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"Si
pudiera"
Basado en Harry Potter
By Katrinna Le Fay
-¿Cómo se encuentra?. Preguntó en un susurro de preocupación.
-Bastante mejor, la fiebre ha bajado y ahora duerme más tranquilo.
Informó una segunda voz igual de susurrante.
-Eso me tranquiliza. Suspiró y se sentó del lado opuesto de la
cama adoselada.
Entonces quedaron en completo silencio, solo el aire de afuera
podía escucharse silbar y mover los ventanales de vez en cuando.
Adentro la respiración rítmica y un tanto difícil se escuchaba. La
situación era de falsa calma, porque ellos sabían que mientras él no
saliera de aquello, nada estaría en calma.
Una mano viajó y acarició entonces la frente de aquel que dormía con
aparente tranquilidad, mientras que otra viajó hasta el rostro inexpresivo
que horas antes había sufrido tanto.
-Él es hermoso. Dijo, moviendo su mano sobre los labios
entreabiertos del durmiente.
-Si, lo es. Respondió el otro, sin dejar de acariciar la frente y
los cabellos.
-¿Por qué tenía que suceder todo esto?. Éramos felices, él lo
era y ahora solo se preocupa por...ser frío y distante. Extraño sus
travesuras, sus bromas, sus historias de media noche que hacían a Peter
temblar y gritar. Rió recordando.
-Y yo extraño su amabilidad y su sonrisa...aquella que podía
derretir hasta el corazón más helado. Suspiró el otro sin dejar sus
caricias en el cabello.- Extraño a Remus. Murmuró cerrando los ojos.
-Yo también James. Musitó el chico de rebelde porte, que ahora
acariciaba una de las manos frías del durmiente que no tuvieron ninguna
reacción a su toque, al igual que sus labios, que momentos antes acariciaba.
¿Si tan solo él pudiera...erizarle un poco?.
Si una
vez yo pudiera llegar
a erizar de frió tu piel
a quemar que sé yo, tu boca
y morirme allí después
James miró con detenimiento a su amigo y suspiró
en frustración. Sabía exactamente lo que estaba pensando y sintiendo, pues
él, sentía lo mismo.
Lo daría todo porque Remus temblara ante su toque, o ante su voz e incluso
ante su figura pero sabía que eso era imposible, no mientras...su verdadero
amor viviera y aun así, lo dudaba mucho.
Sirius dejó la mano fría de Remus y se levantó de la cama, frustrado de
todo aquello, pero principalmente molesto por el estado en que su amigo se
encontraba.
-¿Sucede
algo Sirius?. Preguntó James acercándose al chico.
-No me gusta
ver a Remus en ese estado y todo por...esa maldita bruja. Gruñó, no
olvidando hablar despacio. Sus músculos estaban contraídos y sus nudillos
blancos mostraban su enfado.
-Lo sé
pero...él lo quiere así. Suspiró James, mirando al durmiente.
-¿Cómo
puedes decir eso?. Cuestionó retante el chico.- Deberías estar ayudándome a
encontrar una salida para todo esto. No voy a permitir que Remus...
-¿Y tú
crees que yo soy muy feliz con todo esto?, ¿no crees que he estado buscando
una forma de librarlo de ese maldito compromiso y de esos absurdos
entrenamientos que casi le cuestan la vida?. Respondió con mirada fiera en
sus ojos cafés. James jamás había mostrado ese sentimiento y Sirius lo
supo.
-Lo siento.
Murmuró apartando la vista del chico de gafas.
James
suspiró y posó su mano en el hombro de Sirius. La impotencia estaba frente a
ellos y solo podían mirarla.
-Yo se como
te sientes, sobre todo ahora que sabes los motivos de Remus para comportarse
de esa forma tan...
-Cállate
James, no me lo recuerdes. No me hagas recordar el como Remus defiende a...ese
que tiene su corazón. No lo hagas. Imploró Sirius mirando el reflejo del
durmiente por la ventana.
James guardó
silencio y reprimió las lágrimas que aspiraban salir por sus ojos.
Y si entonces
temblaras por mí y
lloraras al verme sufrir
ay sin dudar, tu vida entera dar,
como yo la doy por ti.
Sirius
ignoraba sus sentimientos. Él era el paño de lágrimas del chico rebelde,
él tenia que escuchar su impotencia y sus deseos y él tenia que ser el
consejero y buen amigo que apoyaba sus sentimientos, pensamientos, decisiones
y le animaba a continuar.
Si tan solo Sirius pudiera saber su sentir, si tan solo pudiera ver que en
cada sonrisa y caricia de apoyo y en cada risa de despreocupación, estaba
puesta su alma dolida por aquella terrible fortuna que le había tocado vivir.
