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"Distant and Cold"
Basado en Harry Potter
By Katrinna Le Fay

    

 

     Y lo miró pasar mientras su túnica se movía con el aire y sus ojos, doradas luciérnagas inocentes en antaño, hoy, lo miraban cual daga penetrante en el alma.
Y suspiró hondo bajando la mirada, sin importarle que ese día unos cuantos cuchichearan. Se sentía triste, abatido, como jamás lo había estado desde que entrara al colegio. Solo...muy solo.
 

-¿Te encuentras bien?.
 

Escuchó que le cuestionaron más él no respondió, simplemente retiró los cabellos de sus ojos y caminó sin sentido. Nada tenia el sentido ya.
Desde hacia tres semanas que no era el mismo hedonista de antaño, que no se sentía la máxima adoración del mundo o simplemente que no “estaba” con alguien.
¿Para que hacerlo si la razón de su vivir se había...marchado?.  

Lo miraba, si, pero él era tan distante, tan frío que le costaba trabajo creer que la misma persona helada que ahora deambulaba por el colegio de vez en cuando para cumplir sus obligaciones, había sido la misma de la cual se había enamorado perdidamente. No comprendía, no podía.
 

-Hoy no me esperaste Lucius, nos toca la ronda nocturna. Alguien le dio alcance y le palmeó el hombro con confianza.-Ya quiero ver a los “pequeños” escabullirse por ahí...me regocijaré quitando puntos. Rió con diversión.- ¿Pero a ti que te sucede?. Antes esto te hubiera provocado risa e incluso hubieras contribuido conmigo a formar un plan, pero ahora...
 

El rubio se detuvo y miró a Grand con sus ojos grises.
 

-¡Qué!.

-Nada...no entenderías. Dijo simplemente el rubio y continuó su camino. Había días como aquel que odiaba de compañero a Richard Grand, el chico era demasiado inoportuno y bocón.

Con los Gryffindor por lo menos, podía pensar en paz sin tener que escuchar una voz que aniquilara sus cavilaciones, pero con Grand...era molesto.


-¿No se suponía que esta vez cambiarías turno con Snape?. Preguntó el rubio sin ocultar su molestia.

-Si, tenía una cita, pero Severus tuvo...algo que hacer. Respondió simplemente el moreno.

- Pero hablando de Severus, ¿has notado lo deprimido que está?. Si no lo conociera juraría que han raptado al verdadero gruñón y perfecto Snape para poner a otra persona en su lugar. ¿No habrá tomado alguien la Multi-Jugos?. Huyyy, que asco...cabellos de Snape, brrrr, hasta frío me dio. Pero viéndole por el lado amable...

-Hazme el favor de callarte de una vez. Contigo y esa Hufflepuff chismosa, el colegió está siempre hirviendo en patrañas. ¿Acaso no tienes otra cosa que hacer o en que pensar?. Preguntó, conteniendo el impulso de golpear al moreno.

-Pues...si, a decir verdad si. Murmuró Grand pensando con detenimiento las cosas.

-Hazlo. Ordenó el rubio y continuó caminando.

Grand caminaba ahora en silencio, junto a un Lucius con el seño fruncido pero vigilante cual Tigre. No podía darse el lujo de perder la oportunidad de desquitarse con algún “mocoso” que osara romper las reglas.
Caminaron un poco y un movimiento les indicó que su primera “victima” de la noche estaba a la vista.  

Grand se adelantó sin ningún tipo de premeditación y Lucius suspiró, en definitiva el moreno no sería un cazador digno de trofeos sobre su chimenea. Era patético.
 

-¡TE ATRAPÉ!. Gritó el moreno, más de inmediato la sonrisa de victoria se escapó de sus labios.- Ha, eres tú. Dijo simplemente, cayendo en la frustración.

-Si, soy yo.

-¿Severus?. Preguntó Lucius cuando hubo visto mejor al intruso nocturno.

-Me alegra que les dé gusto verme. Dijo con sarcasmo el estoico chico.

-¿Qué haces aquí?.

-No te importa lo que yo haga Grand, te dije que tenía asuntos que resolver. Dijo simplemente sin mirar al confuso moreno.

