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"Party
and Feeling"
Basado
en Harry Potter
By Katrinna Le Fay
Era
enorme...alta y de grandes extensiones. Definitivamente los Malfoy tenían gusto
arquitectónico.
Esa
noche la mansión de los rubios aristócratas lucía en su máximo esplendor.
La
mansión estaba de fiesta, Leonard Malfoy, daba una recepción por su cumpleaños.
A ella solo asistirían las personas con renombre, algunas cuantas brujas y
magos del ministerio y bastantes familiares lejanos, nada más.
El
interior de la gran mansión estaba decorada con un elegante toque Francés que
opacaba incluso a la casa del Ministro de Magia.
Sin
duda los Malfoy eran los más distinguidos y respetados en el mundo mágico; una
de las pocas familias de “sangre pura” que aun existían.
Por
única ocasión y por mayor distinción, la energía eléctrica de los Muggles
iluminaba el gran salón de la mansión.
Un
fino candelabro Inglés colgaba del centro del alto techo y alrededor pequeñas
“llamas de fuego” iluminaban el resto de la enorme habitación.
Música
relajante de fondo; mesas con bocadillos y bebidas finas. Obsequios de
diferentes dimensiones. Sonrisas y agradecimientos fingidos y aburridas pláticas
y presentaciones que solo eran protocolo e hipocresía. Leonard era demasiado
excéntrico y muy pocas personas podían estar en su círculo personal de
amigos...muy pocas.
-...Saluda
a los invitados con cortesía, no hables demás, se cordial con las damas y
jovencitas que te presentemos y sobre todo y lo más importante:
No-te-marches-a-media-fiesta. ¿Entendiste?.
-Si,
si mamá no soy un niño, se lo que hago. Respondió mientras alisaba su túnica
platinada.
La
mujer resopló y fingiendo una sonrisa aceptó el brazo que su unigénito le
daba para acercarse hasta donde su esposo se encontraba.
-No
se porque tanta hipocresía...¿qué pretende papá?.
-Quedar
bien con el ministerio. Le respondió sin perder la sonrisa.-Sabes que últimamente
los rumores de su supuesto alistamiento con las fuerzas oscuras va en aumento,
una fiesta elegante y por una noble causa es lo que necesita para aparentar.
-¿Noble
causa?. ¿Un cumpleaños es noble causa?. Preguntó irónico mientras saludaba a
un par de chicas que coquetas le sonreían.
-Los
invitados cariño, mientras estas personas importantes vengan a los eventos que
tú padre realice...todos hablaran maravillas....eso es noble causa....Hola Lisa
querida, cuanto tiempo. Saludó la mujer y de inmediato dejó a su hijo.
El
rubio bufó. Odiaba las fiestas que sus padres organizaban. Personas petulantes,
hipócritas y con nada mejor que hacer que criticar los movimientos de los
Malfoy.
Desde
que se enteró de la fiesta quiso escaparse, pero definitivamente su madre se lo
prohibió, argumentando que era necesario la presencia de toda la “familia
feliz” para que el mundo creyera en el buen Leonard Malfoy.
Odiaba
sonreír y saludar a personas desconocidas como si en realidad estuviera
encantado de verlas.
No
le gustaba la hipocresía pero al parecer, de eso, se forjaría su vida: de
apariencias e hipócritas poses.
Suspiró
y se dirigió a beber algo, mientras sus padres lo presentaban con alguna
“chica linda” para que conviviera un rato.
Lo
bueno tal vez de todo eso, era que los invitados llevaban a sus hijos mayores y
es ahí cuando él entraba en acción. Una sonrisa, un elegante movimiento de
cabello, una mirada y tenía prácticamente a sus pies al o a los que quería. Cínica
podía ser su acción de “enamorar”, “coquetear” y tener lo que deseara,
para después despachar a sus amantes a la mañana siguiente con el diálogo de:
Lo siento, no debió pasar, estoy tan apenado...no se lo que me pasó...vete,
antes de que pueda herirte más.
El
o la ilusa amante trataría de tranquilizarlo y con palabras dulzonas le
asegurarían que había sido la noche más perfecta de su vida, que querían
continuarla y que no les importaba nada. Él entonces, con el rostro
“acongojado” replicaría su falta de cordura y publicaría su indignación
por lo sucedido. Por último y de la manera “más atenta” le pediría que se
marchara, que le dejaran pensar sobre sus horribles actos cometidos y que después
él le escribiría.....tontos, siempre funcionaba y los ilusos se retiraban
angustiados y esperando que el “amante perfecto” les escribiera. Jamás
sucedía.
-Todos
son tan tontos. Murmuró al tiempo en que movía su cabello y dos o tres chicas
se acercaban a él...la noche después de todo no sería tan aburrida y mirándolo
de “benéfica forma” había mucho de donde elegir.
Era
cuidadoso y meticuloso, por lo tanto el o la amante de esa ocasión debía
pasar por ciertas pruebas para lograr entrar en su cama.
***
Aún no comprendía lo que hacía en ese lugar. Se suponía que acababan
de iniciar las vacaciones y él en ese momento estaría en la Finca Potter con
sus compañeros, haciendo travesuras y esperando a que a luna llena apareciera
para juguetear como animales “indefensos”.
Pero
en lugar de eso estaba parado frente a una enorme mansión que celebraba el
cumpleaños de solo Dios sabía quién.
Su
padre prácticamente lo había arrastrado a la fiesta. Argumentando que como su
hermano mayor estaba de viaje, él tendría que acompañarle y simular, como
siempre, que su relación familiar era cordial y armoniosa, mucho más ahora que
su madre no se encontraba con vida.
