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"Obsession"
Basado en Harry Potter
Severus x Remus
By Katrinna Le Fay


Caminaba por los corredores tan deprisa como sus entumecidas piernas se lo permitían.
Lo había visto en clase pero después ya no. Evitó mirarle, evitó el sarcasmo e incluso se mantuvo paciente ante el coro de insultos que sus amigos le dirigieron como siempre. Los suyos habían saltado como en tantas otras ocasiones, deseando estrangularlos o en su caso, castigarlos con algún hechizo, pero siempre salían librados, aun más cuando la clase era impartida por el jefe de su casa.

Sonrió con cinismo al escuchar la cantidad de puntos restados a sus rivales, le miró por vez primera con burla pero..."él" permanecía pensativo.

 

Era el inicio del segundo trimestre y la navidad recién pasaba; sin novedad para sus tradiciones, más no para él.
Habladurías, chismes, estupideces, se dijo al escuchar aquello, más el comportamiento distante que observaba en "él", era suficiente evidencia como para matar.


Empujó y tiró a quien en su camino se encontraba, necesitaba llegar lo más rápido que pudiera, aun si tuviera que embrujar a las estúpidas escaleras movedizas para apartarlas de su camino, así sería.

Tercer piso, corredor desierto y oscuro, última puerta. La abrió con un golpe, tratando de buscar en la penumbra cualquier cosa que se moviera. Después de acostumbrarse a la oscuridad y de notar que algo se movía sin percatarse de su presencia, apuntó a la puerta y después a cualquier lugar, susurrando dos pequeños hechizos: uno para sellar la puerta y otro para silenciar el lugar, no quería que nadie los molestara.


-Te estuve buscando. Dijo con tono normal, tratando de no parecer enfadado o desesperado.

-...

-No has respondido a mis cartas. Volvió a hablar con intención de no molestarse.

-...


El silencio lo exasperaba y aunque trataba de ser paciente, no podía.


-¡RESPÓNDEME!. Demandó evidenciando su enfado.


Un par de brillos entre las penumbras observó, un par de brillos que lo miraban con...¿temor?
Trató de tranquilizarse y recordar el carácter de la persona que tenía en frente, pues sabía que aunque aparentara rudeza, por dentro era tan temeroso como un corderito, y ahora se lo demostraba.


-Sabía que estarías aquí, es el único lugar donde te sientes a salvo. Murmuró calmando su ira.


La cama simple, un tanto vieja pero perfecta se movió. Su ocupante se levantó sin mirarle, temeroso y triste.


-Ya no...ya no quiero. Se detuvo, le era muy difícil hablar con aquel nudo en la garganta.- Ya no quiero ser tú...

-No, cállate. Le ordenó con evidente desesperación.


El par de brillantes ojos castaños le miró, mientras daba vueltas por la habitación cual león enjaulado.
No era paciente, sabía que eso jamás sería su virtud, pero si era lo suficientemente inteligente como para pensar en soluciones. Más no podía pensar, no con "él" comportándose así y los chismes que circulaban a su alrededor.


-Necesito que tú... Le miró, pero "él" no lo hacía, había bajado nuevamente la vista y pretendía levantarse de aquella cama que le servía de guarida.

-No te vayas, espera. Le detuvo, con el tono más dulce que encontró.- Necesito que me digas... que desmientas... que... Más el gesto de dolor y la evasiva por mirarle y hablarle comprobaron sus sospechas.


Un fulgor inundó sus entrañas, sus ojos llamearon y no evitó cerrar sus manos en puño...no lo soportaba.


-Será mejor que me valla. Susurró levantándose de la cama.


Sentía un gran dolor, pero lo hecho, hecho estaba y aunque se consumiera por dentro, no podía cambiarlo.
Se disponía a quitar el hechizo de la cerradura, cuando una mano le arrebató la varita y lo aló con rudeza.


-No quiero creerlo, no...¿quién fue, quién?, ¿a caso el prefecto de Ravenclaw?, ¿o algún Slytherin?. Responde. Estrujaba sus hombros exigiendo una respuesta.


No quiso responder, ¿para que?, ¿para aumentar mas su dolor?.


-¿A caso el sucio perro de...

-Suéltame, me lastimas. Susurró alejándose de él.


Lo miró con rabia, confirmando sus sospechas. "Tan frágil y tierno" pensó; no debió dejarlo solo, debió llevárselo a costa de todo. Pero su orgullo, su maldito orgullo siempre ganaba y pensando en la "humillación" lo dejó a merced de su peor enemigo.


-Descuida, yo remediaré las cosas. Dijo mirándolo con firmeza, sus negro ojos mostraban aquello que tan bien conocía.

-¿Qué pretendes Severus?. Preguntó retrocediendo, acorralado contra el muro.

-Voy a...purificarte. Sonrió y deshizo rápidamente la distancia entre ellos. Sus decisiones lo llevarían al triunfo.

-Severus no...Su boca fue acallada por otra, cuya velocidad y ansia se evidenciaron al instante.