-¿En la dirección?. Cuestionó Grand, mirando la puerta oculta tras la estatua del águila enorme.
 

Severus le congeló con la mirada y el moreno supo que era hora de callar.
Lucius miró a su compañero de habitación y supo a que había ido. Él mismo pensó en ello, pero simplemente esa no era la solución.
Alejarse de las clases que compartía con Remus, para evitar verlo, no era exactamente la salida a todo ese mar de tristeza que sentía. Era una cobarde forma de huir de la realidad y un Malfoy jamás huía, por muy difícil que fuera la situación.

Pero Severus Snape era otra cosa. Era un animalito indefenso, resguardado tras la coraza de fiera salvaje. El tener que mirar a Remus con frialdad inusual en sus doradas orbes no era exactamente lo que quería. Ahora sabía que le dolía la indiferencia del Gryffindor, ahora se daba cuenta de lo mucho que Sverus amaba al cachorro y de los mucho en que sus sentimientos se parecían. Los dos estaban destrozados e incrédulos ante la situación.
 

-Bien, ¿entonces te vas o te quedas?. No creo que el “vejete” quiera verte a esta hora. Seguramente se ha quedado dormido leyendo. Rió con burla Grand.
 

Severus miró la estatua del águila y después de meditarlo unos minutos decidió marcharse. Seguramente no le recibirían y mucho menos por estupideces.
Pero en realidad necesitaba alejarse de Remus...su frialdad le hacía daño. Ahora comprendía sus errores y el dolor.
El trío caminó en silencio. Cada uno sumergido en sus pensamientos.  

Era una noche de lluvia, fría por las paredes húmedas del antiguo castillo, perfecta para estar en cama y evidenciar las bajas pasiones con el amante que lograra alcanzar el ritmo perfecto. Que moviera sus caderas al compás de una suave y sutil canción.
Que su piel supiera a canela, mezclada con el frío del clima, con el sudor, con el calor de su cuerpo incitando a mucho más.

Que sus cuerpos se fundieran en uno solo, con besos quemantes, con besos salvajes, con besos que dejaran la pasión en evidencia. Con labios que recorrieran el fondo del erotismo, que saborearan la posibilidad de sentirle propio y de nadie más.
Que terminarán en un orgasmo dividido de placer y de encanto, de satisfacción y de amor puro.  

Si, eso era lo que dos mentes sin conectarse pensaban, mientras continuaban caminando escuchando que el único sonido evidente era el de la lluvia en el exterior y el de sus pisadas.
 

-“Remus”. Pensaron dos mentes.
 

         Un sonido de pisadas los distrajo, mirando hacia el lado opuesto de donde venían.
 

-Vaya, vaya, creo que si había alguien por ahí a parte de ti Severus. Comunicó Grand con un brillo malévolo en sus ojos y antes de que Severus o Lucius pudieran hacer nada, Richard Grand salió en busca de su presa nocturna.  

-Estúpido. Gruñó Severus y Lucius asintió con la cabeza. El chico moreno era demasiado impulsivo y no dudaban que algún día ese arrebato de sentimientos lo metería en graves problemas.

-¿Lo seguimos?. Cuestionó el rubio mirando el pasillo desierto.

-Si, es capaz de hacer una tontería. Respondió Severus y ambos se pusieron en marcha.
 

Al parecer Grand había seguido al “intruso” a otro lugar y ahora había desaparecido.
 

-Tenía que ser amigo tuyo Lucius. Murmuró Severus, buscando algún indicio del moreno.

-Grand no es mi amigo. Contestó simplemente el rubio, cruzándose de brazos y recargándose en la pared.

-Es la tapadera de tus...cosas.

-Si, solo eso. Ese chico es demasiado...tonto. Jamás podría confiarle a él alguna cosa importante.

-¿Cómo tus contrabandos de pociones y fotografías pornográficas?. Cuestionó Snape con burla.

-Exacto. Ese es uno de los temas que jamás podría confiarle. Sonrió el rubio.

-Eres extraño Malfoy. Eres inmensamente rico, cotizado, símbolo sexual de todo Howarts y...¿no te basta con eso?.

-No. Siempre se aspira a más y no me siento completo con ello. Necesito más. Respondió, orgulloso de su manera de pensar.
 