Miró
a Remus sobre la cama y sintió rabia y locura al recordar el porque su estado
tan deplorable. Cerró los ojos y al igual que Sirius deseo no saber nada,
deseo no ser él el paño de lágrimas de nadie y mucho menos ser él el que
supiera el nombre del...culpable de todo aquello.
Si, era culpable, porque si “él” no existiera, su Remus ni se
encontraría debatiendo por su conciencia ni herido y al borde del suicidio
emocional.
-“Si
tan solo supieras cuanto te amo.” Pensó el chico de anteojos regresando a
la cama.
Si
supieras
la locura que llevo
que me hiere
y me mata por dentro
y que más da
mira que al final
lo que importa es que te quiero
Sirius miró como su amigo se
sentaba junto a Remus y ponía en su frente algunos paños con agua caliente.
Tal parecía que la fiebre había regresado.
Y miró entonces el fervor que James ponía en su tarea, el cariño que su ser
desbordaba al acariciar y murmurar palabras al oído del chico pálido para
que los delirios cedieran.
Cerró los ojos, comenzaba a imaginar cosas. James era solo un buen amigo que
se preocupaba de todos por igual.
Pero abrió los ojos de inmediato, pues cada vez que los cerraba,
las imágenes de aquel ataque lo envolvían y la rabia regresaba y el dolor
también.
-“Si tan solo pudiera ser yo tu salvador.” Pensó él mirando el
lago.
Entonces
los recuerdos regresaron para los dos.
Si
pudiera ser tu héroe
Si pudiera ser tu Dios
que salvarte a ti mil veces
puede ser mi salvación
=
FLASH BACK =
-...Y eso es todo profesora McGonagall. Mi itinerario semanal. Dijo
James Potter al terminar de leer un enorme pergamino.
-Excelente Potter, estoy orgullosa de todos ustedes, por lo visto
este experimento está funcionando perfectamente. Sonrió la mujer, lo que
causó un poco de gracia pues ella casi nunca dejaba ver una sonrisa en
aquellos labios resecos.
-¿Podemos marcharnos ya?. Preguntó Lucius Malfoy, un poco aburrido
de todo aquel protocolo semanal, donde los seis chicos elegios para aquel
experimento se juntaban y rendían informe sobre las tareas realizadas.
-Si señor Malfoy, ya pueden retirarse. Y no olviden sus nuevas
tareas, se encuentran en mi escritorio señor Lupin. Dijo la mujer bajando la
vista hacia una pila de exámenes por calificar.
Los seis chicos asintieron y Remus Lupin buscó las siguientes
tareas.
-Esta semana será aburrida, me toca ser el mentor de unos chicos de
tercero. ¿Qué te tocó a ti Severus?. Preguntó Grand con un bostezo.
-Ayudar al profesor de pociones. Indicó sin inmutación.
-Qué suerte la tuya Severus, yo en cambio tengo guardia de pasillo
con Potter. Siseó el rubio mirando al chico de anteojos que hizo un gesto de
fastidio.
-Entonces tú y yo tenemos la ronda nocturna Moony. Sonrió Sirius a
un Remus que solo le miró y pareció corresponder a su afecto con la mirada
solamente.
-Bien, mejor nos vamos, le dije a Peter que lo ayudaría con
Historia, debe estar esperándome en la sala común. Propuso James guardando
sus asignaciones.
El par de Griffindor asintieron, mientras los tres Slytherin se
limitaron a salir por delante, con Malfoy a la cabeza como siempre.
El grupo solía caminar junto, por lo menos hasta llegar a la desviación del
segundo pasillo, donde los leones tomaban el camino de la derecha y las
serpientes las escaleras del ala sur, pero esa vez se detuvieron antes, o por
lo menos uno de ellos.
-Los veré después. Tengo entrenamiento. Comunicó Remus a sus
amigos.
-¿Y ahora de qué?. Preguntó James con fastidio.
-Duelo Egipcio. Comunicó dando la vuelta para avanzar hacia el
pasillo de la izquierda.
-Esa bruja y sus ocurrencias. ¿No puedes faltar?. Cuestionó Sirius
con enfado.
-No...me sancionaría. Comunicó simplemente y sin voltear siquiera
continuó por su camino.
-Maldita bruja. Gruñeron el par de leones mirando a su amigo
desaparecer.
Grand bostezó y se adelantó a su sala común. Todo lo que tuviera
que ver con Remus Lupin le importaba un pepino, había aprendido su lección
sobre “fisgonear” y no pretendía repetir su experiencia con el chico
pálido.
Pero lo contrario a Richard, a Severus y Lucius si les importaba todo lo que
viniera de Remus, al igual que al par de Griffindor que no se movió de su
lugar.
-¿Qué es eso de duelo Egipcio?. Preguntó el rubio sin pretender
interés.