Besó lento y excitantemente aquellos labios que en un principio se negaban a cooperar, pero que después se fueron relajando, imitando los movimientos que tan bien conocía.
Con exigencia abrió aquella tierna boca, quería obtener y poseer aquella lengua juguetona, que había sido profanada por una boca sucia y llena de malicia.


-Ya verás...todo se solucionará, déjamelo a mi. Susurró besando el cuello que tentador se abría a su paso.

-No Severus...no lo hagas, yo...

-Shhh...mi querido Remus, todo estará bien. Murmuró pasando un dedo en aquellos labios temblorosos.- Serás mío de nuevo. Y sonriendo con un brillo intenso en la mirada, continuó con su cesión "pacifista" de poseer aquel cuerpo que tenía delante de él.


Remus suspiró, su mente le gritaba detenerse, pero su cuerpo le obligaba a ceder ante aquellas caricias tan bien conocidas y que lo hacían vibrar.


-Estoy conciente de todo...jamás debí dejarte solo...descuida, yo mismo borraré las caricias de ese desgraciado...te haré mío nuevamente. Musitaba entre beso y beso, procurando que cada espacio fuera invadido por su boca y lengua.


Conciente de todo, Remus trató de apartarlo. Era cierto, los murmullos se expandieron y nada podía hacer en contra de eso, habían llegado a oídos del recio Slytherin y ahora sufría las consecuencias de su obsesiva posesión.


-Severus. Gimió sin evitarlo. Las manos diestras del Slytherin acariciaban su piel ardientemente. Recorrían cada centímetro, cada detalle, cada parte con fogosidad expulsada y sin inhibición.


Su camisa fue prácticamente arrancada, dejando un pálido y bien torneado pecho que subía y bajaba con desesperación.


-Descuida, pronto borraré las caricias ajenas y volverás a sentir las mías. Pronunció con inusual sensualidad.


Su boca bajó lentamente, dejando de torturar aquel cuello largo y exquisito, para concentrar su atención en tórax y abdomen.
Lamía a profundidad, mordisqueando e inquietando las endurecidas tetillas de su amante, acariciando la espalda sin detenerse ante los gemidos o tensiones que su roce ocasionaba en su ya loco y deseoso amante.

Con esfuerzo y un gruñido ante el obstinado pantalón, fue descendiendo, quitando del camino estorbos indeseables.


-Eres tan perfecto..."él" debió pensar lo mismo al acariciarte...pero descuida, entiendo tu debilidad...ahora volverás a ser mío.

-¡SEVERUS!. Gritó tan fuerte, que por un momento juró que el hechizo silenciador se había roto.


El Slytherin sonrió, aun más al saber que la caricia y los besos propiciados a una pequeña cicatriz en el costado del pálido Gryffindor, era todo lo que necesitaba para excitarlo hasta el extremo.


-¿Recuerdas cuando te hice esa cicatriz?. Preguntó lamiendo con devoción.

-Si. Respondió entrecortadamente.

-Fue en un arranque de éxtasis y gemiste entre mis brazos. Sonrió acariciándolo, mientras lamía el ombligo del Gryffindor.


Remus arqueo la espalda, sus manos se aferraban al muro con fervor.
Ante esto, el Slytherin lo tomó entre brazos y lo depositó con suavidad en la cama, para después desnudarse él mismo con ansiosas y torpes manos.


-Ahora los dos estamos en las mismas condiciones. Señaló su gran erección, haciendo al Gryffindor conciente de la suya misma.

-Dime, con sinceridad. ¿Es acaso "él" tan bueno, que te hace vibrar como yo?. Susurró lamiendo el lóbulo de su oreja izquierda.


Remus no respondió, se limitó a sentir aquella dulce oleada de placer.


-Dime, ¿acaso "él" sabe excitarte como yo, hasta el punto de la desesperación?. Volvió a preguntar bajando con lentitud, dejando a su paso una serie de suspiros y gemidos obstinados en no salir.

-¿Acaso "él" sabe lamer como a ti te gusta, al punto de gritar su nombre, aferrándote a las sábanas e implorar que te tome?. Dime, ¿lo hace como yo?. Cuestionó lamiendo la punta de una gran excitación, de la cual un delicioso líquido salado saboreó.

-Severus, detente. Gimió el Gryffindor, aferrándose a las mantas y arqueando la espalda. Era evidente que su cuerpo no soportaría más.

-Shh, las decisiones las tomo yo, y decido...continuar. Dijo entre enfadado y excitado.


Volvió a lamer un poco, para después meter por completo el miembro de su amante en su boca.
Remus volvió a gemir y a gritar el nombre de su torturado. Su cuerpo ya no le respondía y la razón comenzaba a fallarle; sin duda alguna, siempre era así.

Mientras la boca del chico estoico continuaba estimulando a su amante, sus manos se dedicaban a diferentes cosas. La izquierda acariciaba el pecho pálido que se movía locamente, apretando de vez en cuando aquellas tetillas y cicatriz que tanto le gustaba tocar.
Por el contrario, su mano derecha estimulaba su propia excitación, haciendo dolorosamente fogosa la acción.