Severus solo viró, expectante a cualquier ruido que pudiera delatar el paradero de Grand.  

Lucius miró a Severus y tubo que reconocer que era un buen “sabueso”. Metódico, sigiloso, siempre atento a lo desconocido. Además era uno de los Slytherin que más Artes Oscuras conocía. Había escuchado hablar de su familia. Vivían al norte de Londres y eran, sino igual de poderosos que los Malfoy, los segundos. Y a pesar de eso, Severus jamás mencionaba a su familia o el dinero u otra conexión con la aristocracia.
Era un chico extraño, pero perfecto para las “maldades” que su psicópata cabeza pudiera idear.
 

-¿Severus, porque jamás hablas de ti?. Cuestionó el rubio sin cambiar su posición.

-No le veo el caso. Respondió con simpleza.

-Pero eres rico e inteligente. Con eso estoy seguro de que tendrías a todo Howarts en el bolsillo.
 

Severus detuvo su búsqueda y miró en los ojos grises del rubio.
 

-¿Y quién te dijo que no lo tengo?. Preguntó, enarcando una ceja y regresando a su tarea.

-Vaya, que escondidito te lo tenía. Rió Lucius.- Y yo que pensaba que eras un frígido muchacho. Ya se me hacía raro que no tuviera vida sexual.
 

Severus volvió a mirarlo con el seño fruncido.
 

-Yo no me refería a eso.

-Ha, ¿tú te referías al tema “laboral” ?. Ups, lo siento. Se “apenó” el rubio.
 

Severus gruñó y avanzó unos pasos. Estaba seguro de haber escuchado algo.
 

-Severus, ¿sí tienes vida sexual, verdad?. Preguntó Lucius continuando el tema.

-No te importa. Respondió el estoico chico.

-Oh, vamos, sé que la tienes. Yo tengo mucha. Informó con orgullo el rubio.

-Eso todo el mundo lo sabe. Si estuviera en tú posibilidad “cojerte” a todo el colegio, lo harías.

-Sí, no lo niego. Suena divertido. Sonrió imaginando.

-Eres imposible Malfoy. Dijo el chico y caminó.

-Hey, no me respondiste. Insistió Lucius siguiendo a su compañero.

-¿Si te respondo, dejarás de molestar?. Cuestionó, frenándose de repente y mirando al rubio con decisión.

-Depende.

-Malfoy. Retó Severus. Odiaba los jueguitos de pregunta-respuesta del rubio.

-Oh bueno. Solo si me convences.
 

Severus lo miró. A veces el rubio se comportaba como niño, no entendía como alguien podía desearlo. Admitía su atractivo pero...no, no para él.
 

-Sí. ¿Satisfecho?. Preguntó Severus, girando para continuar avanzando.

-Lo sabía. Dijo el rubio como si hubiera descubierto un gran tesoro.- ¿Con quién?. Sé que tienes admiradores, pero no me imagino con quién...

-Esa es otra cuestión Malfoy y no la pienso responder.

-Vamos Severus, yo sé que si lo harás. ¿Con quién, he?. ¿A caso es Patrick Jonson?, ¿Estela Marol?, ¿Peter Jeferson o...Rubby Leen?. He visto como la chica te mira y déjame decirte que lo que comenta con sus amigas, no son precisamente lo mucho que admira tu potencial en pociones. Informó el rubio con su usual sonrisa de “gala”.

-Odio a esa chiquilla empalagosa, la odio. Musitó, recordando que su Remus la odiaba a muerte y que la chica, alguna vez se atrevió a jugarle una broma que le costó una semana en detención al pálido chico. Si antes la chica pudo tener oportunidad de simpatizarle, la había perdido por ese percance.  

-Wow, ¿y por qué?. Es linda.

-No te importa Malfoy. Metete en tus asuntos. Gruñó Snape.

-Son mis asuntos. Eres mi amigo Severus-Severo y estoy en derecho de ayudarte.

-Si, aja. Se mofó el estoico chico, mirando en dirección del pasillo norte.