-No te importa Malfoy. Respondió Sirius al instante. No se había
percatado que el par de serpientes continuaba en el lugar.
-Ladrando como siempre Black. Ni siquiera cuando se te pregunta de
forma educada eres capaz de responder. Definitivamente la gentuza siempre
será gentuza. Dijo el rubio, despejando su hombro de algunas hebras
platinadas.
James entonces tomó el brazo de su amigo y evitó que golpeara al
rubio. Si Malfoy supiera de que familia provenía Sirius, no se burlaría de
esa manera.
-Tal vez tú puedas responder Potter, ¿o a caso el aire entra por
tu cabeza también?. Cuestionó Severus sin mirara al chico de gafas.
-No...creo...
-No le digas nada James, este par de basuras solo quiere enterarse
de las cosas para manipularlas a su antojo. Escupió Sirius, arreglando un
poco su túnica.
-Eso es lo que tú piensas Black, ¿a caso no podemos preguntar por
algo que todo el mundo preguntaría?.
-Pero ustedes no son todo el mundo Malfoy. Debatió James al
instante.
Los cuatro muchachos se miraron, unos con más fiereza que otros
pero siempre con ese brillo de pelea que no se borraba con nada.
-¿Van a decirnos o no?. Preguntó Severus con su usual frialdad.
-¿Y para qué quieres saberlo Snape?.
-Ya te lo dijo Malfoy. No siempre somos como las personas piensan.
Y James entonces vio sinceridad en los ojos negros de Severus y
recordó con quién estaba hablando.
¿Era o no debido informarle de todo?.
-Vámonos James, las serpientes pueden sacar su veneno en cualquier
momento. Dijo Sirius halando a su amigo.
-No espera Sirius yo...les diré. Dijo, terminando su duelo mental.
Sirius soltó al chico de gafas y lo miró como si se hubiera vuelto
loco.
-Ellos merecen saber. Dijo simplemente.
-Pero son Slytherin.
-Y compañeros de escuela. Finalizó el chico de gafas y volvió a
enfrentarse al par de serpientes que mantuvieron la mandíbula cerrada pero no
la sorpresa fuera de sus ojos.
-El duelo Egipcio es muy parecido al Duelo mágico que nosotros
solemos usar común mente. Comenzó James sin mirar a nadie.- Según Remus,
estos duelos se han hecho desde siempre para probar la fortaleza física y
guerrera de las personas.
-¿Y eso que tiene que ver con Lupin?. Preguntó Severus con
atención.
-Qué tiene que prepararse para matar estúpidos como ustedes.
Respondió un Black cruzado de brazos y bastante molesto.
-No estamos hablando contigo Perro. Respondió el rubio mirando a
James para que prosiguiera.
-El clan de Raiya es guerrero y Remus tendrá una prueba de su
potencial antes de unirse con...ella. Pronunció James con furia.- Por tal
motivo él debe aprender todo lo correspondiente al clan.
-¿Pero para qué le servirá eso si él es un mago?. Cuestionó el
rubio.
-Ya te lo dijeron cara bonita, él tiene que saberlo todo. Jamás
dependas solo de la magia cuando las manos son más eficaces. Señaló Sirius
tronando sus nudillos y mirando al par de Slytherin con furia.
Severus y Lucius lo miraron también, ambos con deseos de
demostrarle la razón que tenía.
-Bien, ahora ya lo saben y nosotros nos retiramos.
-Espera un momento Potter, aun no termino. Pronunció Lucius al
instante.- Aun no me dices en que consiste ese...duelo.
Sirius bufó y James giró sobre sus pasos.
-Espadas, armas de guerra, tácticas de sobre vivencia y mucho
ingenio. Prácticamente de eso se basa el duelo. Un ganador y un perdedor.
Experiencia para un duelo a muerte. Comunicó James cansadamente.
-¿Eso quiere decir que Lupin...?
-¿Puede Morir?. Cuestionó Severus, interrumpiendo las palabras del
rubio.
-Si. Asintió James y sin más que decir continuó con su camino.
Tanto el rubio como el estoico Severus quedaron pensativos.
Habían memorizado prácticamente cada una de las clases extras que el chico
pálido tomaba. También sabían el significada de estas y por consiguiente la
importancia, pero hasta ahora no se habían enterado de lo peligroso que un
Duelo Egipcio podía ser y eso no les gustó en nada.
Severus lo decidió al instante y sin decir nada caminó hacia el
pasillo que Remus había tomado, seguido por un Lucius que no planeaba
quedarse parado.
-¡Hey, ¿a dónde creen que van?!. Gritó Sirius mirando al par de
Slytherin.
-No te importa Black. Respondió Lucius sin mirarle.