Protocolos
e hipocresía...¿por qué la vida era así?.
No
podía rehusarse, su padre era un alto funcionario del Ministerio y su presencia
simbolizaba importancia y aceptación hacia esa familia.
Distinguido,
enérgico, poderoso y perfeccionista, así era su padre y por tanto el respeto
hacia él era mucho.
Como
su hijo, tenía la obligación de asistir a ese compromiso. Sabía que su padre
lo llevaba solo por...apariencias, pero mientras pudiera hacer sentir orgulloso
a su padre, todo estaría bien.
Solo
bastaba encerrarle, y esperar a que la luna llena desapareciera. No había sido
su intención ser mordido por un licántropo aquella noche de luna llena hacía
doce años. Le gustaba la aventura, e internarse en el bosque de Escocia no había
sido más que una aventura más.
Las
consecuencias de su “imprudencia” como lo llamara su padre, habían sido
muchas y ahora tenía que cargar con el peso de ser apartado y evitado por su
padre, cuando en el pasado lo trató como a un tesoro invaluable.
No
entendía ese comportamiento, no quería ser odiado, solo amado, como su madre
lo hacía. ¿Era a caso mucho pedir?.
No
se atrevía a preguntarle...desde que su madre muriera, su padre estallaba con
cualquier minimidad...ahora si preguntara esas cosas...se imaginaba la
respuesta.
-Compórtate,
¿quieres?.
-Si.
Yo se hacerlo papá, no hace falta que me lo digas. Respondió lo más cortés
que pudo.
-A
veces parece que no.
-Si
hablas de mis...”estado de cambio”, sabes que no puedo controlarlo. Argumentó
lo más bajo posible.
-Yo
hablaba de la escuela...me han llegado reportes de...no es momento de discutir
esto. Compórtate y aparenta. Si puedo, esta noche me llevaré un negocio a la
bolsa, por eso es indispensable que te comportes como un buen hijo. Ordenó sin
mirarle y continuó avanzando por el corredor.
Agachó
la cabeza. No tenía nada que aparentar, él quería a su padre. A veces cosas
buenas se sacaban de esas fiestas superficiales, donde las personas solo iban a
lucir sus pertenencias, joyas y a realizar negocios, y era el aparentar, por
escasas horas, que su familia era perfecta y que su padre le amaba como a nadie
en el mundo. Sonrió con tristeza.
-Si
solo así puedo darte orgullo papá...entonces lo haré. Susurró y siguió al
hombre que ya entraba en el salón principal.
Sería
una noche larga.
***
Ahora se encontraba bailando con una morena sensual y atractiva. Hizo
girar a la chica para admirarla mejor y tenía que aceptar que la morena tenía
sus encantos. Había
estado bailando ya con barias chicas y hasta ahora solo tres le habían parecido
lo suficientemente aceptables.
Sonrió
al mirar hacia el lado opuesto del salón, donde una fila considerable de chicas
le esperaban para bailar.
Le
gustaba ser el centro de atención, pero también le gustaba dejar esperando a
las chicas. Después de esa pieza planeaba dar un recorrido y admirar aquello de
lo que aun no se percataba.
-Eres
un buen bailarín Lucius. Le susurró la morena al término de la canción.
-Lo
se. Respondió con una sonrisa.
-¿Bailarías
otra pieza conmigo?. Pidió la chica con brillante sonrisa seductora.
-Lo
siento querida, aun tengo fila de espera y me temo que por ahora estoy agotado.
Espera otro turno. Dijo simplemente y guió a la chica hasta un asiento vacío
del salón.
-Me
he dado cuenta de que eres cotizado no solo por chicas...los chicos también te
envían miradas de lujuria. Y la verdad yo no prefiero compartir. Susurró la
chica como si aquello fuera un gran pecado.
-¿Y
eso importa?.
-Me
preguntaba lo mismo. Respondió la morena.
El
rubio miró a la chica. Era bella pero definitivamente estaba descartada. Su
pensamiento tan primitivo era insoportable. Se veía que era una “muñequita
de aparador” educada para vivir y amar exclusivamente a los hombre. ¿Qué
emoción tenía aquello?. La doble preferencia era lo mejor. La mujer podía
hacer muchas cosas pero el hombre daba satisfacciones jamás imaginadas. No
concebía una vida Heterosexual, por lo menos no para él.
Sonrió
con ironía.
-¿Sucede
algo Luicus?. Preguntó la chica sin perder su atractiva sonrisa.
-Tú
y yo no llegaremos a nada preciosa.
La
chica enarcó una ceja.
-Soy
bisexual y bastante promiscuo, así que...adiós. Dijo simplemente y se retiró
del lugar. La morena quedó en un pequeño estado de Shock, pero al final sonrió.
Lucius
Malfoy le gustaba...tal vez no para una relación duradera pero le gustaba y
ella en realidad no creía en las palabras del rubio...conseguiría acostarse
con él aunque eso le llevara toda la noche.
Lo
haría arrepentirse del insulto.
Lucius avanzó con sonrisa en labios y en lugar de dirigirse hacia donde
lo esperaban para bailar, caminó hasta donde su madre se encontraba. Sonrió
aun más cuando miró la decepción en los rostros.
-Vaya,
hasta que te dignas en venir. Te he estado llamando desde hace media hora
Lucius.
-¿No
eras tú la que me dijo que socializara?. Eso hago. Respondió el chico
altanero.
-No
de esa forma, se supone que voy a presentarte a los amigos de tu padre. Gruñó
la mujer.
-Ha
si, a los “amigos” de mi padre. Si, ya entendí.