Deseaba poseerlo, purificarlo de toda mano ajena a la suya. Lo deseaba, pero antes tenía que hacerlo "sufrir" y enseñarle a recordar, que su dueño absoluto era él y nadie más.


-Severus... hazlo... ya. Imploraba entrecortadamente el Gryffindor, mientras sus manos luchaban y entrelazaban con aquel negro y perfecto cabello.


El Slytherin sonrió, estaba logrando su objetivo. Mientras el Gyffindor movía sus caderas al compás que su boca le imponía, su mano dejó su propia erección para ocuparse en preparar el lugar que después poseería hasta el cansancio.
Tal vez fue el erotismo, o la loca idea salvaje de fundirse con aquella intromisión en su interior, pero de alguna forma le exigió al Slytherin terminar con aquel delicioso castigo.

Sin una palabra, Severus se abrió paso entre las piernas y subió hasta los labios rojos y deseosos de su amante.


-Abre. Susurró jadeante, él también necesitaba apagar su erección.


Remus abrió la boca para encontrarse con una ávida y deseosa lengua, que atrapó la suya con frenesí loco.
Entre besos feroces y gemidos de imploración, Severus penetró a su agradecido Gryffindor, ahogando el gemido de este en su boca.


-Ven. Ordenó, halando al chico pálido y sentándolo en sus piernas, haciendo con esta que la penetración ahondara.- Ahora... volverás a ser mío.... Black se quedará en el olvido. Rió mientras un vaivén rápido daba inicio.


Remus ya no escuchó nada y si lo hizo, prefirió callar. Ese momento era suyo y nadie se lo quitaría.
Tomando iniciativa, el Gryffindor buscó el cuello de su voraz amante para besarlo en su totalidad, mientras sus manos obligaban a las del Slytherin a permanecer en su cintura.

Lamió el lóbulo del oído y el cuello blanco de Severus, quien extasiado se apoyaba en su compañero para penetrarlo con frenesí.


-Si, continúa. Le exigió el Slytherin sin poder contenerse.


Remus acarició la bien formada espalda de su amante, bajó con caricias electrizantes por su columna y se aferró con fuerza a Severus. Aquélla caricia había provocado que su amante se excitara de sobremanera y llegara a tocar su punto más vulnerable.


-¡SEV!. Gimió con deleite, moviéndose al compás feroz.- No pares.


El Slytherin ahondó aun más en sus envestidas, disfrutando a la vez del cuello y del miembro a punto de explotar del chico pálido.

-¡NO PUEDO...SEVERUS...MÁS!. Gritaba el "León", mientras la "serpiente" se enroscaba a su cuerpo con asfixiante deseo.

-Volverás a ser mío. Gimió al dar la última envestida, cargada de fuerza, pasión y obsesión.

-¡SEVERUS!. Gritó como último recurso al abrazarse a su amante y sentir como explotaba en la mano de él y este en su interior.


Cayeron exhaustos en la cama, uno en cima del otro, regulando sus respiraciones y mirándose a los ojos sin parpadear.

-Ahora eres mío de nuevo. Recuérdalo. Le besó y salió de él, recostándose en la cama.


Remus cerró los ojos y por inercia recostó su cabeza en el pecho del exhausto Slytherin.
Suspiró con melancolía, tenía 15 años y ya hacían con él lo que querían, en especial Severus Snape. No se quejaba, al contrario; ya había olvidado desde cuando eran amantes.
Lo abrazó con fuerza, decidido entonces a terminar con todo.


-Severus. Llamó, pero el Slytherin mantenía cerrado los ojos.

-Severus. Volvió a llamar, sabiendo que le escucharía.- Esto es lo último, ya no quiero seguir siendo tú obsesión.


Unos largos dedos taparon sus labios, remplazándolos después por una boca deseosa.


-Shhh, no digas eso. Murmuró Severus.

-Ya no quiero. Sollozó Remus al sentirse ignorado.- Sabes que yo te amo y que daría todo por ti, pero tú solo vez en mi un objeto al cual posesionar sin dejar libre o demostrar amor, y yo...

-Mi obsesión por ti es Amor. Dijo mirándole a los ojos, mientras le besaba.- Así es, no lo olvides.

-Pero...

-Shhh. A cada palabra del chico pálido, un nuevo beso.

-Oh Severus, tú obsesivo "Amor" algún día te llevará a odiarme. Suspiró el chico, abrazándolo y resignándose a su situación con el Slytherin,

-Nunca...eres mío y eso no cambiará, te querré a pesar de todo y seguirás siendo...

-Tú obsesión. Terminó la frase el Gryffindor, mientras era asaltado de nueva cuenta por el deseo de su cuerpo.

 

KATRINNA LE FAY

Historia Lemon para los amantes del erotismo.

Me encanta esta pareja ^_^

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