-Imbéciles. Maldijo Sirius y en el acto se puso en camino también.
-Sirius, déjalos. Le propuso James.
-No, no voy a permitir que molesten a Moony.
-No lo harán, créeme.
-¿Cómo puedes estar tan seguro?.
James solo bajo la mirada. No podía decirle el porqué.
Sirius continuó caminando y al poco rato James le siguió, no podía dejar a
su amigo solo y mucho menos en ese estado de enfado en el cual se encontraba.
Severus sería incapaz de dañar o molestar a Remus, de eso estaba seguro pero
Sirius no lo sabía y no quería arriesgarse a que se enterara de todo. Ya
bastante tenía con la desesperación sentida desde que se enteraran del
funesto destino de Remus.
Sirius
dio alcance rápidamente al par de serpientes y antes de que pudiera
gritarles, golpearles o alguna cosa peor, James lo detuvo a él y casi de
inmediato un grito escucharon.
Sin meditarlo siquiera entraron en la vieja aula de DCAO donde Remus entrenaba
tres veces por semana.
La habitación había sido modificada y los pupitres y pizarras que
debían estar en su interior no se encontraban, en lugar de eso una serie de
armas y espacio libre se hallaba.
Antorchas enormes iluminaban el lugar, varias banderas con las palabras:
Existir, Calma, Atacar, Desear y Morir se encontraban esparcidas por las
paredes, así como unos cuantos jeroglíficos e inciensos.
Pero eso no era lo admirable o preocupante, sino la escena que frente a ellos
se encontraba.
-Más fuerza, tienes que atacarme con más fuerza. Decía la chica
egipcia, quien apuntaba a Remus con una espada y la otra la tenía
prácticamente enterrada en su garganta.
El chico pálido estaba acorralado contra la pared y a sus pies un
par de espadas iguales a las de la chica yacían. Se veía cansado y los
cortes sobre sus brazos desnudos no ayudaban en mucho.
-Vamos, de nuevo. Ordenó la chica que al instante tomó posición
de combate con un arma frente a su rostro y la otra sobre su cabeza.
Remus suspiró y tomando las espadas nueva mente imitó la posición
de la egipcia.
Los cuatro chicos aguardaron sin ser percibidos, mirando el espectáculo que
se llevaba a cabo frente a ellos.
La chica egipcia se lanzó en ataque y Remus logró esquivarla con
una espada, mientras que la otra viajaba hacia el estómago de la chica y esta
lograba evadirlo con maestría; casi al mismo tiempo la chica mandó un golpe
certero al hombro derecho de Remus y este por milímetros logró apartarse,
rodar y levantarse tan ágil como una pantera.
Remus se lanzó hacia la chica y esta paró todos los golpes con
facilidad sorprendente. Raiya giró hacia la derecha y empuñó su espada
hacia el pecho de su contrincante, Remus realizó una pirueta al aire
planeando atacar por la izquierda pero no contaba con que la pierna de la
chica lo detendría, lanzándolo de nueva cuenta hacia la pared con un quejido
casi agonizante por parte del chico y un sonido sordo de su cuerpo contra el
muro. Pero eso no fue suficiente y la egipcia con agilidad y astucia lanzó
una espada contra el cuerpo de Remus, quién logró moverse y esquivar
nuevamente el arma.
-Malo, no estás concentrándote como debieras. Todo esto es
patético.
-Lo hago...lo mejor que puedo. Se defendió Remus tratando de
incorporarse pero el golpe le había sacado el aire por completo.
-No, no lo haces y muestra de ello es ese corte. Tuviste suerte
querido. Informó la chica, acercándose a su prometido y mostrándole la
sangre que comenzaba a brotar de su cien izquierda.
Remus trató de levantarse pero no pudo. Desde hacia diez minutos
que no había podido detener los ataques de la chica y él había caído y
golpeado los muros más veces que en toda su vida junta.
El entrenamiento de Raiya era intenso, era ella la mejor guerrera de su clan y
tenía por qué serlo.
-En el antiguo Egipto las mujeres eran entrenadas para ser la
protección de los faraones, la mejor guerrera era la que por derecho sería
su esposa. Tú ni siquiera lograrías competir con una simple esclava.
Murmuró Key desde una esquina.
-Qué lastima. En mi próxima vida pediré ser delfín. Se mofó
Remus y al instante se puso en pié, mirando al par de egipcios con rencor.
-Key solo té está informando lo débil que eres. Se supone que tú
eres el encargado de mi protección y...
-Tú eres perfectamente capaz de protegerte Raiya, a mi solo me
quieres como marioneta. ¿A caso soy yo tan importante para tú protección?.
Preguntó Remus en tono desafiante.
-Ya sabes la respuesta. Dijo la chica limpiando su frente con una
toalla que el chico de ojos cobalto le tendiera.