-No
te burles Lucius, aunque no lo creas tú padre tiene amigos y no son Death
Eaters como lo piensas.
-Si,
aja. Continuó mofándose el chico y le tendió el brazo a su madre. A veces le
exasperaba.
Casandra
Malfoy era el nombre de su madre, una mujer rubia y de elegante belleza que había
sido en su juventud modelo de la revista “Witch”
y ahora era miembro distinguido del club de señoras Ricas del mundo mágico.
Lucius
la amaba, le había dado a luz y porqué no decirlo, afecto en su niñez. Pero
aquélla codicia y la sed de ser la mejor entre su círculo de “amigas” lo
exasperaban de sobre manera. Otra cosa hipócrita dentro de su familia.
-Ellos
son el matrimonio Goyle y Crabbe, sus hijos van en Drumstang y creo que
ya los conoces.
El
rubio saludó con perfectos modales y sonrió al recordar al par de gorilas que
estaban en la mesa central atiborrándose de comida. ¿Qué si los recordaba?,
como su propio nombre. Su padre le había hecho convivir con ellos durante un
campamento mágico en su infancia, aun recordaba lo detestable que había sido,
aunque le sirvieron de guarda espaldas...no podía quejarse del todo.
-El
matrimonio Perkins...el matrimonio Sandler...los McDuglas...el Señor y la Señora
Jonson y.....los Parkinson. Presentó la mujer rubia.
Lucius
saludó sin efusividad, aparentando estar encantado de conocer a los
“amigos” de su padre.
En
su mayoría Death Eaters como lo supuso.
-Bien
Lucius, este pequeño círculo es el más allegado a tú padre pero...creo que
falta alguien. Comunicó la mujer mirando detenidamente los rostros de los
presentes.
-¿Ya
puedo irme?. Preguntó el rubio, hastiado de estar aparentando cordialidad.
-No...aun
falta alguien pero...¿Doroty querida, en donde se encuentra Leonard?. Preguntó
la mujer al no ver a su marido.
-Hace
un momento salió disparado hacia la puerta querida, tal parece que alguien muy
importante para él acaba de llegar. Sonrió la Sra. Parkinson y Lucius rió por
lo bajo al ver el disgusto de su madre.
Algo
que siempre admiraría sería la falsa cordialidad entre Doroty Parkinson y
Casandra Malfoy...se odiaban a morir y simplemente porque las dos, en su
juventud, compitieron por su padre. Doroty jamás perdonó a su madre y si
aparentaban cordialidad era solo por una forma pasiva de agresión.
Lucius
estaba seguro de que si Math Parkinson hubiera sido mujer, ya lo hubieran
emparejado con él de inmediato, solo por creerlo “conveniente”.
-Gracias
por comunicármelo querida pero...parece que ahí viene. Sonrió la rubia al
mirar que su esposo regresaba.
Los
presentes dibujaron su mejor sonrisa y no por Leonard sino por su acompañante.
Era importante quedar bien ante él.
Lucius
prefirió ignorar a quién fuera que viniese con su padre y se retiró unos
metros para beber algo. Definitivamente tenía que conseguir a alguien pronto
para salir de ese lugar.
Escuchó
cosas como: “Me alegra verlo”, “¿Cómo ha estado?”, “Siento mucho no
haberle visitado el mes pasado pero comprenderá...asuntos personales”, “Esa
túnica Verde le queda divina”....
Parecía
que el acompañante de su padre era bastante importante. Definitivamente no se
trataba del Ministro de Magia, hacia rato lo había visto acompañando a Crabbe
y a Goyle en la mesa de bocadillos. A parte de él, no conocía a nadie que
mereciera tanta adulación.
Miró hacia delante y vio como la misma morena con la que bailaba se
acercaba hacia él...Lucius frunció el entrecejo un poco, esa chica comenzaba a
fastidiarlo.
-Hola,
¿por qué tan solo?.
-Estoy
viendo el salón. Respondió el rubio, enfocando su vista a un par de chicos
rubios que conversaban animadamente.
-Veo
que...estás consiguiendo “presas”. Yo podría ayudarte. Le susurró cerca
del oído de forma sensual.
-Ha...¿y
cómo me ayudarás?. Preguntó con una sonrisita.
-Pues...no
soy como piensas y...¿por qué no vamos a otro lugar y te lo muestro?. La
morena lamió el oído de Lucius pero esté no pareció responder a la caricia.
-Si,
ya veo que no eres como pienso...pero lo siento querida, ya te he dicho que no
me interesas y mis opiniones no cambian.
-Pues
tus opiniones tendrían que cambiar. Si me conocieras, verías que podría
llegar a caerte muy bien.
La
chica se acercó a Lucius y pegó su cuerpo al del rubio, después se dedicó a
acariciar el cuello del rubio, sin perder la sonrisa sensual de su rostro.
Lucius
no sabía si reír o llorar por el absurdo juego seductivo de la morena; la
chica ciertamente no era lo que pensaba pero ya la había rechazado y no cambiaría
de opinión.
-Deberías
tener un poco más de decencia Cristal, no creo que tus padres aprueben lo que
estas tratando de hacer conmigo. Susurró Lucius.
-Ellos
no se darán cuenta, claro, si tú no lo dices.
Lucius
la tomó entonces por la cadera y comenzó a besar lentamente el cuello largo de
la morena. La chica solo suspiraba, las leves caricias del rubio la hacían
estremecer, ya quería ver como era en la cama.
El
rubio continuó con su recorrido, mientras con las manos hacia caminar a la
chica. Pronto llegaron a un lugar “desierto” donde Lucius comenzó a besar
cada vez más a bajo y escuchaba como la chica suspiraba.