-Si, aunque no lo creas me preocupa... Y entonces se le ocurrió algo.- Severus, ¿por qué últimamente te vez tan...triste?. Tú no sueles ser así. Ayer por ejemplo, cuando un chiquillo de segundo se atrevió a cruzarse por tú camino, lo dejaste marchar sin gritarle siquiera. Eso no es muy propio de ti. Preguntó por “casualidad”. Si tenía suerte, podría sacarle la verdad al chico estoico y de una vez por todas comprobar si su cachorro le interesaba realmente o solo jugaba con él.
 

         Severus frenó y le lanzó una mirada congelante a su compañero.
 

-En todo caso Malfoy, yo debería preguntarte lo mismo. Tú estado de ánimo no es el usual “ánimo Malfoy-Seductor” que tienes. ¿Algo te deprime?. Cuestionó con sonrisa vengativa. Si el rubio quería jugar, entonces lo harían. Pero a su modo.
 

El rubio no esperaba semejante pregunta y el asombro se evidenció en sus grises ojos. ¿A caso el estoico chico también lo vigilaba?, ¿A caso ya sabía que él y Remus eran...
 

-Me han llegado rumores de que alguien por fin logró “domarte”, potro salvaje, y que ese alguien te ha dejado. ¿A caso es ese el motivo de tu...depresión?.
 

No, Severus no sabía nada. Era verdad que toda la escuela murmuraba aquello a sus espaldas. Era verdad pero...no podía decirlo, no podía.
 

-Lo mismo para ti Severus. Los rumores no son solo míos. Contraatacó el rubio y entonces un duelo de miradas se evidenció.
 

Ambos tenían un secreto y no sería compartido tan fácilmente. Eran hasta cierto punto amigos, pero eso no significaba que revelarían cosa y mucho menos aquella que llevaba por nombre: Remus Lupin.
 

-Estamos a mano Malfoy. Pronunció Severus y continuó caminando, dejando a un Lucius satisfecho.
 

Ninguno de los dos habló mientras continuaban su búsqueda. Cualquier cosa podría llegar a su verdad y sin embargo....
 

-¿Y es verdad?. Preguntó Severus de repente.

-¿Qué cosa?.

-¿Es verdad que te han domado?. Cuestionó sin mirarle.
 

El rubio sonrió. A pesar de lo estoico que Severus aparentara...era curioso. Un adolescente después de todo.
 

-¿Si te respondo, lo harás tú?. Es un trato justo. Propuso el rubio.


Severus caminó un tramo más de pasillo sin pronunciar palabra. Lucius pensó que la conversación había llegado a su fin. Estaba convencido de que Severus Snape solo jugaba con su cachorro. No lo amaba como él y jamás lo haría. Pero el cachorro era tan ciego.
 

-Sí. Pronunció de repente Severus.- Hay alguien que me ha domado y no solo eso...se robó mi corazón. Dijo muy despacio. Él jamás habría revelado eso a nadie, más se sentía solo y asfixiado por ese “patético” sentimiento llamado amor. No podía soportarlo. Antes por lo menos fingía indiferencia, después confió y fue traicionado, regresó a la indiferencia y concluyó de nuevo en los brazos amados. Pero ahora...él se había ido.
 

Lucius tuvo que hacer un esfuerzo para no caer o que su mandíbula continuara en su lugar. Severus Snape le acaba de decir que...su mundo cayó en cierta forma. Si su cachorro se enterase de esas cosas, seguramente lo dejaría y no podía permitirlo.- “Lo olvidaba, ya me dejó”. Pensó con abatimiento.
 

-Yo...también. Pronunció sin siquiera percatarse.-Alguien me ha robado el corazón también y no solo eso, estoy...enamorado. Pronunció el rubio con la mirada baja. Confesar sentimientos era batane extraño. Pero necesitaba hacerlo. Sentía que se moría por dentro y la indiferencia del ser a quien amaba no ayudaba en mucho.
 

Y sin hacer más preguntas, ambos caminaron, fingiendo que buscaban a su compañero de dormitorio, pero pensando seriamente en lo confesado.
Uno se cuestionaba, el quién sería el domador del “indomable” rubio. Y el otro se mortificaba por aquella revelación.
¿A caso por eso su cachorro lo había dejado?. ¿Lo había dejado por Severus?.