-No, no la se. Tú solo quieres que aprenda todo esto para demostrar
que fuiste capas de...
-CÁLLATE. Gritó la egipcia y al instante tiró una espada que fue
detenida por la mano de Remus.
-Pierdes concentración y cordura querida, no es digno de ti.
Susurró Remus y sonrió con ironía. Algo muy impropio de él.
La chica le miró desafiante. Remus estaba logrando sacarla de sus
casillas y eso no era buena señal. Se suponía que ella ordenaba y él
obedecía. Tenía que equilibrar aquello rápidamente antes de que terminara
matando a su prometido.
-Vamos Raiya, continuemos. Desafió el chico pálido, lanzándole a
su prometida la espada que le faltaba.
-De acuerdo, pero esta vez será distinto. Key, armas de combate.
Ordenó la chica y de inmediato el egipcio lanzó varias armas alrededor de la
habitación. Las reglas del duelo estaban cambiando.
-¿Qué vas a hacer Raiya?. Cuestionó Remus mirando las filosas y
diferentes armas.
-Solo estoy intensificando el entrenamiento. La fase principal ya no
es conveniente. Explicó la chica con su usual sonrisa cínica.
-Pero esto es para...combate a muerte. Dijo con pánico en la
mirada, él aun no estaba listo para pasar a esa fase.
-Lo se...y ya es tiempo de comenzar.
-Pero...
-Remus, demuéstrame que no estás solo jugando querido, ¿o quieres
desilusionar a este público excelente?. Rió, mostrando a los cuatro chicos
que continuaban frente a la puerta.
El chico pálido entonces miró al grupo. ¿Por qué no se había
percatado de que ellos estaban en el lugar?.
-No pienso pelear contigo en estas condiciones. Dijo, tomando su
brazo derecho que comenzaba a sangrar.
-Oh si, si lo harás. Ellos vinieron aquí a ver un espectáculo y
eso tendrán. Sonrió la chica indicándole a su compañero egipcio que
cerrara la puerta.
Key entonces lanzó un hechizo poderoso a la puerta que solo podría
abrirse hasta que no hubiera un ganador en aquella contienda.
Sus ojos cobalto entonces analizaron detalladamente a cada uno de los “invitados
de honor” y lo que vio...le causó gracia y porqué no decirlo, asombro.
-Les recomiendo algo. Murmuró para que solo el grupo lo escuchara.-
Oculten sus sentimientos o lo desconcentrarán. Dijo señalando a un Remus que
continuaba discutiendo con la egipcia.
-¿A qué te refieres?. Preguntó James.
Key enarcó una ceja y luego sonrió. Sin duda los chicos eran o muy
tontos o ingenuos.
-Solo hagan lo que les digo o él morirá. Esta aula está diseñada
para que ningún sentimiento pueda entrar en ella. Un Duelo Egipcio requiere
de concentración y con cuatro corazones palpitando en unísona sincronía sin
saberlo...no es muy conveniente. Sonrió y entonces tres de ellos supieron a
qué se refería el egipcio pero el otro...
-¿Qué le está haciendo esa bruja a Moony?. Preguntó Sirius,
encarando al egipcio.
-No insultes a la señorita. Murmuró Key con altivez.- Lo que ella
haga o deje de hacer no es tú problema y mejor te recomiendo que apartes tus
sentimientos.
-¿Por qué habría de hacerlo?. Retó Black con mayor fiereza.
-¿Quieres a caso que Remus pierda por culpa de tú sentimentalismo
absurdo?. Cuestionó Key y Sirius tuvo que admitir que el poder del chico de
ojos cobalto era enorme, tanto como para traspasar su interior.
-¿A caso tú sabes...?
-Todo. Sonrió Key.- Y no eres el único aunque...me das lástima.
Sirius estuvo a punto de golpear al chico pero...
-Su verdadero amor no eres tú, pero está en esta habitación, muy
cerca de ti y ni siquiera te has dado cuenta. Sonrió Key, deleitándose con
el rostro sorprendido e incrédulo de Sirius.
-Cómo...cómo...
-De todas formas has lo que te digo o él morirá. Advirtió y con
una última mirada helada se retiró. Él sería el “réferi” en la
contienda.
-¿Te encuentras bien Sirius, qué te dijo?. Preguntó James.
-Yo...él...Remus...¿quién es?. Preguntó y aunque James no había
alcanzado a escuchar la pequeña riña entre el egipcio y su amigo, supo a
quién se refería.
-No se de lo que...
Sirius miró los ojos de James y esté sostuvo la mirada. Rehuirle
solo aumentaría las sospechas del chico.
-Seguramente fue una mentira. Murmuró Sirius y al instante miró
hacia el centro del aula. El combate estaba a punto de comenzar.