-Cierra
los ojos y no digas nada. Le susurró con erotismo a la chica, mientras esta hacía
lo que le decían y sentía como el rubio colocaba algo sobre sus ojos.-Es una
venda, me pareces más exquisita de esta forma. No te la quites. Le ordenó y
continuó bajando por el cuello de la morena.
Cristal
pensó que aquello había sido demasiado sencillo. En menos de lo que imaginó,
ya tenía a Lucius Malfoy a su merced y solo era el principio. Sintió como
Lucius se apartaba de ella un poco y como después reanudaba sus caricias de
modo ansioso y ardiente. Sentía como desataban su túnica escarlata y
comenzaban a besar sus no tan ocultos senos.
Recorrían
su cuerpo febrilmente, inundándola de pasión desenfrenada. Se estaba excitando
y solo pensaba en que Lucius la tomara.
-Caramba,
eres mejor de lo que pensé. Escuchó que el rubio le susurraba.-Pero no pensé
que fueras tan...fácil, ¿no que me mostrarías a Mí lo que sabías?. Preguntó
Lucius y la chica entonces se dio cuenta de algo.
El
rubio le susurraba a su derecha, pero alguien aun le estaba besando. Sin
pensarlo se quitó la venda y se encontró acorralada por un chico rubio, pero
no era Lucius sino alguien más. El anfitrión se encontraba a su lado, riendo
ante el desconcierto de la chica.
-
Te lo dije querida, no estoy interesado en ti, pero mira, te conseguí a alguien
que si lo está...disfrútalo. Dijo y desapareció del lugar con un deseo enorme
de reír a carcajadas.
La
chica no pudo impedir que el rubio que la besaba parara, mientras tanto miraba a
Lucius con rencor....tenerlo sería mucho más difícil de lo que había
pensado.
-Lucius,
ven, quiero presentarte a dos personas. Le llamó su padre y el rubio avanzó
con desgano.
El
circulo de “amigos” continuaba elogiando. Su madre misma estaba encantada de
hablar y hablar y pudo notar que hasta la misma Doroty Parkinson la imitaba. La
persona en el centro del circulo tenía que ser realmente importante.
-Este
es mi hijo. Dijo su padre, cuando se hubieron acercado lo suficiente.- Lucius,
él es Luis Lupin funcionario de......
Pero
ya no escuchó más. ¿Lupin?, ¿su padre había dicho Lupin?. Parpadeó un par
de veces y miró al hombre que le tendía la mano. Era alto, de piel blanca y
cabellos oscuros, bastante atlético pero los ojos, sus ojos eran dorados al
igual que los de.....
-Y
él es Remus. Presentó su padre y lo vio. Lucía una túnica azul oscuro con
bordados rojos y un escudo que al parecer era el de su familia.
Llevaba
el cabello en coleta, perfectamente peinado y sobre el cuello un pequeño dije
dorado con la letra L . Se veía sencillamente hermoso.
Lucius
quiso halarlo y besarlo ahí mismo pero se conformó apenas con darle la mano y
rozar su piel.
No
hacía mucho que las vacaciones habían iniciado pero él ya le extrañaba y más
aun porque no se “despidieron como debían”. Pensó que esa fiesta sería un
martirio pero ahora veía que no.
Remus
miró a Lucius y le sonrió. Lucía tan seductor y atractivo como siempre. Sus
largos cabellos caían libres por su espalda y su túnica plateada lo hacía
distintivo. Lucius no cambiaba, solo le sorprendía.
Desde
que Leonard Malfoy recibió a su padre y este se lo presentó, supo de quién
era la casa y por lo tanto estuvo a la búsqueda de su rubio amante. No conocía
a nadie y ahora, sabiendo que Lucius estaba ahí, podía respirar tranquilo. Le
daba gusto verlo.
-Hola
Lucius. Me da gusto verte. Lo saludó el chico pálido y por vez primera el
rubio no supo que decir. Todo eso era demasiado rápido.
-¿Lo
conoces?. Indagó Luis Lupin de inmediato.
-Si,
él está en Howarts también, en Slytherin pero aun así
mantenemos...comunicación. Sonrió y apartó la mano.
-No
me lo habías dicho Lucius, de haberlo sabido hacia mucho que lo hubiéramos
invitado a pasar las vacaciones aquí. Dijo Leonard a su aun anonadado hijo.
-No
te preocupes, de todas formas Remus no puede salir de casa en vacaciones. Tiene
cosas que hacer, ¿no es así Remus?. Cuestionó con gélida mirada el jefe de
los Lupin a lo cual Remus asintió y bajó el rostro.
Su
padre temía que alguien descubriera su lobino estado y por lo tanto lo mantenía
en casa, prácticamente encerrado. Contadas veces llegó a permitirle salir.
Lucius
volvió en si y miró la escena. Si había considerado que Severus Snape era frío,
Luis Lupin ganaba en territorio.
¿Cómo
se atrevía a mirar a su Remus de esa manera?. Quiso saltarle en cima al hombre
pedante frente a él, pero la mirada de Remus lo detuvo.
-Vamos.
Dijo Lucius y sacó al pálido chico de aquel circulo de hipócritas.
-No
te pierdas de vista Remus. No quiero buscarte. Le comunicaron con frialdad.
-No
papá, estaré cerca. Respondió el chico con brillante sonrisa.
-Lucius
lo cuidará Luis. No te preocupes. Le comunicó Leonard mientras apretaba
fraternalmente el hombro del Sr. Lupin.
Lucius
arrastraba a Remus. Aun podía ver ese par de dorados cuchillos dirigidos hacia
Remus. ¿Cómo era posible que su propio padre lo tratara de esa forma?. No podía
creerlo.