No, era imposible y en el momento recordó unos ojos amatistas que odió como jamás había odiado.  
En ese instante un sonido los hizo entrar en una habitación, donde casi en penumbras, amordazado y amarrado a una silla, se encontraba Richard Grand, quién los miraba con suplicas de que lo sacaran de ahí.
 

-¿Y a ti que te sucedió?. Cuestionó el rubio con diversión.

-MMMM...MMM. Murmuraba el moreno.

-Deberíamos considerar el dejarte así Grand. Por lo menos hasta terminar con la ronda. Eres más eficaz de esa forma que libre. Se mofó Severus y Grand gruñó bastante alto.
 

El rubio rió y le quitó la mordaza al moreno, que al instante comenzó a maldecir al par de Slytherin que continuaban riendo.
 

-Malditos. Me tendieron una trampa.

-Niños de primero seguramente. Propuso Snape con mofa.

-Si, pequeños niñitos que te atraparon por impulsivo. Eres una vergüenza para la astucia de un Slytherin. Se mofó Lucius, sacando su varita y desapareciendo rápidamente las sogas que ataban a Grand.  

-En realidad fui yo. Dijo una voz proveniente de alguna parte de la habitación.

Severus y Lucius se pusieron en guardia, mientras que Grand retrocedía, asustado. Como si temiera que ese alguien pudiera dañarlo.  

-Lo hice por meter su nariz en donde no lo llaman. Creí que los Slytherin eran astutos y verdaderos cazadores. Pero ahora veo que no lo son. Continuó hablando la voz, con tono calmado, pero con cierta mofa que el par de serpientes no toleró.

-Muéstrate. ¿A caso nos temes?. Preguntó desafiante Lucius.

-Ja, ¿temerte?. Por favor. Rió la voz que se hacía mas clara.- Yo solo podría con ustedes tres.

-Si te escondes para ser visto, no eres más que una cobarde rata. Gruño Snape arrastrando las palabras, pero listo par lanzar el primer hechizo que la mente le recordara.
 

La voz rió con frialdad, una frialdad que jamás había sido experimentada por ningún Slytherin y eso en cierta forma les hizo temblar.

-No soy rata, soy inteligente. Tengo la astucia que a ustedes, Slytherin, les hace falta. Tengo la inteligencia de un Ravenclaw, la lealtad de un Hufflepuff y sobre todo, la valentía de un Griffindor. Rió con diversión.

-¡MUÉSTRATE!. Ordenaron Severus y Lucius al mismo tiempo, comenzaban a perder la paciencia.

-Mejor...mejor no lo molesten. En verdad yo...yo se...lo que les digo. Habló tropezadamente Grand desde la esquina más alejada de la habitación.  

-Márchense ahora. Es lo mejor. Dijo la voz sin hacer evidente su aspecto.

-Por supuesto que lo haremos, después de haberte dado una paliza. ¿Cómo te atreves a tocar a un Slytherin?. Preguntó Lucius, acercándose sin temor. Grand podría no simpatizarle mucho, pero era compañero de casa y las serpientes se ayudaban unos a otros.

-No Lucius, déjalo. Yo fui el intruso...mejor, mejor vámonos. Insistió el moreno, tratando de detener al rubio por el brazo.

-¿Ahora huyes?. Cuestionó la voz a Grand.- Hace un rato te creías muy valiente con tu pose de rudo combatiente.

-Yo...ya te dije que lo lamento. No volveré a molestarte. Se disculpó el moreno.

-Si, ya lo dijiste...ahora llévate a tus amigos. No quiero ver a nadie. Dijo solamente la voz y no habló más.
 

Pero por más intentos que Grand hizo por llevarse a sus compañeros, no lo logró. Snape y Malfoy estaban enfadados y no por el hecho de haber amarrado a su compañero. Si no por la mofa del individuo que se dedicaba a esconderse de ellos. Eso no podían tolerarlo.
 

-Lumos. Exclamó Lucius de repente y apareció ante él una luz, que fue aumentada en intensidad por otra luz que Severus encendió.
 

Con brusquedad comenzaron la búsqueda del ofensor y con sencillez absoluta lo encontraron. Estaba parado frente a la ventana, mirando los relámpagos caer en el horizonte. Se veía serio, demasiado cayado y con la túnica negra del colegio colgando en un hombro.