-Bien, sabes las reglas.
-No podemos pelear a muerte Raiya, eso sería...
-Pelearemos hasta la agonía. No pretendo matarte Remus. Comunicó
con decisión la chica.- Y pelearemos por...
Las amatistas escudriñaron el lugar. Una presencia poderosa
invadía la habitación y entonces encontró a los culpables.
Sonrió diabólicamente, por fin, de entre todo el círculo amigo de su
prometido, descubría de donde provenían los fuertes sentimientos de amor.
-Entre ellos está el culpable, ¿verdad Remus?. Preguntó sin
despegar la mirada de los cuatro chicos.- Uno de ellos es el culpable y ahora
lo se porque...caramba, todos con unísonos sentimientos. Esto si es delicioso
de contemplar. Rió la chica.
Remus no comprendió las palabras de la egipcia pero aun así,
trató de guardar el amor de su corazón en el fondo de este. Un paso en falso
y ella lo descubriría todo.
-No se a lo que te refieres. Ninguno de ellos es importante para mi.
Pronunció gélidamente, sin mirar a nadie.
-No sabes mentir. Dijo la chica aun con sonrisa en labios.- Pero te
daré una oportunidad querido, esté duelo será por la cabeza de ellos
cuatro, entre ellos el culpable de todo esto. ¿No te importará verdad?.
Cuestionó, levantando lo que parecía un hacha larga y dorada del piso.
Remus tembló de pies a cabeza. No podía permitir que nada le
ocurriera a sus amigos, mucho menos a...
-Como sea. Me da igual. Respondió, imitando a la chica y tomando el
arma gemela de su rival.
-De acuerdo. Combate hasta inconciencia o hasta que el retador no
pueda continuar. Si pierdes, ellos son míos y si tú ganas...ya lo veremos
después. ¿Preparado?.
Remus asintió, tomando el arma con ambas manos y suspirando hondo.
Aquello era un suicidio que tenía que ganar.
Y en cuanto Key dio la señal, el duelo a muerte comenzó.
La chica se movía alrededor de la habitación, buscando un punto
clave para atacar. Remus en cambio la miró moverse, sin que sus ojos se
despegaran de las acciones que la chica estaba realizando. El espíritu de un
lobo corría en su interior y en muchas ocasiones había utilizado esa
técnica para cazar alimento en luna llena. La chica no sabía con quién se
estaba enfrentando. Un animal y un humano.
Raiya se lanzó al ataque sin éxito, Remus era sin duda más de lo que
aparentaba.
-Al parecer esos si te importan mucho querido.
-Tal vez. Fue su respuesta mientras lanzaba un golpe al estómago de
la chica que fue repelado hábilmente por su arma.
-¿Qué están haciendo?. Cuestionó el rubio cuando pudo articular
movimientos en su boca.
-Están luchando por ustedes. Explicó Key sin inmutación alguna.
-¿Por nosotros?. Preguntó Sirius, mirando como Remus lanzaba el
hacha y recogía un báculo dorado del piso. Siendo imitado por la chica.
-¿A caso están sordos?. Si ella gana ustedes...no quiero ni pensar
lo que ella hará con ustedes, por eso su amigo se está batiendo en duelo.
Dijo, señalando la valentía en los ojos dorados del chico pálido.
Y entonces los cuatro comprendieron que eran importantes para Remus
de alguna forma.
-Maldición. Se quejó Severus, el cual dio media vuelta y se
dirigió a la salida. No podía soportar todo aquello. De alguna forma tenía
que despertar de esa absurda pesadilla.
-No puedes salir hasta que ellos hayan terminado. Indicó Key sin
apartar la mirada del duelo.
-Lo haré. Desafió Severus, sacando la varita y conjurando algún
hechizo que fue vano.
-Te lo dije. Sonrió el egipcio.
Severus bufó y se retiró a una esquina. El corazón estaba
latiéndole tan rápido que estaba seguro se saldría de su pecho en cualquier
momento.
Tenía que calmarse, todos sus sentimientos estaban desbordándose y eso no
era buena señal.
Lucius prefirió cerrar los ojos y escuchar el sonido hueco de las armas
chocar. Definitivamente aquello no estaba pasando. Su cachorro se estaba
enfrentando en un duelo por ellos y el corazón dolió al recordar algo.
-No es por mi, es por él. Pensó con tristeza.
James comenzó a perder la paciencia. Remus estaba luchando
fieramente pero la egipcia era el as en la materia y ella ganaba por mucha
ventaja. Para esas alturas ya había trazado varios cortes sobre los brazos y
tórax de su amigo, los cuales comenzaban a sangrar.
-Sirius...tengo miedo. Musitó sin dejar de mirar la lucha.