Pretendía
sacar de ese salón a Remus y no volver en un buen tiempo...no podía perdonar
al que le hablara y viera a su cachorro de aquella gélida y altanera forma.
-Lucius...para...Lucius.
Le llamó Remus y el rubio paró en el acto.- Bueno, ¿sucede algo?.
-Ese...hombre...te...
-Si
te refieres a mi padre...así es él...no le des importancia.
-Pero...
-Olvídalo,
es lo que yo hago. Le sonrió tan dulcemente como siempre.
No
le importó que medio salón le viera. Abrazó a Remus con todo el amor con el
que contaba.
Con
dos simples palabras se dio cuenta del monstruo con el que vivía su cachorro.
Soportar a un padre tan...distante y gélido era algo que no se merecía el ser
más gentil y bueno del mundo.
¿Por
qué Remus jamás le había hablado de su padre?.
-Tú
papá me cayó bien Lucius...es muy cordial. Susurró sin apartarse de los cálidos
brazos del rubio.
-Apariencias...es
un ogro. Murmuró y besó los cabellos castaños.
-Lo
bueno de todo esto es que no te afecta, ¿o si?.
-En
lo absoluto. Soy demasiado independiente como para que él me domine pero...el
tuyo, ¿cómo puedes soportarlo?. Te hace daño.
-No,
solo...mi madre lo amaba y yo lo quiero mucho. No creo que pueda explicarlo.
-Pero
te afecta. Le dijo mirando las tristes orbes doradas de su cachorro.
-No
te preocupes por eso....solo olvídalo y prométeme que...no será como ellos.
Que tratarás a tus hijos con dulzura y los educarás con ternura. Sonrió el pálido
chico.
Lucius
le acarició la mejilla y asintió. No podía negarle nada a su cachorro. No sabía
si sería o no padre pero trataría de recordar la promesa, por lo menos en
tratar a su hijo con dulzura, no quería ser igual al par de hombres que ahora
se habían apartado y conversaban con probable cordialidad fingida.
-Remus
yo...
-Hola
Lucius...Oh, siento interrumpir. Te estaba buscando para que bailáramos, como
me lo prometiste.
Lucius
se apartó de Remus y ahora él fue quién miró de gélida manera a la chica
inoportuna.
-Yo
no te prometí....
-¿No
me vas a presentar a tú amigo?.
-No.
Dijo tajante.-¿Ya terminaste con mi amigo Cristal? El rubio en realidad estaba
molesto, arto de aquella morena entrometida.
-Fuiste
muy descortés al dejarme en ese rincón Lucius. Se supone que debes terminar lo
que iniciaste.
-Pues
a mi parecer...Jonathan pudo darte más cosas que yo.
-De
ninguna manera, me has dejado realmente...deseosa de más. Dijo la chica acercándose
al rubio y rozando sus labios.
Remus
miraba la escena con curiosidad y cierta...molestia. No le interesaba saber de
los y las amantes de Lucius pero aquella chica en realidad le parecía
insoportable y exasperante, una de esas chicas que buscan “favores”...¿sería
a caso bueno intervenir en eso?.
-Vamos
Lucius, yo se que tú me deseas.
-¿Y
quién te dijo semejante mentira?. Te timaron querida. El rubio apartó con
brusquedad a la morena insistente.
-Yo
lo se, nadie me lo dijo...solo mira nuestros cuerpos, son imanes sexuales. La
chica nuevamente se acercó a un Lucius que perdía la cordura. No quería ser
grosero pero aquella chica lo estaba obligando.
-Mira
Cristal, ya te dije que...
-¿Si?.
Preguntó con “inocencia”, acariciando la parte privada del rubio.
-Cristal
mejor...
-Disculpa.
Interrumpió Remus.-No se quién seas pero...Lucius estaba conmigo.
La
morena se apartó del rubio y miró de forma despectiva al pálido chico. A su
parecer era alguien sin elegancia y muy poquita cosa comparada con ella.
-
Pues yo soy Cristal Richardson. Amiga íntima de Lucius. Se presentó la chica
mirando a Remus con insolencia.
-Encantado
Srita. Richardson, yo soy Remus. Saludó el chico con cálida sonrisa.
-Ha
y...bien, tal vez Lucius sea tú amigo pero ahora él y yo estamos ocupados.
Regresa más tarde. Casi ordenó la muchacha.
Lucius
estaba fúrico.
-No,
creo que no entendió Srita. Interrumpió nuevamente Remus.- Yo soy el...novio
de Lucius y definitivamente no creo que este sea lugar para usted.
La
chica miró con espanto a Remus mientras esté se acercaba a Lucius y lo besaba
en los labios con dulzura y fuego.
El
rubio correspondió de inmediato...si aquello era un sueño necesitaba que todo
continuara así...Remus, su Remus había dicho que era su “novio” y la
palabra le sonó a dulce paraíso.
Remus
disminuyó el beso y se separó lentamente del rubio.
-Bien,
ya le dije, soy su novio y en realidad quisiera enterarme de la clase de
“amistad íntima” que lleva con él. Cuestionó abrazando a su “novio”.
-Vaya
Lucius, te creí de mejor gusto. No hay comparación entre este...chico y yo. No
la hay.
-Tienes
razón Cristal, no la hay. Remus es mejor que tú en todos los sentidos. Te lo
dije, no estoy interesado en ti querida.
-Entonces
tú novio sabrá lo...promiscuo y bisexual que eres?. Preguntó con una
sonrisita malévola.
