo fuerte. Sonrió el rubio halando a su amante.


Lo recostó en su pecho y después lo rodeó con ambos brazos, y así sentados en una de las tantas esquinas de la habitación, dejaron que el calor reconfortante los envolviera.


-Te dije que serpia fantástico este lugar. Dijo el Slytherin besando el cabello de su amante.

-Eres un sádico. Rió Remus al tocar una gran mordida en su cuello.

-¿Yo?, ¿Qué me dices de ti "Don succionador"?. El rubio señaló su cuello y el Gryffindor se sonrojó un poco al ver las numerosas marcas de pasión.

-Snape es un idiota por dejarte ir cachorro. Murmuró el rubio acariciando la cicatriz en el costado del chico pálido, de la cual, sabía su erótica historia.


Remus no respondió, solo abrazó a Lucius y cerró los ojos. No quería recordar en ese momento el porqué su querido Severus lo había abandonado y odiado tanto.


-¿Lo amas?. Preguntó el rubio, cubriendo sus cuerpos con una manta abrigadora que con ayuda de su varita, apareció de la nada.

-Ahora no quiero hablar de eso Lucius. Pronunció somnoliento el chico pálido.

-Responde cachorro. No lo divulgaré. Sonrió acariciando su rostro.

-Y aunque lo hicieras no me importaría...sería la verdad. Respondió sin reprimir un bostezo.

-Dímelo entonces. Insistió Lucius sin dejar sus caricias.

-Tendremos mucho trabajo recogiendo libros. Rió Remus al ver la cantidad de volúmenes esparcidos por el suelo.


Lucius también rió. Pero por nada cambiaría lo que habían hecho.


-Lucius, prométeme que cuando seamos mayores y nuestras vidas sean una porquería, recordarás estos bellos momentos de paz. Suspiró Remus acurrucándose cual "cachorro indefenso".

-¿Y eso?. Rió sin burla el rubio.

-Promételo. Bostezó de nueva cuenta el Gryffindor.

-Te lo prometo. Dijo Lucius besando los labios de su amante para después acomodarse él también para descansar un momento.

-Si...lo amo. Susurró Remus antes de dormir profundamente en el pecho blanco de su compañero.


Lucius suspiró con desilusión. Besó la mejilla pálida, miró por última vez a su cachorro y cerró los ojos.


-Te amo. Murmuró antes de caer él también en los brazos del sueño, recordando lo diferentes pero iguales que eran.

 

 

 

KATRINNA LE FAY

Mi querido y fogoso Lucius con mi tierno Remus.

Una pareja diferente pero con mucho erotismo ^_^

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