-Y yo. Respondió Sirius respirando hondo para no salir corriendo a
ayudar al chico pálido. Estaban terminando con él con facilidad.
Remus entonces lanzó un par de dagas a la chica que evadió
eficazmente con las espadas de tres puntas.
Ambos respiraban con agitación, el duelo estaba en la cima.
-Vamos, esto apenas está comenzando a tomar curso. Rió la chica,
examinando las variadas heridas de su prometido y despejando de su mejilla un
poco de sangre de un rasguño realizado por descuido.
-Ya lo se. Respondió Remus sacudiendo su cabeza un poco. La visión
comenzaba a fallarle y el cansancio se acumulaba.
-¿Ya te cansaste?. Perderás entonces.
-Nunca. Dijo el chico y se lanzó nuevamente al combate.
-“O eres muy tonto querido o definitivamente estás muy enamorado. ¿Quién,
quién es el culpable de tenerte en este estado?. Voy a descubrirlo Remus, lo
haré y lo mataré con mis propias manos. Él no será el culpable de que yo
no obtenga el grandioso poder, no lo será.”. Pensó la chica y con rabia
incontenida lanzó una espada de tres puntas en dirección opuesta de Remus,
hacia....
-¡NO!. Gritó Remus interponiéndose rápidamente entre la espada y
los cuerpos de los Slytherin y James Potter quienes alzaron la varita
dispuestos a detener el arma que veloz se había lanzado.
Remus cayó al piso con la espada clavada en el pecho.
Sirius corrió de inmediato hacia Remus quien no intentó levantarse. Todo le
daba vueltas y sentía que la respiración comenzaba a fallarle.
-Moony,
Moony...resiste Remus. Imploraba
Sirius mientras James y ambos Slytherin se acercaban a ellos con rostro
afligido.
-Si, te importan lo suficiente como para arriesgar tú vida por
ellos. Imbécil. Dijo la egipcia mirando el cuerpo de su prometido.- Pero
ahora ya se que entre ellos está “él”.
-No...no les harás nada. Murmuró el chico pálido, tratando de
incorporarse mientras Sirius se lo impedía.- No lo harás mientras yo viva.
Retó con mirada fiera y la casi conciencia perdida.
Raiya miró con rencor.
-Ha, claro, olvidaba que son...
-Cállate bruja. Ordenó Malfoy en el acto. Mantenía la varita en
alto al igual que Severus. Sus miradas eran de asesinos.
La egipcia sonrió y se acercó al cuerpo de su prometido que
comenzaba a temblar.
Entonces se inclinó hacia a él y a pesar de la mano que le había sujetado
impidiéndole el paso, sacó del pecho de Remus la espada y después murmuró
algo que hizo que la herida dejara de sangrar.
El chico pálido gritó ante el dolor y se sostuvo con fuerza de los brazos de
un Sirius que quiso matar en ese mismo momento.
-Solo recuerda algo. Le dijo ella acercándose al rostro de Remus y
sintiendo la respiración agitada.-Tú tienes deberes que cumplir y yo los
míos. No seré la única que gane con esta unión. Sabes perfectamente a lo
que me refiero...Lupin. Sonrió la chica recordándole el significado de su
apellido: “lobo”. Después le indicó a Key que la siguiera. Ella había
ganado pero por esa vez, no cumpliría con su palabra.
-Yo solo evité que se desangrara. Informó la egipcia caminando
hacia la salida.
-¿Vas a permitir que muera?. Preguntó James con odio en las
pupilas.
-No lo hará. Dijo simplemente antes de desaparecer por la puerta.
Sirius golpeó el piso con tanta fuerza que se hizo daño y James lo
detuvo antes de que saliera en busca de venganza. Remus necesitaba atención
medica de inmediato.
Con sorpresa para ambos Griffindor, Severus se ofreció a llevar a Remus. Cosa
que a Sirius no le gustó pero en el estado en que estaba su mano, poco podía
hacer, así que de mala gana accedió y el quinteto salió de esa aula con
dirección a la enfermería.
Por destino o mala suerte tal vez, la siempre eficaz enfermera no se hallaba
en el castillo y el aspecto del chico pálido estaba empeorando. Fiebre y
delirios se evidenciaban.
-Trae a Peter. Ordenó James a un Sirius renuente de alejarse de
Remus, pero la decisión en los ojos cafés le convenció de todo.
-¿Para que traen a ese mequetrefe?. Preguntó con desesperación el
rubio, mirando como su cachorro temblaba.
-Él sabe hechizos curativos. Fue todo lo que dijo para después
tomar la mano de Remus e indicarle suavemente que todo estaría bien.
El par de Slytherin miraba con impotencia. Todo había sucedido
demasiado rápido, pero de algo si estaban seguros, Remus se había arriesgado
por alguien y en ese momento no estaban seguros por quien.