-Lo
se Srita, no es secreto para nadie. Y si de lo promiscuo se preocupa, descuide,
él es promiscuo solo conmigo...demasiado coqueto pero me es fiel. Puntualizó
Remus tan seriamente que a la chica no le quedó más remedio que dar media
vuelta y perderse de vista.
Acababa
de sufrir la humillación más grande de su vida...¿cómo se quitaba el olor a
seducción fracasada?.
Remus
sonrió. La chica al parecer se había llevado una gran sorpresa. Jamás olvidaría
su rostro en shock.
-Creo
que lo hicimos bien Lucius...¿no te parece?. Preguntó, pero el rubio no
respondió. Solo lo miraba, embelesado y distante, acariciando la espalda del pálido
chico que aun abrazaba al rubio.
-¿No
te preocupa que tus padres se entren de que yo...
-Nada.
Susurró y volvió a besarle con dulzura.
Por
más que intentaba arrancarse del corazón a Remus, no podía. Ninguna piel,
boca, lengua, esencia o ser, podía compararse siquiera con su cachorro. Nada.
Disfrutar
de sus labios a su antojo, tenerlo solo para él en una noche de pasión
desenfrenada, pensar la mentira de que cuando estaban en la cama, Remus le
correspondía y que no había nadie más en su vida
Novio,
era una palabra que siempre había deseado escuchar de los labios del Griffindor.
Más que cualquier suspiro, más que cualquier gemido de placer, incluso por
encima de su nombre al llegar al éxtasis...era una ilusión todo aquello, pero
él quería disfrutarla como real.
Remus
apreciaba a Lucius; con el paso del tiempo aprendió a quererle. Era imposible
quedar solo como amantes de ocasión. Lucius era sentimental con él solamente y
le trataba con cariño...no podía negarlo.
-Lucius...creo
que la chica esa ya se fue. Susurró entre los besos que el rubio le daba.
-No
me importa...solo te quiero a ti.
-Si
tus futuras presas nos ven...van a matarme Lucius...además, creo que te he
arruinado la noche.
Lucius
se apartó y miró con desconcierto a su cachorro.
-¿No
planeabas conquista esta noche?. Llegué de improvisto y arruiné tus planes. Es
obvio que con esa morena no querías nada pero...aquí hay mucho de donde
elegir. Te arruine la noche Lucius, lo siento mucho. Se disculpó con un leve
sonrojo en el rostro.
-Hiciste
lo correcto cachorro...no planeaba hacer nada...hasta que llegaste...me has
mejorado la noche. Le guiñó el ojo para después besarle levemente en los
labios.
-Lucius...papá
puede verme...aquí no. Dijo con dificultad, el ambiente o su cuerpo comenzaba a
calentarse con rapidez.
-Vamos
a fuera entonces.
-No...deja
que me vea un rato por aquí y después iré a donde me digas...no quiero que se
moleste conmigo por creer que me escapé de la fiesta.
Lucius
le acarició la mejilla para besarla después. Era curiosa la forma de amar que
Remus tenía. A pesar del daño que le hacían, él amaba más.
Ni
Severus Snape ni Luis Lupin se merecían el amor de Remus. Tal vez él no tenía
su amor, pero tenía su dulzura y eso era un comienzo.
Durante
dos horas Lucius no le apartó de su lado.
Si
en un comienzo quería un amante para su diversión, ahora ya no lo quería.
Remus estaba a su lado y era todo lo que necesitaba.
Disfrutaba
de las miradas celosas e incluso de odio a su paso. Remus era bello y sabía que
nadie lo negaba, por eso esas miradas rencorosas.
El
momento más alegre tal vez, fue cuando Remus lo obligó a bailar con él frente
a todo el mundo o cuando Remus se presentaba como su novio y le besaba sin
inhibición.
Ni
Luis ni su padre vieron nada. Ellos extrañamente habían desaparecido de la
fiesta. Pero eso le tenía sin cuidado, él estaba con Remus y su sueño de
besarlo, acariciarle y decirle “mi amor” enfrente de las personas era lo único
que le importaba.
Todo
era una ilusión, lo sabía...pero era un sueño tan hermoso que hubiera vendido
el alma por hacerlo realidad.
-¿No
has bebido ya demasiado?.
-No.
Solo me tomé dos copas de Wiskey Lucius....hip. Lo siento. Se sonrojó el pálido
chico.
-Tú
tomas café Irlandés sin crema cachorro, no alcohol. Ven, debes respirar. Le
aconsejó.
-No
quiero. Estoy cómodo aquí. Debatió el chico y Lucius no lo negó.
Remus
se pegaba a su cuerpo con claras insinuaciones, mientras lamía su cuello y
respiraba muy despacio...cerca de su oído.
Lucius
no podía quejarse pero...su cachorro necesitaba aire...no estaba ebrio pero si
muy...alegre.
-Solo
tomemos aire. Le sugirió y le tomó de la mano para guiarlo al amplio jardín
de la familia Malfoy.
Cruzaron
un pasillo desierto y cuando casi alcanzaban la puerta, Remus rió y como niño
que huye de su madre, así huyó de Lucius, subiendo a toda prisa las escaleras
vecinas.
-Remus,
vuelve aquí.
-Si
me alcanzas lo hago. Dijo riendo y Lucius le siguió.
Abrió
y cerró puertas, esperando encontrar a Remus en alguna de las tantas
habitaciones que tenía, pero el chico sabía jugar muy bien al escondite.
-Vamos
Remus...sal ya...vamos cachorro, sal. Decía mientras reía. Aquello en vez de
molestarle le excitaba. Era como un juego sexual, cuyo premio sería la noche
apasionada que desde hacía horas esperaba.