Tristeza en el ambiente.
 

Well I've never prayed,
But tonight I'm on my knees.
I need to hear some sounds that recognise the pain in me, yeah.
I let the melody shine, let it cleanse my mind , I feel free now.
But the airwaves are clean and there's nobody singing to me now.
 

 

 Entonces un relámpago iluminó el lugar y reveló un rostro pálido, demacrado, sin vida.
 

-Remus. Murmuraron ambos Slytherin a la vez, olvidando que el uno estaba al lado del otro.
 

El chico pálido estaba absorto en sus pensamientos. Rezaba, lo hacia, porque no podía hacer otra cosa y no podía mirarlos a la cara. Ya no más.
El rubio se atrevió a avanzar. Ahí, frente a él estaba su adoración infinita. Era como verlo por vez primera, como si la luz de los relámpagos le concedieran una luz mágica, única, maravillosa.
Entonces alargó una mano para tocarle el hombro, para sentirlo, para...
 

-Aléjate, o te arrepentirás por tocarme. Dijo autoritaria la voz de Remus Luoin.
 

El rubio se detuvo en seco y miró por el reflejo de la ventana como las orbes doradas del chico brillaban, pero no con pureza o inocencia, sino con furia.
 

-Les dije que se fueran. Háganlo y no me interrumpan más. Ordenó girando y mirando a los tres Slytherin con frialdad absoluta.- A ti te lo he advertido ya Grand. Señaló al moreno que asintió en el acto.- Ahora la advertencia va para ustedes dos. No se me acerquen. Recalcó la última oración, como si les advirtiera de algo.
 

Ni Severus ni Lucius daban crédito a lo que sus ojos miraban. Frente a él el cuerpo de Remus se encontraba, pero no era él. Era una persona fría y autoritaria. Firme y muy distante.
 

-Remus, ¿qué…te sucede?. Preguntó Severus sin importarle mostrar su debilidad.

 

No change, I can change, I can change, I can change,

but I'm here in my mould , I am here in my mould.

And I'm a million different people from one day to the next

I can't change my mould, no,no,no,no,no,no,no

Have you ever been down?  

 

Los ojos del chico miraban pero al mismo tiempo no lo hacía. Quería cambiar, quería incluso lanzase a los brazos de alguno de los dos y llorar y besar y...
 

-Nada, no tendría porqué sucederme nada. Yo estaba aquí, en mis cosas y su amigo se presentó con intenciones de...”castigarme”. Dijo con aire de importancia.- Yo solo pido paz, me permiten andar a mis anchas por el colegio...puedo hacerlo, yo hago cosas mucho más importantes que rondar y...castigar a chiquillos irrespetuosos.

Yo tengo una responsabilidad que cumplir y con ustedes merodeando e impidiendo las cosas, no puedo. Grand ya ha comprendido. ¿Lo harán ustedes?. ¿Me dejarán en paz?. Preguntó, mientras se paseaba por la habitación y miraba dentro de los ojos grises y negros.
A pesar de su fría voz, sus ojos, sus ojos brillaron con una chispa de imploración.
Severus avanzó, mirando los movimientos del chico pálido, quién en ese instante se colocaba su túnica y abría la puerta de la habitación.
 

-Es la última vez que permito esta clase de interrupción hacia mi persona. Ustedes hagan su trabajo pero a mí, déjenme en paz. En otra ocasión no seré tan condescendiente con ustedes ni con ningún otro intruso. Ahora largo de aquí, no quiero verlos. Dijo sin mirarlos, pues sentía que sus ojos se llenaban de lágrimas y los sentimientos en su pecho se desbordaban.
 

Había estado evitando a Lucius y a Severus durante esas semanas. No lo soportaba, no podía. Era muy difícil esconder los sentimientos y hasta ahora lo había hecho bien, más no sabía si podría continuar haciéndolo con los ojos de ambos implorando una explicación o inundados de...no podía, no podía cambiar su destino.

 

-Key...acompáñalos a su sala común y vigila que no me interrumpan. Tengo clase de jeroglíficos. Dijo y sin mirar a tras salió del lugar con un “perdónenme”.
 