Peter llegó arrastrado prácticamente por Sirius y al ver las cosas no se
detuvo a cuestionar, simplemente hizo lo que debía con rapidez y se
congratuló un poco por los efectos. Sin duda el curso que tomara con su tío
medimago, había sido un éxito. Era el mejor en hechizos curativos.
-No podemos dejarlo aquí. Llevémoslo a la habitación. Sugirió
Peter al tomar la temperatura de su amigo.
-Si, tienes razón, allá podremos cuidarlo mejor. Y sin esperar
más, Sirius tomó el cuerpo de su amigo y lo trasladó con rapidez hacia la
torre Griffindor.
-Estará bien. Gracias por todo. Musitó James sin mirar a las
serpientes, el pecho le dolía no solo por Remus sino por saber que este
había arriesgado su vida por su amor y ese no era él o Sirius.
=
FIN DE FLASH BACK =
Un sollozo hizo que ambos chicos
regresaran a la realidad. Remus estaba llorando entre sueños.
Sirius se acercó a la cama y tocó la mejilla de su amigo, pero este se
apartó de él como si su toque quemara.
Déjame tocarte, quiero acariciarte
una vez mas, mira que al final
lo que importa es que te quiero
James cerró los ojos. Sirius
estaba siendo rechazado nuevamente y él nada podía hacer al respecto.
Sirius suspiró y trató nuevamente de acariciarle los cabellos, está vez
pareció que Remus entendía de quién se trataba.
-Parece que ya está pasando lo peor. Musitó James retirando los
paños mojados de la frente de Remus.- Ya todo pasó. ¿Cómo está tu mano?.
-Bien, Peter hizo buen trabajo. Dijo, mirando al muchacho bajito
dormido incómodamente en una silla en la esquina. Se merecía el descanso.
-Sirius yo...siento mucho lo que...
-Yo también James. Dijo, sonriéndole a su amigo.- He entendido una
cosa.
Si pudiera ser tu héroe
Si pudiera ser tu Dios
que salvarte a ti mil veces
puede ser mi salvación.
-¿Qué?.
Cuestionó James mirando a su amigo con detenimiento.
-Si yo fuera
más importante para él de lo que soy ahora, no creo que lo soportaría.
-No
comprendo.
-Yo lo quiero
de muchas maneras y él a mi también. Soy muy afortunado en tenerlo a mi lado
y sobre todo por haberlo conocido. Alguien alguna vez me dijo que la amistad
era lo más importante en la vida, ¿y sabes que pienso?.
James negó
con la cabeza.
-Qué tenía
razón. Nosotros cuatro seremos amigos toda la vida y eso...es lo mas
importante del mundo. Aun más importante que el amor.
James sabía
que esas palabras dolían y que Sirius estaba haciendo un esfuerzo muy grande
al renunciar a Remus como Amor.
Suspiró, él sabía de eso, él más que nadie sabia de ello porque
simplemente...él ya lo había hecho hacía mucho tiempo.
-“Yo se que
es doloroso Sirius, más aun sabiendo que es casi imposible borrar los
sentimientos. Pero sabes, estar con él como amigo, es más de lo que yo
hubiera deseado alguna vez.
Si yo fuera
algo más importante para él, tampoco creo que pudiera soportarlo.” Pensó
acariciando la mano de Remus y sintiendo como este apretaba su mano y la de
Sirius y ambos supieron que Remus no necesitaba más conflictos en su vida,
sino manos amigas que le ayudaran y apoyaran, pues pese a todo sabían que él
ya tenía un Amor en el corazón y eso jamás nadie podría suplantarlo.
Si pudiera ser tu héroe....
Triste, me salió algo muy triste.
Duelo Egipcio, mi favorito, pero también fui mala y lo
siento.
Bien, nueva incursión de los Merodeadores, más secretos a
la luz
y sentimientos que se dejan de lado por el bien del ser
amado.
Eso es lo que siempre digo: Si amas, déjale ir.
Pobrecitos de mi James y Sirius pero...ni modo. Sorry.
Comentarios a cualquiera de mis tres direcciones, recordando que
los personajes son propiedad de J. K. Rowling y no pretendo lucro con esto,
simplemente escribo de Fan para Fans. Las letras rosas son de la canción Héroe
de Enrique Iglesias. Y ya se que el titulo de la historia nada tiene
que ver con el título de la canción pero...me gustó y es que últimamente
las canciones me inspiran mucho ^_^
Espero que no me degollen por esto y si, lo admito. Me estoy
volviendo odiosamente mala, pero prometo recompensas. ^^
Los veré en el próximo capitulo y de verdad lo siento mucho
por Sirius y James...aunque no lo crean me duele.