La
última puerta era su habitación...¿coincidencia?. Tal vez. Remus jamás había
estado en su casa y bien pudo confundir la habitación con cualquier otra.
Abrió
la puerta y una fragancia a lavanda olfateó. La habitación permanecía casi en
penumbras de no ser por una pequeña lucecita en el fondo de la habitación.
-Remus.
Llamó, el no encontrarle le estaba asustando.-Remus...sal. Remus.
Una
risita le indicó que había encontrado a su juguetón amante.
-Bien
Remus, el juego se terminó, te encontré y ahora debemos ir a...Pero la visión
frente a él lo dejó heladamente extasiado.
Acostado,
posando, sobre su enorme cama se encontraba Remus. Lo miraba pícaramente y
envuelto en sábanas rojas que contrastaban escalofriantemente bien con la casi
oscuridad de la habitación.
Desnudo
era la palabra que Lucius buscaba. Completamente desnudo y a su disposición. El
cuadro era para memorar.
-Vamos
Lucius, me encontraste, ahora...debo darte tú recompensa. Sonrió el pálido
chico posando para el rubio.
Como
si de imán se tratará, Lucius se acercó a la cama. Se sentó en la orilla y
con suavidad acarició el cuerpo
envuelto en rojas sábanas.
Se
deleitó con la figura, perfección y seducción “inocente” que su cachorro
le daba. Podía sentir como Remus suspiraba y le miraba juguetonamente, incitándole
a continuar.
Con
lentitud buscó los labios de su amante y los encontró al instante, deseosos de
un beso pasional.
Mientras
su lengua disfrutaba de la otra y sus labios mordían el labio inferior de su
amante, sus manos volvían a acariciar el perfecto cuerpo del cachorro. Caricias
fogosas que Remus también regresaba.
-Hagámoslo
Lucius. Le propuso el chico pálido y al instante tiró al rubio sobre la cama
para besarlo con deleite.
-¿No
estás ebrio?. Preguntó. Le gustaba hacer suyo a Remus pero estando en sus
cinco sentidos.
-¿Un
ebrio hace esto?. Preguntó mordiendo el labio del rubio.- ¿O esto?. Sacó con
destreza y fácilmente la túnica del chico rubio.- ¿O esto?. Cuestionó,
desabotonando la negra camisa y lamiendo el tórax de Lucius.- Esto no lo hace
un ebrio, lo hace un chico deseosos del cuerpo de su novio.
-Remus.
Pronunció temblando y abriendo los ojos de sobremanera.
-¿A
caso no eres mi novio por esta noche Lucius? Preguntó haciendo un puchero.
Lucius
sonrió. Había olvidado el “jueguito del novio” esa noche. Bueno, tendría
entonces que sacrificarse, si su “novio” quería sexo, conseguiría más que
eso.
El
rubio consiguió apartar su camisa y lanzarla a algún lugar. Se posó sobre su
“novio” y comenzó a besarle el cuello con deleite. Bajó despacio,
disfrutando de la liza envoltura roja sobre el cuerpo del pálido chico. Besó
sin quitar la sábana y disfrutó de lo maravilloso de todo aquello.
Podía
sentir los suspiros de Remus y sentir con claridad que la hombría de su amante
crecía.
Centímetro
a centímetro sobre la tela roja besó, disfrutando al mejor amante, a su único
amor sobre su cama.
Remus
gimió al sentir la boca de Lucius sobre su sexo. Sentía como lo besaba y lamía.
Aun llevaba la roja sábana y eso lo hacía más excitante todavía. Lucius sabía
dar placer con cualquier cosa.
El
rubio subió nuevamente al cuello pálido y con sensualidad quitó la roja sábana
que ya comenzaba a estorbarle. Ahora podía disfrutar del perfecto cuerpo de
Remus, acariciar a su antojo y lamer sin detenerse.
Remus
introdujo una mano dentro del pantalón del rubio, lo sacó como pudo y acarició
la dureza que ya se evidenciaba.
-Lucius.
Gimió al sentir un pequeño pellizco en su costado.
-Esta
noche estás verdaderamente excitante cachorro. Cristal tenía razón, ella no
puede compararse contigo...Amor Mío.
Y
Remus no tuvo tiempo de sorprenderse ante lo dicho, porque Lucius tapó su boca
con la suya y ahora combatía con su lengua.
Lucius
se había arriesgado, la palabra había salido desde el fondo de su corazón y
auque su mente decía que Remus lo tomaría como parte del juego, su pecho
imploraba porqué él se diera cuenta de una vez
de lo que sentía.
Con
el mismo amor acarició entonces el cuerpo pálido y se posó sobre él,
sintiendo como la dura hombría de su cachorro oprimía su abdomen. Lo excitaba
y él se atrevió a moverse, a friccionar para escuchar eso gemidos que lo hacían
arder hasta la médula.
En
pocos momentos Remus olvidó su sorpresa, la palabra e incluso el juego de
novios que en la fiesta llevaban a cabo. En ese momento solo existían las
sensaciones pasionales y el éxtasis que llevaba un solo nombre: Lucius Malfoy.
Sus
caderas automáticamente siguieron el ritmo del rubio, intensificando los
movimientos y las palabras entrecortadas que salían de su boca.
Remus
bajó sus manos y las posó en las caderas del rubio...acarició lenta y
seductoramente para después besar el cuello
y morderlo un poco.
Lucius
estaba realmente excitado y necesitaba tomarlo en ese instante, de lo contrario
explotaría y no lo quería.
Mientras
Remus acariciaba y mordía su cuello él introdujo un par de dedos en la
estrecha entrada de su amante el cual ronroneó y enarcó ligeramente la espalda
pero en seguida impuso un movimiento que el rubio siguió con deleite.