I need to hear some sounds that recognize the pain in me.
I let the melody shine, let it cleanse my mind, I feel free now
But the airways are clean and there's nobody singing to me now

-Bien caballeros, ya escucharon al Señor. Andando. Dijo el chico egipcio de ojos cobalto.

 
Grand fue el primero en salir del lugar. Había descubierto a Remus practicando meditación en aquella aula bacía y quiso divertirse un poco.
Jamás se imagino que con una sola mirada y un chasquido, le hubiera ocasionado tanta...impresión. Poderes místicos corrían por las venas del pálido chico y él los había presenciado. Era mejor no meterse con él.
Ni Severus ni Lucius quisieron moverse. Aquello seguramente era una pesadilla. Remus no podía estar comportándose de aquella manera. No podía.
 

-Hey, yo que ustedes me movía. Remus no ha estado de humor últimamente y si regresa a meditar y los encuentra aquí...no será tan gentil. Aconsejó el egipcio que al parecer era el guarda espalda del chico pálido.

Caminaron si percibirlo y fueron guiados por Key hasta las mazmorras de su sala común.
El trayecto fue silencioso, demasiado para el gusto de alguien, pero las impresiones y sobre todo, la herida en dos corazones era cosa seria.
 

-Bien, llegamos. Anunció el egipcio y al instante Richard entró a la sala perdiéndose de vista.
 

Key miró al par de irreconocibles serpientes y se atrevió a sonreír con burla.
 

-Son un par de patéticos hombres. Deprimidos y en total incertidumbre, ¿a caso no se han dado cuenta de nada?. Cuestionó el egipcio con algo de sarcasmo.
 

Severus gruñó y Lucius regresó a su pose de engreído pero jamás tonto chico.
 

-Yo veo sentimientos. Susurró el egipcio y el par de Slytherin quedó en shock total. La sonrisa macabra del chico de ojos cobalto lo dijo todo.- Pero descuiden, yo sé guardar secretos. Claro, siempre y cuando Raiya no los descubra antes. Les aconsejo tener cuidado cuando ella esté cerca, no es tan “bondadosa” como yo. Protege lo suyo y Remus es suyo. No lo olviden. Dijo y guiñando un ojo dio media vuelta para alejarse.  

-¿Por qué él está con ella?. No lo comprendo. Dijo el estoico Slytherin y el egipcio dejó de caminar.

-Ya lo saben. Él es su prometido y el elegido para la portadora del poder.

-¿Y eso qué?. No es que ese...Gryffindor sea de nuestro agrado pero...no tiene derecho a retenerlo si no la quiere. Asegundó el rubio.
 

Key giró y volvió a sonreír con burla.
 

-Yo sé, y ahora no puedo definirlo con claridad, que uno de ustedes es el culpable de que Remus se encuentre en ese estado de agonía que le impide cumplir con lo pactado. Él necesita amar a Raiya para controlar el poder que le será otorgado. Pero no puede amarla porque uno de ustedes dos lo está impidiendo y uno de ustedes dos fue quien rompió el hechizo de “acorralamiento” que mi señora le lanzó a Remus.
 

-¿Acorralamiento?. Preguntaron los dos al unísono.

-Un hechizo que guarda el amor de la persona elegida en un cubo de magia invisible y que solo puede romperse con el amor de otra persona. Alguien lo rompió y por culpa de ustedes, Remus no puede amar a Raiya y ocupar su lugar en nuestro clan; por eso está entrenando, para sacarse del corazón al causante de toda esta desgracia. Nosotros contamos con ese poder para la prosperidad de nuestro pueblo y no voy a permitir que por su culpa nos perdamos. Así que les advierto, se acercan a Remus y yo...

El egipcio friccionó su puño derecho contra la palma izquierda de su mano y después de mirar despectivamente a las serpientes, se fue.  

 

Cause it's a bitter sweet symphony that's life...

 

Bien, otro misterio resuelto y la causa: Afecto prohibido.  

Ambos entraron en la sala común que a esa hora de la noche permanecía ya desierta. Sin cruzar palabra alguna se dirigieron a sus habitaciones y sin mirarse, se dispusieron a recostarse en sus camas.
Para estas alturas Grand ya estaba dormido y sus ronquidos sonaban por toda la habitación.  
Severus miraba el techo sin comprender nada.
Lucius miraba por la ventana. La lluvia había parado y parecía que el cielo comenzaba a despejarse.
 