-Remus...mi
cachorro...mi vida. Murmuraba el rubio sin importar lo que Remus pensara.
Simplemente ya no podía guardar esas palabras en su interior mientras lo amaba.
¿Cuánto tiempo lo había hecho?. Ya no lo quería.
-Lucius...ya...es...tiempo.
Dijo el chico pálido cuando se dio cuenta de que su miembro casi explotaba
sobre el abdomen del rubio que continuaba friccionando.
Lucius
haló a Remus y mientras lo besaba y le decía palabras dulces, lo penetró.
El
chico pálido cerró los ojos y esperó a que la dureza del rubio entrara por
completo en él.
Jamás
se acostumbraría a la invasión dentro de él. Podía llegar a ser muy dolorosa
pero siempre el dolor pasaba y la pasión quedaba. Era lo único que podía
hacer aceptable la acción.
Lucius
cerró los ojos por el éxtasis. Le encantaba sentir la pequeña y estrecha
entrada de su cachorro siendo invadida y poseída por él. Era
algo excitante, mágico y perfecto. Solo con él se sentía de esa manera.
Sin
esperar a que el rubio reaccionara, Remus comenzó a moverse y a besar los
hombros blancos, casi pálidos de Lucius. Acariciaba su espalda, sus caderas que
seguían sus movimientos. Bajó su mano y deslizó un dedo por el abdomen plano
y marcado del rubio...este se estremeció y como devolución obtuvo la envestida
que tocó su punto clímax. Se aferró al cuerpo de Lucius como refugio.
El
rubio masajeó el miembro de Remus y sintió como su clímax casi llegaba.
Cuadro
más erótico y fogoso jamás se vería. Los dos se encontraban desnudos, entre
rojas sábanas y un ambiente ideal. Con un Remus jadeante y amoroso en su regazo
y el corazón de un amante fiel que seguía el vaivén indicado para transmitir,
como siempre, su eterno amor.
-Lucius
yo....
-Te
amo.
Susurró
Lucius claramente sobre su boca y le besó, para después entregarse al orgasmo
que los dos habían alcanzado al mismo tiempo pero con diferente intensidad.
Remus
se abrazó al cuerpo del rubio, respirando agitadamente y disfrutando aun del
orgasmo que hacía segundos había experimentado.
Acarició
los platinados cabellos desordenados e hizo que el rubio le encarara. Tenía
sonrojado el rostro...algo que no se veía todos los días.
-¿Qué
dijiste?. Preguntó entrecortadamente, viendo las orbes grises que se dilataban
al observar el rostro pálido sudoroso.- ¿Qué dijiste?. Volvió a preguntar
Remus sin enfado, más bien curioso y nervioso...no sabía si había escuchado
bien pero recordando cierta fiesta de Halloween...el rubio le había dicho lo
mismo, ¿a caso el rubio estaba.....
Lucius
entonces tomó conciencia de lo dicho. Esa era su oportunidad para declararle su
amor...la oportunidad que estaba esperando.
-“Va
a lastimarte la respuesta que te de...Ya sabes lo que te dirá...Acabas de
hacerle el amor...No te hieras más”.
Cerró
su boca y después sonrió. Le acomodó los cabellos tras la oreja y acarició
la mejilla que poco a poco recuperaba su pálido color.
-Nada,
yo no dije nada. Respondió con sonrisa en labios.
-Pero
tú...
-Descansa
un poco, la noche es joven...te quiero a mi lado. Le susurró besando levemente
los labios carmesí de Remus.
Remus
suspiró...de nuevo su imaginación jugaba con él.
Se
recostó en la cama y Lucius junto a él lo hizo. El rubio le acariciaba los
cabellos y de vez en cuando le besaba el rostro, pero no volvió a pronunciar
palabra.
Remus
continuaba...escéptico. Estaba seguro de haber escuchado la palabra “Te
Amo” salir de los labios del rubio. No era la primera vez y sin embargo....
-“Tal
vez sea lo mejor...yo lo quiero pero...no podría amarlo...por lo menos no
ahora....no quiero hacerle daño...¿será a caso conveniente dejar de
verlo?.”
Lucius
tomó sus labios y le besó con pasión, como si hubiera escuchado los
pensamientos de Remus y le aterrara la idea de que él se apartara y le dejara
solo. Prefería mil rechazos a vivir sin él.
-“Tal
vez...lo he imaginado...creo que... estamos bien así”.
Pensó
Remus y correspondió al beso pasional del rubio. Ya después pensaría mejor
las cosas.
De
nuevo el rubio y su cachorro...¿Pueden creer que haya alguien más ciego?
^^
yo si, jip. Pero bueno...son sus decisiones.
Hay,
ahora si que tenemos un predicamento Remus y yo:
El
Rubio erótico o el estoico Severus...Hay, que contrariedad, jip ^_^
Un
nuevo capítulo...y si, no se como el papá de Remus es tan frío pero...así
es.
Escríbeme,
acepto de todo menos virus ^^. Recuerda que gracias a ti sigo viva el mundo de
los fan-fiction.
Escribo
de Fan para Fan, sin finalidad de lucro y los personajes son de su mami: J. K
Rowling...que no me tiene tan contenta ¬ ¬
pero bueno.
Cuídense
y si alguien tiene curiosidad por saber si Remus llegó a tiempo para reunirse
con su papá...descuiden, lo hizo ^_^
Escríbeme
a cualquiera de mis tres direcciones y
nos vemos en la próxima...a ver si ahora si hay más acción y menos sexo...jeje
^_^....¿o que opinan?.