-¿Por qué dijo los dos?. Cuestionó Severus de repente.
 

Lucius no respondió. Había olvidado eso.
 

-Respóndeme una cosa Mafoy, ¿tienes algo que ver con Remus Lupin?. Cuestionó girándose para mirara el rostro del rubio iluminado por la tenue luz lunar.
 

El rubio le miró. Por fin los dos cara a cara. Por fin los dos, el juego mostraban.
Los ojos negros esperaban una respuesta. Algo en su interior le dictaba “alerta”. Para cualquier respuesta que el rubio pudiera tener.
 

-Lo mismo te pregunto yo Snape. No olvides que ese sujeto nos mencionó a los dos. Fue la respuesta del rubio.
 

Una segunda lucha de miradas, pero por más que uno, buscara respuestas en el otro, no las encontraba. Los dos eran demasiado...imprevisibles.
 

-Maldito Lupin. Dijeron los dos al unísono y de igual manera giraron en la cama. Dándose la espalda.  

-“Pero a pesar de eso...te amo y juro que voy a recuperarte”. Repitieron en sus mentes con sincronía.
        

         Unos ojos dorados miraban hacia la luna. Pronto se llenaría en su totalidad y por alguna extraña razón no temía a lo que viniera.
 

-Te he permitido quedarte con tus amigos Remus, pero no me obligues a cambiar de decisión. Yo sé que entre ellos está el culpable, el maldito que se atrevió a robarte el corazón y que hoy impide que tú me ames.

-Piensa lo que quieras Raiya. Yo jamás negaré ni aceptaré nada. Simplemente no se puede amar por obligación. Respondió apaciblemente sin girar su mirada.

-Yo pude y tú lo harás. Solo recuerda que si en el intento tengo que quitar de en medio a “ese” cretino...ten por seguro que lo haré. Sentenció la chica con mirada fría.

-No sé porque estás tan convencida de que es “él”. Dijo Remus y una sonrisita se evidenció en sus labios.- Tal vez son...dos.

La chica salió de la habitación azotando la puerta tras de si.
Remus entonces suspiró. Aquel sacrificio por mantener sus sentimientos a raya era un suplicio.
La leyenda mantenía en claro que si él, llegaba a enamorarse de alguien que no fuera el portador del poder, entonces esa persona tendría que sufrir calamidades que lo conducirían a la muerte para que de esa manera, su corazón quedara libre y pudiera amar al portador místico.
 

-Yo no puedo permitir eso. Necesito solucionar las cosas, pero no puedo permitir que los...lastimen. No puedo. Dijo y mirando al cielo le imploró a su madre que lo ayudara.

Ahora más que nunca necesitaba una salida. Se estaba asfixiando de amor y ese amor era...prohibido.

 

Well I've never prayed,
But tonight I'm on my knees.
I need to hear some sounds that recognise the pain in me.
I let the melody shine, let it cleanse my mind , I feel free now.

 

KATRINNA LE FAY

 

Es bastante extraño todo esto, yo lo sé pero…necesitaba aclarar algunas cosas.

Un Remus frío no me agrada en nada, pero bueno, ya vieron sus razones.

No sean tan malas conmigo... pensé que era lo mejor.

Los veré en el próximo capitulo, esperando que las cosas mejoren

 

Sus comentarios son de gran ayuda e interés para mí, sobretodo en este capítulo. He sufrido demasiado escribiéndolo y quisiera saber su opinión.

Recordando que los personajes son de J. K. Rowling y que si escribo esto es sin fin de lucro, de Fan para Fans.

Ha y para aquellos que se preguntan por las letras azules, son pequeñas líneas de la canción: Bitter Sweet Symphony del grupo: THE VERVE.

La letra se me hizo ideal para esta ocasión y me sacó de apuros, con el bloqueo que sufrí. Escríbeme a cualquiera de mis tres direcciones. Hasta pronto.

 

katrinna_le_fay@yahoo.com.mx

katrinna_le_fay@hotmail.com

shania_xs@hotmail.com